Gregg Dunn y Brian Edwards
Arte

Gregg Dunn y Brian Edwards

Una unión entre arte y neurociencia

Portada: Médula espinal (2004). Foto: gregadunn.com

La emulación de la naturaleza en el arte se considera un terreno poco interesante en nuestros días. Pero Greg Dunn y Brian Edwards utilizan este principio para llevar al espectador verdades poco evidentes que, sin embargo, la humanidad ya había explorado desde la ciencia. ¿Es, pues, un proyecto de arte o de ciencia? Es en esta intersección difusa que trabajan para difundir una nueva perspectiva.

Enfocándose en un proyecto visionario que une los conocimientos en neurociencia y el arte, Dunn elabora piezas bellamente compuestas que recuerdan el mundo que habita en el interior de cualquier ser humano.

NUEVAS POSIBILIDADES

En la actualidad convergen diferentes disciplinas y campos de conocimiento con los que el arte puede tener un vínculo evidente e intenso. Las posibilidades que tiene la contemporaneidad se deben, precisamente, a una apertura importante de los límites, lo que genera obras de todo tipo de complejidad y calidades.

Es aprovechando estas posibilidades que, siguiendo la lógica de la ilustración biológica con fines meramente científicos, Greg Dunn llega a nuevos terrenos. El artista ofrece una nueva mirada, una renovada capacidad de asombro para el espectador ante la complejidad del cuerpo humano.

Las técnicas utilizadas por Dunn han tenido un papel importante en la difusión de un trabajo que, de quedarse en los métodos tradicionales, no tendría el mismo peso. Al retratar el cerebro humano mediante grabados reflectantes, su trabajo adquiere una mayor profundidad y aviva el interés de los espectadores hacia piezas minuciosamente detalladas y de gran precisión científica.

Auto reflejado (2017). Foto: gregadunn.com

El doctor Greg Dunn decidió seguir el camino de este arte mientras estudiaba el postgrado en la Universidad de Pensilvania. Influenciado por el arte asiático, específicamente por el ejecutado durante el periodo Edo en Japón, ha realizado desde pergaminos, piezas en tinta y trabajos en pan de oro, hasta murales y grandes instalaciones.

Su interés por las formas de las neuronas y de partes del cerebro humano, lo llevó a hacer reproducciones, vendiendo pinturas para universidades y particulares interesados, principalmente trabajadores del campo de la salud e interesados en el cerebro y la mente.

En algún punto de su carrera artística, pasó de crear pinturas con acabado de pan de oro (que había hecho por años) a realizar los micrograbados reflectantes que lo caracterizan hoy. Junto con su colaborador, el doctor Brian Edwars, ha realizado figuras que bien podrían ser percibidas como parte de una abstracción de tipo orgánica.

SISTEMAS VIVOS

La técnica inventada por Dunn y Edwards consiste en litografías, grabados realizados a mano que reflejan la luz a escala microscópica sobre superficies metálicas en forma precisa. Por esta razón es que son imposibles de capturar como imágenes fijas, ya que tienen en cuenta la interacción con el espectador: cambian a partir del punto desde el cual observa las piezas, como si se tratara de hologramas.

A nivel reflexivo, Dunn nos podría invitar a leer los patrones con que está constituido el organismo humano. Si no se supiera que el artista represanta al cerebro en sus obras, se podría pensar que su trabajo está hecho a partir de la lógica de la abstracción de estilo orgánico, más libre y centrado en el trazo gestual, que se diferencia de expresiones más controladas como la abstracción geométrica o el minimalismo. Pero la observación detallada hace posible ver que se trata de trazos gestuales que tienen un sentido meticulosamente medido. Esta impresión es causada por el patrón natural que sigue la constitución de los seres vivos: los fractales.

Hipocampo del árbol cerebral (2020). Foto: gregadunn.com

Según el matemático Benoît Mandelbrot, los fractales ayudan a ver el mismo mundo de otra manera, y es que este tipo de constitución ha probado ser esencial para el mundo natural. En Geometría de los sistemas vivos y su importancia en la Medicina (2005) de la Revista Médica de Chile, se habla de las interacciones del fractal conocido como “isla de Koch” y cómo guardan relación con las ramificaciones que existen en el cuerpo humano, más concretamente, con el árbol bronquial en un sistema respiratorio.

Este tipo de patrones, presentes en toda la naturaleza, son importantes para reconocer la armonía y tener una experiencia en torno a ella en las obras artísticas. Dunn y Edwards se ven interesados por la auto reflexión humana, una capacidad de las personas para practicar la introspección y la motivación para aprender más sobre su naturaleza, motivo y esencia; es decir, reflexionar sobre su papel en el mundo.

En este sentido, el arte coreano, japonés y chino que menciona Dunn en entrevista con la página Med in art, guarda relación con esa filosofía. La comunicación que establecen los creativos con sus espectadores es no menos importante, puesto que mediante sus grabados muestran los efectos que se están presentando en el cerebro humano mientras se percibe la misma obra de arte.

Este rumbo espiritual es lo que acerca a la obra de Dunn y Edwards a lo artístico. El propósito es ofrecer una introspección desde lo aparentemente inamovible y puramente científico; ofrecer, desde una visión realista, una experiencia subjetiva de la existencia humana.

Los patrones presentados en ocasiones fungen como espacios tan inexplorados, que parecen poco humanos. Tanto en Médula espinal (2004) como en Hipocampo del árbol cerebral, aparece una complejidad orgánica y ramificada en la que las distintas conexiones se forman lo que parecerían salpicaduras de un proceso demasiado preciso para ser aleatorio, donde la armonía es visible.

En Migración neuronal (2013), las formas ramificadas parecen árboles que crecen en todas las direcciones que pueden, sin necesidad de aferrarse a un suelo. La armonía en los patrones es más visible en Vasos de sangre y glía (2013), donde aparecen estas ramificaciones, pero también un empedrado que conforma los tejidos de la célula glial, encargada de la función nerviosa, con la que se percibe de forma sensorial el mundo que nos rodea.

Vasos de sangre y glía (2013). Foto: gregadunn.com

MISTERIO Y BELLEZA

Greg Dunn ha expuesto en la Galería Nacional de China y espacios tan importantes internacionalmente como es el Centro Pompidou. Sus instalaciones permanentes se encuentran en el Instituto Franklin de Filadelfia o el Museo de Ciencias de Boston.

El arte de Dunn puede ser visto desde la categoría estética de lo sublime, es decir, aquello que causa sensaciones de misterio y belleza a la vez. Aunque no se trate de imágenes que generen temor, es verdad que el espectador se encuentra ante algo desconocido y que, en muchos sentidos, lo supera.

Lo insondable y las sensaciones que genera, están presentes en los grabados debido a su calidad de espacios extraños e inexplorados, casi alienígenas, unido a la garantía de que esa imagen refleja algo que existe en el interior de cualquier humano. Es gracias a su profundidad, más aún, al gran añadido de que están realizados con minuciosidad científica, que tienen estos efectos.

Dunn utiliza también la capacidad de relacionar un microcosmos con lo macro, poniendo al alcance y tamaño del ser humano, lo que no está para nada acostumbrado a ver. Además lo representa de manera atractiva, dejando de lado el sentido de lo macabro que tendrían las partes del organismo humano vistas de manera completamente realista.

El alcance de estas obras es artístico gracias a estos añadidos, pero también despierta un interés científico y didáctico, y llama poderosamente la curiosidad de personas que se encuentran fuera del ámbito del estudio del cerebro humano. Las obras de Greg Dunn pueden relacionarse fácilmente con lo educativo. De hecho, en su web, ofrece su trabajo para libros, revistas, documentales, organizaciones sin fines de lucro y plataformas educativas.

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