Workation
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Workation

Un modelo de trabajar mientras se disfruta

Ilustración de portada: Behance / Marly Gallardo

El idioma inglés es dinámico. Contiene palabras como skyscraper, firefighter y gorgeous. El lenguaje es un ser vivo que debe cambiar y adaptarse. Muchos ya no están en contra de la introducción de algún neologismo ocasional en el igualmente bello idioma español, como home office.

Pero desde antes del virus y de todas las transformaciones que produjo, un término nuevo llegó al escritorio, o a la bandeja de entrada de muchos empleados. Para algunos un milagro y para otros el infierno. La palabra es workation. Este concepto pretende explicar que se puede trabajar (work) mientras se está de vacaciones (vacation).

Esta modalidad es muy singular, aunque causa cierta confusión entre los términos teletrabajo, trabajo remoto y nómada digital.

El teletrabajo implica pertenecer a una oficina y tomarse algunos días de trabajo a distancia. Pueden ser jornadas periódicas, por ejemplo, todos los viernes, o bien, temporadas en las que se trabaja desde casa o desde otro lugar. No tiene por qué implicar que la persona trabaje desde un lugar de vacaciones, como es el caso del workation, aunque desde luego, sí, trabajará en remoto con su oficina.

El trabajo remoto no implica necesariamente pertenecer a una oficina. Puedes trabajar en remoto con tus clientes pero no pertenecer a una empresa en particular.

DESTINOS VACACIONALES

El nómada digital, como su propio nombre indica, trabaja constantemente cambiando de domicilio. Normalmente realiza grandes viajes y, aunque puede pasar grandes temporadas en un único sitio, no tiene un lugar fijo de residencia.

La persona que trabaja en workation, labora en lugares que suelen ser destinos vacacionales. Por lo tanto, los nómadas digitales suelen hacer este tipo de trabajo.

Los nómadas digitales se valen de la tecnología para trabajar desde cualquier destino vacacional. Foto: Behance / Andrea De Santis

Por un lado, se puede argumentar falta de imaginación y hasta incapacidad de adaptación al cambio. Pero muchos defienden que hay algo que se llama vacaciones o descanso, que es esencialmente un espacio para el ocio, y algo que se llama trabajo, que no lo es. Realmente estás haciendo una cosa u otra. Y la mayoría de los intentos de combinar o fusionar los dos no terminarán bien.

Una reunión de Zoom en la playa, según la costumbre, es muy poco probable que atraiga toda nuestra atención. Si hay unas colinas espectaculares frente a la ventana, las posibilidades de que se lea hasta el final de un correo electrónico pueden llegar a ser escasas. El problema aquí es lo que podría llamarse un error de categoría. Cuando se tienen cuatro días para estar en el Caribe, tal vez el trabajo es lo último en lo que se piensa. Una reunión efectiva requiere condiciones que no se dan a la vez que hay un maratón de la serie de 18 temporadas que se tenía planeado ver desde hacía un mes.

FUNCIONALIDAD

La verdad es que el concepto workation todavía se pone en duda. ¿Es en realidad otra forma de describir el trabajo permanente que se ha infligido a tantas personas durante la pandemia? Como muchos han observado, no hemos estado trabajando desde casa sino viviendo en el trabajo. Nunca se detiene. Puede que lleves pijama y tengas una copa de vino al lado, pero aún estás trabajando a las 11 de la noche, a nueve horas de iniciar el turno del día siguiente.

Un análisis reciente del Chartered Institute of Personnel and Developement, respetado organismo de recursos humanos en Reino Unido, ha confirmado que, de hecho, se ofrecen menos acuerdos laborales flexibles a los empleados en los últimos tiempos. Ha sido más bien la planeación de jornadas “siempre activas”. La flexibilidad real significa tener voz y algo de elección sobre cuándo y cómo trabajar. No hay nada muy flexible en responder correos electrónicos a altas horas de la noche o ser convocado a reuniones de Zoom el domingo a las seis de la tarde cuyo anuncio llegó 15 minutos antes de la cita.

Uno de los riesgos del workation es que, al no distinguir bien el tiempo de ocio y el de trabajo, se caiga en el error de trabajar a todas horas. Foto: Behance / Roy Rachamim

Y este es el punto serio. Bajo la apariencia de algo llamado “tu lugar de trabajo”, o supuesta flexibilidad (trabajo híbrido), los empleadores podrían poner en riesgo la salud de las personas. Como escribió hace poco Stephen Bevan en The Conversation: “Últimamente se ha puesto muy de moda que las empresas hablen del trabajo híbrido. Pero es un concepto impreciso, y si las empresas quieren dar a los empleados claridad sobre lo que se puede hacer en casa y lo que debe suceder en la oficina tradicional, deberán decidir qué trabajos realmente deben realizarse en un momento o lugar en particular.”

Bevan agregó: “Hacer esto mal puede poner en peligro la salud mental de los empleados, por ejemplo, si el trabajo remoto prolongado aumenta el aislamiento o aumenta la dificultad. También puede significar que las empresas nunca logren entregar las ganancias de productividad a largo plazo que esperan obtener una vez que finalice el bloqueo.”

Siendo optimistas, el workation es como cualquier modalidad laboral. No es como que en la modalidad tradicional sea imposible perder el tiempo, y como con todo en la vida, hay que saber administrar ese tiempo para evitar consecuencias negativas y desventajas innecesarias.

OBLIGACIÓN

Para quienes no tengan otra opción que trabajar de esta forma, es sumamente importante recordar que aún con todo hay pendientes que cumplir. Entender que se trabaja desde un lugar que rompe con el día a día y ofrece cierta tranquilidad, pero sin estar completamente de vacaciones. No comprender la diferencia llevaría a cualquiera a no rendir como se espera.

Workation no es un término completamente nuevo. Se había discutido antes de que alguien hubiera sospechado de la pandemia. También ha habido avistamientos de una palabra aún menos atractiva, una combinación de negocios y ocio: bleisure.

Debemos esperar que los gerentes y empleados pronto comiencen a tener discusiones constructivas y abiertas sobre cómo vamos a trabajar en el futuro. Todo mundo debería estar de acuerdo en que haya mucha más flexibilidad acordada desde el primer día en un trabajo. Pero también que no todos quieren o pueden viajar cinco veces al mes, y eso debe ser algo bueno.

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