Autógrafos de Sor Juana
Nuestro mundo

Autógrafos de Sor Juana

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Si la letra manuscrita de Sor Juana no se puede conocer en sus obras literarias sí causará diversas emociones verla, leerla, admirarla en variados documentos que escribió durante los 27 años y 68 días que pasó en el convento de San Jerónimo.

Muchas imágenes facsimilares de los papeles donde se puede solazar la mirada devota de la gran mujer se encuentran en el estudio “Los autógrafos de Sor Juana Inés de la Cruz. Indagación sobre sus manuscritos”, de Olga Martha Peña Doria, en el libro Firmas y autógrafos de Sor Juana Inés de la Cruz, del que es coautora junto con Guillermo Schmidhuber.

Por lo anterior, Peña Doria avisa en las primeras líneas de su texto: “No se ha conservado ni una letra manuscrita de los numerosos textos literarios escritos por Sor Juana”. Y concluye su primer párrafo con la reiteración: “No hay ningún pliego autógrafo de la magna obra literaria de La Décima Musa”. Así pues, los papeles donde sí se puede apreciar la letra de La Americana Fénix, como la llamó su biógrafo Diego Calleja, son sólo los papeles administrativos.

Las reproducciones facsimilares proceden del Libro de las Profesiones del convento de San Jerónimo. El documento fue comprado, dice la autora, por Dorothy Schons “en una librería anticuaria de la Ciudad de México en el verano de 1928 […], en 1961 el volumen pasó a pertenecer a la Biblioteca Benson de la Universidad de Texas, en Austin”.

En una de las últimas páginas, la investigadora advierte: “Pocos conocen la información antes expuesta y casi nadie ha podido gozar de la observación directa del Libro de Profesiones en el silencio de la Biblioteca Benson, porque hoy en día no es permitida.” Para mí, esto añade valor al libro publicado por Peña y Schmidhuber en la Universidad de Guadalajara (UdeG).

La “profesión” monacal era un texto que llevaba los nombres de la mujer profesante y sus padres, un mensaje alusivo a la profesión, luego el nombre del arzobispo en funciones y el de algún otro prelado importante seguido de la fecha, día, mes y año.

Peña Doria, al comentar los manuscritos administrativos de Sor Juana –43 profesiones–, explica su origen en la disposición de que la secretaria las redactara ya que algunas de las monjas no sabían escribir con soltura. En total, de puño y letra de la secretaria Sor Juana son, según el conteo de Peña Doria, 8 mil 310 palabras.

Con la tarea de secretaria de Sor Juana quedó constancia aun de sucesos de su vida, por ejemplo, de que la madre de ella le donó una esclava. En el documento de donación de su mamá quedó escrito: “He tenido intención y deliberada voluntad de darle a doña Juana Ramírez de Asuaje, mi hija legítima y del dicho mi esposo, que al presente se halla de religiosa profesa en el convento del señor San Jerónimo de esta ciudad, una mulata, mi esclava, nombrada Juana de San José.”

La elegante, bella, cuidada letra de la contadora se ve en textos que hacen pensar que el medio es el mensaje, es decir, importa más la letra de Sor Juana que el significado. De cualquier manera, redactó notas que hacen señalar a Peña Doria: “Algunas anotaciones van permeadas por las emociones de la secretaria escribana”. Y la investigadora pone de muestra lo que de sor Petronila escribió la secretaria: “Fue ejemplarísima mujer estuvo seis años en la cama de un aire que le dio.”

En la misma página viene otra anotación curiosa de Sor Juana. Cuando redacta la profesión de sor Luisa de Santa Ana termina aludiendo a otra monja que se escapó de la cama matrimonial. Escribe: “Esta [sor Luisa] es madre de la madre Mariana de Santa Cecilia: la que se huyó del tálamo habiéndose desposado y dejó a su esposo y se entró de monja en este convento.”

Firmas y autógrafos de Sor Juana Inés de la Cruz, de Olga Martha Peña Doria y Guillermo Schmidhuber es un libro erudito y ameno.

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