Bruce Nauman
Arte

Bruce Nauman

El nuevo desafío del arte contemporáneo en el Gran Canal

El estadounidense Bruce Nauman exhibe en la Punta della Dogana, a la entrada del Gran Canal de Venecia, una desafiante reflexión multiformato y contemporánea de la relación entre el arte, el artista y su entorno creativo.

De Nauman se conoce la investigación permanente con materiales y formatos, sus instalaciones usan el video, la fotografía, la escultura, el neón o la realidad virtual y a la ciudad italiana llega una reflexión que gira sobre su propio cuerpo y su espacio de trabajo.

En su trabajo, en el que se advierte el influjo de la música contemporánea (John Cage), la danza moderna (Merce Cunningham) y la literatura experimental (Samuel Beckett), adquieren especial protagonismo cuatro nombres. La Gestalt, primera gran influencia sobre la obra de Nauman y que se deriva de su interés por la fenomenología y el conductismo, la aplica el artista a su indagación de la conducta humana enfrentada a situaciones desagradables o angustiosas.

Otras influencias patentes en su obra son el filósofo Ludwig Wittgenstein y su crítica a la validez del lenguaje, su significado y su representación, presente en trabajos como Violines/Violencia (1983), o el escritor Elias Canetti y su estudio sobre la conducta de las masas, como se aprecia en Presión corporal (1974); y también el escritor Samuel Beckett y su desesperanzador concepto del destino del hombre, que tiene reflejo, por ejemplo, en Maqueta para Habitación con mi alma afuera, habitación a la que le da igual (1984).

Cabe mencionar que la ciudad de los canales ya se rindió a su obra cuando le concedió en 2009 el León de Oro de la Biennale en representación de Estados Unidos y ahora el multimillonario francés François Pinault exhibe en su generoso espacio expositivo veneciano nuevos aspectos de la obra del norteamericano.

El punto de origen es la compra compartida por parte de la Colección Pinault y el Museo de Arte de Filadelfia de dos trabajos de Nauman creados en 2015 y 2016, un conjunto de videos en los que el artista vuelve sobre una creación precedente, de 1968, Walk with Contrapposto.

REFERENTES DE LA ANTIGÜEDAD CLÁSICA Y EL RENACIMIENTO

Ahí es donde vemos por primera vez el vínculo entre la creación del estadounidense y uno de los aspectos fundamentales de la escultura occidental, la posición de "contrapposto", una oposición armónica entre las partes del cuerpo humano que se empieza a encontrar en el siglo V a.C.

La influencia de esa posición, que aporta sensación de movimiento y rompió con la ley de la frontalidad, se hizo patente en el Renacimiento italiano (el David de Miguel Ángel descansa así el peso de su cuerpo sobre una pierna sin romper su equilibrio) y Nauman la recupera y reinterpreta.

El artista revisita el breve e hipnótico paseo de 60 minutos que hace 55 años grabó en un video en el que se le ve caminando, forzando una posición de contrapposto entre dos claustrofóbicas paredes, andando de frente y de espaldas a la cámara. Causa ansiedad y no se ve con sosiego.

En la reelaboración de aquellos videos grabados en el estudio neoyorquino del artista en el invierno de 1968-1969 vemos ahora a un Nauman que replica el paseo que disloca sus caderas; la fragilidad que se adivinaba hace cinco décadas se acentúa al intuir que debajo de su camiseta lleva una bolsa de colostomia.

El cáncer que superó el artista está ahí, se añade a la fragilidad que ya de por sí da al cuerpo humano la posición de desafío al equilibrio.

"Esta exposición es desde mi punto de vista una de las más radicales que hemos tenido nunca en la Punta della Dogana porque hemos seguido al artista buscando no a los objetos, sino lo que él llama sus materias primas, el espacio, el cuerpo y el sonido", explica Caroline Bourgeois, comisaria de la muestra junto con al curador argentino Carlos Basualdo.

Contrapposto studies es el título de la exposición, en la que el estudio de Nauman (ahora en Nuevo México) se convierte en protagonista: podemos ver al artista caminando en "contrapposto" en ese entorno, en proyecciones sin fin que visten las altas paredes de la antigua Aduana veneciana.

EL ESTUDIO DEL ARTISTA COMO OBJETO DE ARTE

"El primer gesto de Nauman cuando todavía estaba en su estudio es decir que el estudio es el trabajo, el espíritu del trabajo. Ya no es un objeto sacado del estudio y del que se habla con palabras. La materia prima es lo que uno tiene: el cuerpo, el sonido y el espacio", agrega Bourgeois.

La ulterior declinación del hipnotizante paseo del artista dislocando sus caderas llega en forma de uno nuevo, grabado en 3D (Walking a line, de 2019) en el que el torso del artista se rompe por la mitad: un video muestra su tronco y el otro sus piernas, no están sincronizados y radicaliza la sensación de precariedad.

Otro de los ámbitos de la exploración de Nauman, el trabajo con el sonido, adopta la forma de una pared acolchada, Diagonal Sound Wall (Acoustic Wall), una obra de 1970, procedente del Museo Solomon R. Guggenheim de Nueva York, que causa una especial sensación de presión sobre el visitante.

Y finalmente tres proyecciones en 4K permiten navegar virtualmente por el estudio del artista, un espacio que es obra de arte en sí mismo y por el que, a través, de una tableta, Nauman permite ampliar hasta el más pequeño objeto, una auténtica "naturaleza muerta" en versión siglo XXI.

INFLUENCIAS

Sus referencias se encuentran en la obra dadaísta de Man Ray, el teatro de Samuel Beckett y en diferentes corrientes de los años sesenta y setenta, como el minimalismo, el arte conceptual y el body art. Sus propuestas se materializan en gran variedad de soportes: dibujo, pintura, escultura, instalación, fotografía, cine y vídeo, entre otros, a menudo reforzados por el uso del lenguaje escrito o hablado. Una característica constante en su trabajo es la presencia, más o menos explícita, de un compromiso político y ético progresista.

Temáticamente abarca todo tipo de cuestiones, desde la sexual a la política pasando por la social y la estética. El artista suele buscar la participación del público: sus obras no tienen sentido si no impactan, si no conmocionan al espectador.

Según un documento del Museo Picasso Málaga, Nauman ha pasado más de cincuenta años inventando formas para transmitir tanto los riesgos morales como la emoción de estar vivo. Utilizando gran variedad de materiales y métodos de trabajo, revela cómo las experiencias mutables del tiempo, el espacio, el movimiento y el lenguaje suponen una base inestable para comprender nuestro lugar en el mundo. Para Nauman, hacer y mirar arte implica “hacer cosas que no quieres hacer especialmente, ponerte en situaciones desconocidas, someterte a resistencias para descubrir por qué te resistes”.

En el texto se puntualiza que con su trabajo obliga al espectador a renunciar a la seguridad de lo familiar, manteniéndole alerta, siempre vigilante y recelando ante la posibilidad de ser seducido por respuestas fáciles.

Su arte siempre ha desafiado la categorización. Acuarelas, letreros luminosos de neón, instalaciones de sonido, pasillos de video: alterna constantemente entre estas y otras posibilidades, sin conformarse nunca con un estilo de firma. Pero, bajo esta gran variedad, los temas cruciales persisten, entre ellos la desaparición, uno de los motivos recurrentes en sus cincuenta años de carrera”.

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