Only lovers left alive
Cine

Only lovers left alive

Mirada crítica hacia la dualidad de la modernidad

El director Jim Jarmusch plasma su recepción y entendimiento del mundo en una de sus más íntimas cintas, Only Lovers Left Alive donde dos seres que han conocido diferentes etapas de la humanidad, logran exponer las complejidades y mejoras que llegaron al siglo XXI.

Cinta del año 2013, protagonizada por Tom Hiddleston y Tilda Swinton; una historia de vampiros milenarios que, sin referirse en a sí mismos de esa forma, alcanzan una elegancia que logra compaginar con su hermética manera de moverse a través del mundo.

Un poema a la atemporalidad del arte

Only Lovers Left Alive puede entenderse como una producción que juega con la línea de tiempo, usando personajes que han vivido mucho más que el resto de los seres presentes en pantalla y que, al hacer una gran cantidad de referencias a creadores del arte del pasado, así como del presente, mientras externa su preocupación por el incierto futuro, es la forma en la que Eve y Adam mantienen latente la inmortalidad de la humanidad a través del arte.

Comenzando con Christopher Marlowe, pasando por Mary Shelley y culminando con Jack White, es el ejemplo perfecto cuando se trata de evidenciar los ligeros, pero significativos, saltos en el tiempo.

Sony Pictures Classics

La literatura, la música y el equilibro estético y la belleza de la realidad que se proyecta en calles populares de la ciudad de Detroit, forman el pilar fundamental que sostiene la sutil historia, que si bien cuenta con una trama apenas perceptible, es la humanidad, realidad y naturalidad de las cosas lo que da paso al desarrollo de enredos que llevarán a los personajes a abandonar su zona de confort.

El director Jim Jarmusch parte de la complejidad humana, hacer de lo ordinario algo extraordinario, adentrándose en las sensaciones y sentimientos más apegados a las personas, dejando de lado los deseos carnales que han sido parte de la cultura vampírica. Jarmusch destacó en repetidas entrevistas la importancia de dar a estos seres la voz de un humano, dado que no cree en ellos como una criatura mitológica, sino como seres capaces de entender el mundo con los ojos del pasado y del presente, siendo capaces de tomar decisiones y compartir posturas.

El diálogo, profundo y rico, entre los personajes es lo que permite al director llenar al espectador con pequeños destellos hacia críticas o algunos señalamientos ligeros, pero que terminan siendo los más relevantes dentro de la película.

Una crítica a las diversas caras de la ciencia y la modernidad

Aunque visto desde una perspectiva superficial, y sin ondear en los pequeños detalles, podría parecer que se trata de una historia más de vampiros que desean sobrevivir a la modernidad, negados al cambio y a la evolución social; lo cierto es que el filme de Jim Jarmusch no está peleado con las características que llegaron al siglo XXI, pero vuelve a su espectador consciente de que trata de un arma de doble filo que. Por un lado, puede representar la oportunidad de optimizar y mejorar la calidad de vida, utilizando los avances tecnológicos, mientras que por otro lado representa la base de la destrucción del mundo natural que se conoce.

Dentro de su crítica a la modernidad, existe un término altamente sonado que se repetirá en continuas ocasiones, y que será la clave para entender el mundo frente a los ojos de Adam: zombies.

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Al hablar de los zombies, no se trata de los seres que se conocen gracias a películas modernas y series de televisión; se trata de la humanidad misma actuando de manera automática, sin culpas, sin introspección, ni recapacitación; marcado por tendencias y que rigen a una sociedad diseñada para satisfacer sus propios egos a través de un mundo capitalista que, por medio del consumismo, adquiere un rol y una postura sin poner en perspectiva lo que sucede a su alrededor.

La contra parte de esto, son los mismos Eve y Adam, quienes, en la constante lucha por sobrevivir en un mundo que los ha sobrepasado, viven de manera individual intentando mantener la cercanía con sus propios ideales, sin dejar de lado las oportunidades que ofrece la modernidad.

Jim Jarmusch es un director cuyos ideales y motivaciones suelen representar el motor de su trabajo, y Only Lovers Left Alive no fue la excepción a ello.

Con ligeros y sutiles comentarios que no duran más de un minuto, Jarmusch pone sobre la mesa el gran problema que azota a la humanidad en la actualidad (pese a que sea un filme del 2013), y este es el cambio climático y la contaminación.

La explotación a la región sur de Estados Unidos frente al olvido de determinadas ciudades del norte es el primer latigazo con el que Jarmusch trae un inevitable futuro al crudo presente, al señalar que, cuando el ser humano haya acabado de explotar su territorio actual, se moverá y continuará con la destrucción de este.

El inevitable final

Muerte, decadencia y nulo respeto hacia la vida humana son aspectos que Jarmusch logra exponer como consecuencia y la ineficiente capacidad de discernir dado que, si bien estos vampiros milenarios mantienen un alto grado de consideración hacia la humanidad, son estos mismos los que están acabando con la especie, señala Jarmusch.

El lenguaje metafórico que emplea para destacar la destrucción de la humanidad llega al espectador por medio de señales audiovisuales que evidencian como la destrucción de la especie llega de la mano con los mismos inventos que han revolucionado al mundo.

Desde la explícita desintegración de un cadáver en desechos químicos, hasta la muerte a causa de sangre contaminada como consecuencia de un estilo de vida poco sustentable plagado de salidas sencillas que, a fin de cuentas, dejarán consecuencias irreversibles.

Un filme de tintes diversos

Si bien se trata de una película cuya principal finalidad es la de elevar al espectador hacia un punto de reflexión e introspección, poniendo en evidencia conductas autodestructivas, por otro lado se rescata una historia de amor épica y trascendental, donde la interacción entre dos seres sobrepasa las conversaciones triviales y superficiales, alcanzando una intimidad, con el paso de los años, que les ha permitido mantener su individualidad sin dejar de formar parte de un equipo.

Como pocos cineastas han podido alcanzar, Jim Jarmusch logra en Only Lovers Left Alive un equilibrio entre una reflexión entre líneas, la historia motor que será el hilo conductor y una producción visualmente enigmática y digna de admirar, con disolvencias y simbología evidente pero a la vez elegante, mostrando la crudeza de las calles poco recordadas de las ciudades más olvidadas con pulcritud y simpleza.

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Por otro lado, el filme está acompañado por un soundtrack que transmutará al espectador hacia una dimensión que le permita conectar con la historia que está presenciando, debido a que, más allá de la reflexión, es una película altamente disfrutable para todos aquellos quienes gocen de producciones cuya musicalidad es capaz de contar la historia por sí misma. En este caso, no se trata de listado de canciones reconocidas de la escena del rock estadounidense / inglés, sino de un soudtrack instrumental que acompaña las secuencias visuales de manera que embonan de la misma forma que lo harían los engranajes de un reloj.

La dualidad de estos dos personajes es lo que permite al público conocer dos diferentes posturas con las cuales ver el mundo; por un lado, Adam, un hombre solitario, un tanto desmotivado por el rumbo que ha tomado la humanidad y que encuentra consuelo en el anonimato mientras continúa siendo un exponencial músico; mientras que desde otra perspectiva se encuentra presente Eve, acompañada de fervientes colores cálidos cada vez que aparece en pantalla, amante del arte, la literatura y danza causal, con una visión ligeramente bohemia.

En ambos casos, la experiencia de los siglos, y las amistades que los acompañaron en el pasado, son parte de la vida han decidido vivir por separado intentando retomar un rumbo que puedan compartir entrelazando ambos caminos.

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Innombrable

Una de las peculiaridades de la cinta, es que durante las casi dos horas que dura la historia no se menciona en ningún momento la naturaleza de los protagonistas, dejando al aire cualquier terminología que hasta el momento pudiera parecer vigente para referirse a estos seres.

La palabra vampiro no es mencionada en el filme, sin embargo, más allá de evitar el término, las conductas que se tienen como referencia de dichos seres tampoco se hacen presentes, dándoles de esta forma, una mirada mucho más humanizada que conecta con la realidad del mundo, dejando entrever que no son más que seres que con el paso de los años han aprendido más sobre el valor de la vida, luchando contra sus propias autolimitaciones.

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