Santiago Gutiérrez Bolio
Entrevista

Santiago Gutiérrez Bolio

“El público en el concierto es tan importante como el músico, porque es un momento de ritual”

Santiago Gutiérrez Bolio estudió composición y ejecución de la guitarra clásica en el Centro de Investigación y Estudios Musicales de la Ciudad de México. Continuó sus estudios en el Conservatorio de Música de San Francisco California, donde obtuvo la licenciatura y una maestría en Música. Allí estudió con Dusan Bogdanovic, David Tanenbaum, Marc Teicholz, David Conte y Conrad Susa. En abril de 2009 se graduó de la Real Academia Danesa de Música de Copenhague, donde completó sus estudios con el guitarrista danés Jesper Sivebæk.

Ha ofrecido numerosos conciertos en Europa, Estados Unidos y en México, incluyendo escenarios como el Weill Recital Hall en el Carnegie Hall en Nueva York. Su repertorio abarca desde la improvisación y sus propias composiciones, a los lenguajes más tradicionales, como el de América Latina, barroco, renacentista, y el repertorio contemporáneo.

El compositor mexicano fue comisionado el año pasado por el festival Instrumenta Oaxaca para escribir una obra en homenaje a Octavio Paz, que dio como resultado una obra inspirada en sus textos, que además hizo parte de los festejos por el Centenario del Natalicio del Nobel de Literatura.

¿Cómo surgió la relación con la obra de Octavio Paz?

Yo empecé a trabajar con textos des Paz desde 2008, empecé con un ciclo de canciones que se tituló Bajo tu clara sombra, y esto fue porque una cantante danesa me comisionó una pieza para su examen, yo nunca había compuesto música relacionada con texto hasta entonces. Inmediatamente cuando me pregunté qué texto usar, hice la relación con los textos de Octavio Paz que yo había leído en México cuando tenía 17 años. Realmente no hubo mucha decisión, además porque tenía en mi memoria las imágenes de esos textos, lo escogí como mi primera oportunidad para explorar qué es trabajar con textos y hacerlos música, de ahí surgió y eso se ha traducido a varias obras a partir de la obra de Paz.

¿La relación palabra-sonido es compleja?

A mí no me ha parecido difícil relacionar la literatura con la música, sobre todo con los primeros textos de Octavio Paz que escogí para trabajar. La primera reacción que encuentro es rítmica, al leer el texto ya empieza una relación rítmica, algo que es parte fundamental, eso da mucha guía para empezar a escribir la obra. Lo otro, es que en mi opinión los textos de Paz, al menos los que yo he usado para componer, me parecen muy musicales de por sí, en el sentido de que son textos muy abstractos.

No son textos que intentan definir o cerrar, sino al contrario, realmente son textos que agrupando elementos crean direcciones múltiples, dejan espacios muy abiertos y esto me parece muy relacionado con música porque esto es lo que es, es decir en ellos tenemos lo elementos básicos, que son las notas, y al ponerlas juntas tienes esta relación de direcciones o desenlaces múltiples, es una comunicación muy abstracta y me parece que eso pasa por todo de manera muy musical.

¿La traducción fue más sencilla desde el lenguaje experimental?

La música contemporánea tiene muchos elementos de interpretación, pero aún cuando los textos tienen elementos muy abstractos, la presencia rítmica que tienen es muy concreta. Esa fue precisamente mi primera relación con la obra del poeta mexicano. Después me surgió otra relación, sobre las imágenes que me estaba proponiendo el texto, e inmediatamente el trabajo fue cómo empezar yo como compositor a traducir esas imágenes en sonidos.

En realidad a mi me parece que trabajar a partir de textos define muchos parámetros y sea cual sea, cuando compones una pieza hay una semilla de la que partes, y un texto es una semilla muy completa, que además se desarrolla muy rápido. Hay quienes componen desde la plástica un texto no necesariamente poético sino más completo o desde una imagen, cualquiera de esos puede ser semilla. Hay mucha relación entre las palabras y el sonido.

¿Es complicada la programación de la obra en méxico?

La más reciente obra que escribí, sobre textos del Premio Nobel de Literatura, que me comisionó Instrumenta Oaxaca, se presenta en un festival de los más importantes en el país para la música experimental, porque se crea un ambiente en el que no sólo son conciertos, sino es todo el trabajo de educación que se hace, que incluso toca al público en materia de formación para la música contemporánea, aunado a eso, dejar espacio para presentar propuesta es magnifico. Me llama la atención que en México siempre existe mucha disposición de los músicos para intercambiar ideas y propuestas.

¿Está última, es un doble homenaje?

Sí. La obra que compuse titulada Silencio, con una instrumentación para violín, flauta, guitarra y mezzosoprano, es un homenaje doble: a Octavio Paz y al compositor John Cage. Para su creación, partí de los textos de Octavio Paz relacionados con el compositor estadounidense. Hay un texto de Paz que se llama Lectura de John Cage, que usé para escribir el primer movimiento, y para el segundo utilicé el texto que se llama Silencio, ese título está relacionado a los trabajos de John Cage, pues la compilación de los escritos de Cage también tiene el título Silencio.

¿Sigue siendo una asignatura pendiente la música contemporánea en México?

Yo llevó ocho años en Dinamarca y viví como seis en Estados Unidos, lo que veo de México es que a pesar de que hay un público que puede no tener la parte académica para interpretar la música contemporánea, la curiosidad está muy viva. A mí lo que se me hace importante en la música contemporánea, es lograr que el público entienda que uno tiene una relación íntima con la música que se está haciendo, escribiendo y tocando, creo que si eso no se entiende es muy difícil que el público se conecte, porque uno aveces conecta con la historia.

Cuando presento una pieza me gusta mucho explicar cuál es mi relación con la obra. Es como abrirle la puerta de la casa al público para compartir algo más íntimo, una relación antropológica con la propia música, porque yo creo que es lo que uno va a presenciar, una experiencia, que además convierte al espectador en público activo, vivo, que también participa de lo que escucha.

¿Por qué explicar la obra y no dejar que hable por sí misma?

Uno explica una obra no para que se contextualice históricamente, sino para que el momento del concierto sea una colaboración entre público y compositor, porque es muy importante entender esa relación que son tres partes fundamentales, hay alguien que está escribiendo, alguien que se pasa horas y horas preparándose para sentarse ahí y preparado, y luego estamos todos los demás como público, yo por ejemplo paso por esas tres partes.

El público en el concierto es tan importante como el músico, porque es un momento de ritual. No es como el momento cuando se va a ver un pintura, o una foto en internet, no es un proceso solitario, el momento de hacer música es un momento ritual colectivo, entonces eso siempre me gusta mencionarlo en los conciertos, siempre agradecer y decirle a quien está sentado que es la parte importante del concierto. Yo siempre espero que la gente tenga los oídos abiertos para escuchar música diferente, nueva.

¿Es intencional el color y la textura mexicana en tu obra?

A mí me ha pasado la mexicanidad de modo inverso, en Dinamarca hay mucha curiosidad, yo creo aveces incluso que eso se define como estereotipo, no tienen idea de lo qué es lo rico de la cultura mexicana, no sólo en materia de música sino en general, yo inicié hace un año un proyecto que se llamó Sounds of Mexico, que se trata de relacionar música mexicana con músicos de otros países y obras de esos países, por ejemplo programamos conciertos Holanda-México, eran músicos holandeses tocando música mexicana y músicos mexicanos tocando música holandesa y luego todos tocando juntos, y siempre la idea era abrir la idea que se tiene de México, la creación expresiva siempre te conecta y da además buenos resultados.

Pero cuando regreso a México, los músicos y le público me hacen ver que mi música tiene un mexicanidad en color y textura que yo no alcanzo a ver, además porque yo no tengo la intención de hacer música mexicana, me da mucho gusto ver eso porque me indica que hay una conexión con mis propias raíces de la que ni siquiera tengo que estar consciente, mi intención al hacer música es hacer lo que yo escucho, lo que me gustaría escuchar a mi, pero se me hace padre que esa curiosidad venga desde aquí no desde allá donde radico.

¿Cómo fue el encuentro con la música desde el instrumento y la escritura?

Yo tengo la fortuna de haber empezado mis estudios musicales de una manera poco ortodoxa, empecé a estudiar composición cuando tenía como 19 años, y me dedique a la interpretación realmente en función a la composición. Cuando estaba más joven me parecía que yo y muchos de mis compañeros teníamos muchísimas ideas, y andábamos a mil por hora, pero como que no teníamos una verdadera conexión con esta parte de lo que significa sentarte frente a un público, a un grupo de personas y presentar una obra.

Entonces para mí fue dedicarme a la interpretación completamente relacionado con lo que escribía, eso me ha dado, como intérprete y compositor, que esté un poco entre los dos lados. Nunca he tenido la necesidad de seguir una línea académica histórica o complaciente, para nada, eso realmente no me interesa, por ninguno de los dos mundos, eso es un privilegio, estar un poquito fresco en esa relación. Como intérprete, por ejemplo, he tenido que trabajar mucho para ponerme al tanto, porque es un trabajo de años y años. Como compositor tienes que aprender cuál es todo este fondo, pero también cuál es la relación entre mis propias inquietudes y lenguaje con el que quiero expresarlas.

¿Refleja la música contemporánea la difícil realidad que vive el país?

No sé. Yo creo que como no tengo ninguna intención histórica, política, ni de nación en mi música... En mi opinión, creo que eso es mejor dejarlo a que el material con el que se relacione la realidad lo hable o no. A mí no me parece bien ponerle esa intención, o por lo menos en mi trabajo eso no está ahí, a mí me interesa mucho más el momento del ritual, que quien está presenciando la obra vea que el músico se está desviviendo por interpretar, y esto lo vivo mucho con los músicos con los que trabajo.

Me doy cuenta de que la música que escribo muchas veces parece muy sencilla cuando le paso las particelle a los músicos, esto lo tocamos muy rápido y a la hora del ensayo ahí está el problema, es obra que el intérprete no puede ejecutar sin estar escuchando a los demás todo el tiempo, y hay obra en la que sí se puede, mucho más intelectual o conceptual o más cerrada, a mí lo que me interesa que el público vea es cuál es la conexión y la relación entre los intérpretes y una vez más sin intención, eso es lo que sucede con mi obra.

Twitter: @yuribe

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