The Backrooms
Arquitectura

The Backrooms

Internet y arquitectura inquietante

Cada cierto tiempo alguna tendencia de Internet hace que se recuerden algunos aspectos de la vida cotidiana que son, de hecho, bastante peculiares. Por ejemplo, cerca del lugar donde se vive, se trabaja o desarrolla cualquier actividad, existen sitios que pueden calificarse como lo contrario de estos espacios vitales, y que conseguirían generar emociones distintas a las acostumbradas.

Lo inquietante y lo poco común de estas sensaciones, además del interés que generan, puede explicarse desde la estética, la psicología y la disposición de los llamados backrooms (cuartos traseros en español). La arquitectura de esta tendencia de Internet, puede explicar por qué provocan ciertas impresiones.

UN MEME Y SU DESARROLLO

En cualquier parte trasera de un edificio hay espacios vacíos; tal vez son rincones que los visitantes no conocen, pero sí las personas que hacen funcionar el lugar.

The Backrooms es una creppypasta; es decir, una historia de horror compartida de forma anónima en Internet. Surge de una publicación en la web 4chan sobre las llamadas unsettling rooms (habitaciones inquietantes), que generan una extrañeza inexplicable. Su característica más notoria es el aspecto de soledad o abandono, aunque este último no siempre está presente, puesto que muchas veces no hay un descuido o averías visibles en estos cuartos. De hecho, algunos tienen luces en perfecto funcionamiento.

Esta serie de imágenes publicadas en abril de 2018 desencadenó la imaginación de los usuarios. Surgió una historia inspirada en ella, videos de YouTube de la misma, y una respuesta amplia del público, que no tardó en compartir en redes sociales lugares que provocaban esa misma sensación siniestra.

Screenshot del videojuego basado en la historia de Internet The Backrooms, acerca de habitaciones infinitas. Foto: Reddit

La historia es bastante simple. Se dice que es un lugar de transición al que se accede sin posibilidad de salir, como si fuera un error de la realidad donde se repiten habitaciones infinitamente. Cuenta con elementos de fantasía y horror, como entidades peligrosas y niveles en que el estado de los cuartos se vuelve cada vez más lúgubre y descuidado. Bajo este concepto se creó un videojuego gratuito, lanzado en julio de 2019, desarrollado por Pie on a Plate Productions y disponible en la plataforma Steam.

Sin embargo, el aspecto más interesante de los backrooms es que resultan inquietantes simplemente porque las separaciones, pasillos y espacios abiertos no parecen tener un propósito.

ARQUITECTURA DEL ESPACIO VACÍO

Las habitaciones traseras de una edificación son bastante comunes, aunque poco vistas por quienes entran de visita, por ejemplo, a un hotel. Tal vez el saber que existe algo poco conocido detrás de lo que vemos despierte sensaciones atemorizantes.

El propósito de estos espacios parece poco conocido porque es, de hecho, mucho más visitado por las personas que trabajan en el edificio. Por lo mismo, estos no cuentan con una decoración cuidada, sino que su único objetivo es ser funcionales.

Para la arquitectura actual, por supuesto, el mero funcionalismo se podría considerar un error, más teniendo en cuenta que los empleados de un lugar desempeñan funciones que requieren de su concentración y, por lo tanto, necesitan de un entorno que favorezca su salud mental. Sin embargo, se podría asegurar que conforme más baja es la jerarquía de quien ocupa cierto espacio, menos cuidado se tiene con su diseño.

Los cuartos traseros de un edificio suelen despertar curiosidad porque sólo pocas personas tienen acceso a ellos. Foto: Reddit

Ya que se trata de lugares sin acceso para los clientes o visitantes, se convierten en ocasiones en habitaciones que no se utilizan, lo que produce esta sensación de que no tienen verdadero sentido. Por otra parte, los lugares que visita cualquier persona en plena luz del día, adquieren esta dimensión de soledad o de sinsentido cuando son cerrados.

Estas mismas características que despiertan extrañeza, al mismo tiempo logran una fascinación casi en igual proporción. Los espacios amplios en la arquitectura hacen que el usuario adquiera una sensación de libertad, de que existen amplias posibilidades en él; sin embargo, una exageración de este espacio vacío conduce a esta casi inevitable inquietud de la que tanto se nutren los llamados backrooms.

La repetición llevada hasta el hartazgo es una característica que puede generar reacciones diferentes dependiendo de la perspectiva desde la que se observe un lugar. Si se muestra desde un punto de vista, evoca control y organización funcional. Pero si al usuario se le muestran, uno tras otro, sitios con las mismas características, pueden generarle confusión e incluso desesperación.

De una u otra manera, estos lugares nos hacen pensar en la decadencia o el desalojo; un espacio que mantiene todas sus condiciones para funcionar, pero que carece de vida. Además reviven una de las dimensiones más revisadas por la ficción, aportada por el psicoanalista Sigmund Freud bajo el nombre de unheimlich. Traducida como siniestro, la palabra alemana tiene un significado más profundo: la sensación de no encontrarse en casa. Es decir, que el espacio está entre lo familiar y lo extraño, sin poder trazar una división notoria entre ambas sensaciones. El color verde amarillento que suele tener la iluminación de los backrooms, es un ejemplo de las características aparentemente poco significativas que, sin embargo, resultan desagradables debido a que inconscientemente ese color se relaciona con lo enfermizo.

Por otra parte, está también la sensación de que el espacio por recorrer es interminable, que existe una transición que no acaba, lo que envuelve todo de una atmósfera límite o fronteriza, donde no se puede distinguir realmente un lugar de otro.

La película de terror The Shining (1980) utiliza los espacios vacíos y la repetición de patrones arquitectónicos para generar angustia. Foto: Twitter

EL ESPACIO LIMINAL Y LA NOSTALGIA

La liminaridad es un concepto desarrollado en el libro Los ritos de paso (1909) por el etnógrafo y folclorista francés Arnold Van Gennep, y ampliado por el antropólogo cultural escocés Victor Turner. Este último autor se refiere a un estado de apertura y ambigüedad existente en una etapa intermedia o de transición, una fase previa para pasar al siguiente estadío.

Sea en etapas del desarrollo, es decir, de la adolescencia a la adultez; o sea para definir los lugares físicos o mentales por los que pasa una persona para llegar a un objetivo, como lo es un aeropuerto o una cárcel, el espacio liminal alude a la capacidad de transformación o transición del individuo.

The backrooms tiene una relación estrecha con los espacios liminales, otra tendencia que se ha extendido en Internet y que guarda especial fascinación por lugares que parecen desconectados de la realidad una vez que se muestran sin su habitual actividad frenética y flujo de personas.

Las tendencias de Internet guardan significados interesantes detrás. Gracias a ellas surgen cuestiones sobre los miedos de la sociedad contemporánea y, más aún, la transformación de los mismos. Si bien existe la certeza de que hay un objetivo final cuando atravesamos un lugar, es la indeterminación del mismo recorrido lo que nos puede hacer pensar que el espacio de transición puede ser el último que se visite. El quedarse varado en un espacio liminal, uno sin aparente propósito, es lo que hace verdaderamente inquietante recorrerlo.

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