Embarazo psicosomático
Sexualidad

Embarazo psicosomático

Cambio de paradigma a través del cuerpo

El cuerpo es sabio. Es una obra de arte de la psique: a manera de lienzo, la consciencia libera su sentir sobre él. Por desgracia, esa expresión se puede representar en enfermedades o síndromes. Todo ello es una respuesta ante el entorno. La presión social por ciertos comportamientos produce estragos internos que a su vez pueden ser patológicos. Quedar encinta no es la excepción. Los embarazos fantasma, también conocidos como pseudociesis, son un trastorno psicosomático; es decir, hay factores físicos y psicológicos de por medio, que hacen que las pacientes presenten síntomas de gestación. La realidad es todo lo contrario. Son pocos los registros sobre esa condición y, por ende, no se han realizado tantos estudios longitudinales para determinar un cuadro claro. La mayoría de la información proviene de reportes de casos individuales.

UMBRAL PSÍQUICO

Aunque este estado tiene una explicación médica, los expertos de la salud también lo describen como el resultado de una causa psicológica e incluso, en algunos casos, de índole psiquiátrica.

Fotos: Freepik

align="left">La pseudociesis es provocada por el hipotálamo. Al presentar una alteración en sus procesos químicos, el órgano libera hormonas implicadas en la reproducción, como la prolactina o la hormona luteinizante. Es una acción recíproca entre el cuerpo y la mente.

Los embarazos fantasma tienen una radical diferencia con las falsas ilusiones de gestación. Aunque ambas condiciones presentan signos similares, en la última es difícil convencer a las mujeres de la realidad aunque se muestren pruebas negativas. Además, no se manifiestan todos los síntomas como ocurre en el primer caso.

Hay una fuerte correlación entre trastornos depresivos o de ansiedad con la pseudociesis. Muchas de las veces, los factores sociales, psíquicos y personales influyen de forma desmedida en su desarrollo. Los rasgos emocionales más arraigados a los embarazos fantasma son la angustia, desintegraciones en los lazos afectivos o signos de abuso sexual durante la infancia. A pesar de ello, no todas las pacientes con esta condición presentan estos antecedentes. La presión social para engendrar hijos también ejerce un peso considerable. Es una cuestión de extremos: la causa va desde el deseo o craving (en inglés, ansia) hasta el miedo patológico de procrear.

align="left">

Fotos: Freepik

align="left">Otra señal de riesgo son las situaciones traumáticas durante el embarazo, como una experiencia de aborto espontáneo o la infertilidad. A esto se le suman las vivencias de cada mujer. Desde los intentos de concebir sin éxito cuando se está avecinando el final de su vida reproductiva hasta la pérdida de un hijo en el pasado, así como el incremento extremo de emociones durante embarazos previos, la fobia a la gestación derivada de otros factores tanto físicos como psicológicos, o el consumo de estimulantes o drogas (sustancias que en su mayoría aumentan los niveles de prolactina). Incluso, se ha visto una incidencia en mujeres cuyo nivel socioeconómico es bajo, debido a la inseguridad ocasionada por la necesidad de dar sustento al recién nacido.

También se han documentado embarazos fantasma cuyo origen gira en torno a la influencia de las relaciones de pareja. Por ejemplo, la unión con un hombre previamente casado. También se ha visto como un mecanismo para ejercer presión sobre el cónyuge. Esto no se debe confundir con una acción de chantaje intencional, sino como parte de una serie de factores que favorecen la pseudociesis.

Los síntomas son claros. El cuerpo expone la inquietud a través de reacciones psicosomáticas y físicas, como hinchazón en el área abdominal, crecimiento del útero, dolor en los senos, náuseas, vómito e intolerancia al olor de algunos alimentos. Sin embargo, no se debe dejar pasar el caso. Es importante acudir con un especialista. La mayoría de las veces, los malestares se relacionan con cuadros psicológicos, pero también se pueden derivar de cuestiones médicas. Por ejemplo, la presencia de tumores pélvicos o abdominales, procesos de envejecimiento como la perimenopausia o hinchazón en el área de la carrocería causada por anticonceptivos orales.

align="left">

Foto: Freepik

align="left">MI ESPOSO ESTÁ EMBARAZADO

Esta condición se ha presentado también en el sexo masculino. Ello no implica que los hombres crean realmente que su cuerpo se encuentra en estado de gestación. Es la manifestación de los síntomas de una embarazada, principalmente antojos, dolor e inflamación abdominal, náuseas o vómito. Al mal se le conoce como síndrome de couvade y se presenta en varones próximos a ser padres. Existen explicaciones en torno al caso y, así como en los embarazos fantasma, también se relacionan con causas psicológicas y sociales.

En cuanto a las señales psíquicas, se encuentran la ansiedad, el miedo y el estrés. Desde la mirada antropológica, el hombre también se ha visto involucrado en la crianza. Se ha comprobado que en la antigüedad existieron comunidades primitivas de origen griego donde los futuros padres simulaban los dolores propios del embarazo. Esta especie de ritual empático conlleva una carga simbólica preponderante. Aunque con los siglos el rol paterno ha cambiado, la manifestación física para preparar al varón sobre ese papel siempre ha sido la misma.

Foto: parents.com

align="left">En lo que respecta a los factores sociales, aún persiste el rol dominante. La gran mayoría de las veces, los hombres no tienen la misma libertad de mostrar debilidad o miedo en torno a una situación. La comunidad espera fortaleza ante cualquier cosa. Por lo tanto, una manera para demostrar esa inquietud es a través del cuerpo. Tener un hijo siempre ha implicado una serie de cambios. En los padres se manifiesta principalmente el estrés y la ansiedad de otorgar lo necesario para el nuevo miembro de la familia. Tener un bebé es un cambio de paradigma. Por ello el cuerpo, tanto de mujeres como de hombres, se adapta a las nuevas circunstancias. Además de implicaciones biológicas, el rol psicológico es fuerte.

Comentarios