Odile Decq
Arquitectura

Odile Decq

El dinamismo a manera de encantamiento

Cuando Odile Decq externó a su padre su deseo por estudiar arquitectura, él le dijo que eso no era posible para un chica. Años después, cuando la joven le dio la noticia a su familia sobre su matrícula en la Academia de Arquitectura, su padre invitó a desayunar a un arquitecto para demostrarle su error. El hombre preguntó a la estudiante: “¿qué quieres construir?”, a lo cual ella respondió: “un teatro”. Entonces, el profesionista se dirigió a los padres y les dijo: “no sé si ella hará un teatro o no, pero está bien que haya jóvenes interesadas en la arquitectura, porque con su sentido común harán buenos diseños de muebles de cocina y superficies de trabajo”. A partir de ese momento, Odile Decq selló su destino: “me dije a mí misma que ya que estaba dotada de sentido común, lo usaría para todo excepto para cocinas y armarios”.

Nacida en 1955 en Laval, Francia, un año después de terminar sus estudios superiores en 1978, instaló su firma arquitectónica junto con su esposo, quien para 1985 le puso el nombre de ODBC (Odile Decq y Benoît Cornette por sus siglas). Once años después, el despacho obtuvo el León de Oro de Venecia por sus bocetos y dibujos, mismos que fueron seleccionados por un grupo de arquitectos reconocidos como Zaha Hadid, Enric Miralles, Liz Diller y Ric Scofidio. En 1998, tras la repentina muerte de su esposo, Deck continuó con el mismo nombre de la firma hasta 2013, cuando fue rebautizada como Studio Odile Deck. Desde entonces, a lo largo de su carrera ha tenido un gran reconocimiento por sus obras y su peculiar estilo, muy a la soft-tech.

SOFT-TECH

¿Cómo se sentiría una persona al mudarse al interior?” es la principal pregunta que se plantea la arquitecta cuando va a emprender un proyecto nuevo. Su eje artístico se basa en una sola postura: constante dinamismo en el interior. Su estilo intenta exhibir la forma en cómo la gente interactúa y experimenta con el espacio, la clave es el diálogo entre obra y espectador. Por ello, las creaciones de la experta tratan de reflejar la fluidez de un desplazamiento libre sobre el espacio, como si fuese una coreografía de danza contemporánea.

En un principio, su carácter arquitectónico estaba inspirado en el hight-tech, un movimiento surgido en la década de los setenta e inspirado en el concepto futurista. Prueba de ello son las fachadas de los edificios alienados dentro de esta corriente, donde existe un uso constante del acero y el hormigón tanto para el exterior como el interior de las construcciones. El high-tech tuvo influencia en otros movimientos, como el eco-tech, el cual tiene una demanda alta en la actualidad por su filosofía de sustentabilidad, protección y aprovechamiento del medio ambiente.

Basándose en estas manifestaciones artísticas, Decq decidió adoptar el término soft-tech para describir sus obras. Según palabras de la arquitecta: “prefiero llamar a mi arquitectura soft-tech. Me gusta cuando la arquitectura tiene una cierta magia, la ves y no sabes cómo ha sido construida”. Esa es la distinción de Decq, el dinamismo a manera de encantamiento. La intención es que los usuarios profundicen en lo que ella llama lo no-directo, como si las personas visualizaran un espectáculo de gente caminando por la calle donde el andar nunca es perfecto y tampoco estático, sino flexible y a su vez lleno de energía.

Fachada de la Sede de Eventos GL (2014), por Studio Odile Decq. Foto: archdaily.mx

SIGNO-MOVIMIENTO

En las obras de Decq permea un valor constante al usuario, en quien recae el eje central del diseño de interiores dinámico. Las estructuras se piensan bajo una premisa de interacción, es decir, ¿qué clase de movimiento tendrán las personas al interactuar con el edificio, o mejor dicho, con el signo? El significado es variado porque se basa en una evocación de sentimientos a partir de la propia experiencia individual.

El semiólogo Charles Williams Morris propuso tres dimensiones para identificar el proceso de significación, dinámica que se puede aplicar a las construcciones de Decq. Primero está el procedimiento designativo, el cual hace referencia a una relación entre el objeto-signo y la sensación. En otras palabras, es una sensibilidad creada a partir de un estímulo que puede ser visual, como es el caso de la arquitectura, o de otro tipo. Los edificios de la francesa tienen una doble función designativa, por ejemplo, una persona no sólo se puede acercar a la obra gracias a la vista, también lo puede hacer mediante el tacto.

El segundo término es el apreciativo, que hace una comparación entre las propiedades de un objeto. Esta fase se focaliza en la utilidad, el color, la dinámica con la que transitan las personas, los materiales, el espacio, etcétera, de cualquier estructura o elemento sobrepuesto dentro o fuera de una construcción.

Al último proceso se le denomina prescriptivo y se basa en la subjetividad: ¿qué sensación tiene el receptor al momento de experimentar con sus sentidos y transitar por el espacio de una obra arquitectónica? Esta es la etapa más complicada porque hace que el autor de la obra piense o, incluso, deconstruya su propuesta para lograr un mayor impacto con su proyecto sin dejar de lado la funcionalidad y accesibilidad.

DINÁMICA

El Museo de Arte Contemporáneo de Roma (MACRO) fue una obra construida en el 2007 y es una de las más representativas del despacho arquitectónico. La estructura tiene distintos matices para el interior y el exterior. La fachada tiene acabados en tonos claros y usa cristales, sin embargo, el interior es donde se puede apreciar con precisión el dinamismo de Decq. Los pasillos constituyen una puerta hacia el movimiento. Para crear esa sensación, se optó por el uso del color negro como tonalidad predominante, seguida del rojo y el blanco. Un acercamiento a los primeros planos de la obra muestra una relevancia en los trazos geométricos, como si múltiples puntos de fuga estuvieran proyectados.

Museo de Arte Contemporáneo en Roma (MACRO) (2007). Fotos: archdaily.mx

Quien lleva la batuta son las dimensiones del lugar, las cuales invitan al usuario a observar desde otra perspectiva lo expuesto en el MACRO, al igual que un narrador omnisciente en primera persona explicando con lujo de detalle las colecciones de arte. Otro aspecto importante es la danza de luces, cuyo movimiento genera un ambiente sublime.

Al determinar la cuestión apreciativa, los elementos desempeñan un papel de fusión entre la Roma contemporánea y la Roma urbanística; trazan el corazón de la ciudad, de ahí el uso del color rojo. Además, la aplicación de cristal en el interior de los pasillos da otro punto de vista al usuario. Estos detalles reflejan el término soft-tech.

A partir de esa premisa surge el punto de vista prescriptivo; es decir, las personas obtienen una recompensa al momento de recorrer los pasillos y chocar con la sensación que le provocan los colores y las formas, que se unen para un sólo propósito: formar parte de la sensibilidad de los visitantes, de las obras expuestas y, por lo tanto, de la ciudad misma.

Otro de los proyectos más significativos de Decq es la restauración del Restaurante Ópera Garnier, en 2011 en París. Comparado con el proyecto anterior, aquí el soft-tech se encuentra en las ondas. Debido a la naturaleza del edificio, no se le permitió al estudio tocar las columnas, por lo tanto, se tuvo que construir sobre esa premisa. El lugar sólo puede ser apreciado desde el interior, de esa forma el dinamismo característico de la arquitecta alcanza su máxima expresión. Para esta obra se utilizó el color blanco con acentos rojos. Ambos, al ser tonos contrastantes, otorgan al recinto una sensación de energía constante, elemento muy adecuado para las actividades del lugar. El estilo general conlleva a los comensales a formularse una perspectiva diferente del lugar porque supone el choque entre una estructura antigua y contemporánea.

El restaurante, así como el MACRO, tiene un fuerte contraste visual. Pero esto se conjuga con otros sentidos como el oído y el olfato. Por una parte, está el efecto acústico otorgado por la curvatura de la fachada y el choque con las columnas rectas. En cuanto al olfato, la distribución interior del restaurante despierta sensaciones al momento de comer ahí.

Los objetos en esta obra tienen un papel mínimo, pero no por ello menos importante. La melodía de los muebles (sillas y mesas) crea una imagen de movimiento. Inclusive, el acceso al sitio representa dinamismo y poder, ya que las escaleras transportan al usuario a una experiencia singular.

Restaurante Ópera Garnier (2011). Foto: archdaily.mx

Al final se obtiene un sinfín de sensaciones: por una parte, el comensal tiene variadas impresiones, desde la satisfacción y la energía, hasta la quietud. El juego de los tres sentidos (vista, olfato y oído) permite no sólo disfrutar los alimentos, sino unificar un sólo sentimiento al estar en el lugar. Las personas terminan satisfechas y con ansias de volver a comer para darse el lujo de contemplar el arte de Decq.

La Sala de Eventos GL, construida en 2014 entre el pabellón de los ríos Ródano y Saona en Francia, es otra de las obras más representativas del despacho. El edificio, al igual que el MACRO, tiene dos formas de apreciación. El exterior habla en una lengua romance porque utiliza colores oscuros para contrastar con los cauces naturales. Además, en su estructura utiliza materiales como el hormigón y el acero para crear equilibrio. En cambio, el interior se comunica en una lengua germánica: dentro hay una serie de vigas de acero entrecruzadas, las cuales provocan otra especie de dinamismo interior, uno más fuerte. Al ser un lugar de eventos, ese toque de las vigas produce a los usuarios una emoción determinante.

En cuanto a la dimensión designativa, el edificio contiene múltiples piezas visuales que abren la posibilidad de interpretación, por ejemplo, la vigas pueden adquirir un significado de apertura, como los caminos o vías abiertas al diálogo. Al hablar de la cuestión apreciativa, los muebles y la iluminación se adjuntan a la visión panorámica del lugar. Además, los colores oscuros no cargan un significado negativo, sino más bien de contemplación; aquí el negro representa el poder.

Por otra parte, los usuarios se quedan con varios significados en lo referente a la dimensión prescriptiva. Los colores transmiten la paz y tranquilidad de una charla casual, mientras el aura de fortaleza permanece al interactuar con otros dentro del recinto. Cada elemento es parte de un todo, por así decirlo, como si fuese un ciclo infinito donde es posible concretar el diálogo.

En la actualidad, la arquitecta tiene otros proyectos, como la apertura de su escuela privada, el Instituto de Confluencia para la Innovación y Estrategias Creativas en Arquitectura, academia enfocada en la arquitectura experimental y cuyo objetivo es tener un acercamiento innovador con el alumnado y sus obras.

El nombre de Odile Decq sigue retumbando como una de la mayores exponentes de la arquitectura contemporánea. Sin duda, ella nació con un estilo único, el cual se encuentra grabado en sus obras; un conjuro de movimiento, vibración y musicalidad que propicia una revoltura de sentimientos encontrados. El dinamismo oscuro y potente siempre prevalecerá como huella personal de su legado.

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