La maldición de ganar la lotería
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La maldición de ganar la lotería

Nuevos millonarios con oscuros destinos

En las loterías o sorteos Melate de México, el número menos afortunado ha sido el 53. Esta mala suerte ha estado vigente hasta el 10 de febrero pasado. Históricamente, después de casi cuatro mil sorteos y hasta la fecha indicada, el 53 ha aparecido como premiado en sólo 129 ocasiones, muy por debajo del número 12, el más afortunado con 455 apariciones en los sorteos de este popular tipo de lotería mexicana donde se eligen seis números con los cuales podría ganarse una bolsa mínima de 30 millones de pesos.

Treinta millones de pesos, que equivalen a más de 200 mil salarios mínimos. Si se trabaja duro todos los días ganando un salario mínimo de 142 pesos diarios, se tardará poco más de 500 años para juntar los 30 millones de pesos, sin gastar en comidas, pasajes de camión ni pagos a escuelas u otros gastos. ¿Y qué es más probable? ¿Vivir quinientos años o ganar el Melate? La posibilidad de alcanzar esta longevidad es imposible, la de ganar el premio mayor del sorteo es de una en 32 millones 468 mil 436 opciones, es decir, sí hay probabilidad.

Si bien es cierto que esta lotería es un juego de azar, también lo es que se puede buscar el respaldo de la ciencia para aumentar la posibilidad de acierto. Manuel López Michelone es físico por la Universidad Nacional Autónoma de México y Maestro en Ciencias por la Universidad de Essex en el tema de Inteligencia Artificial. Junto con uno de sus alumnos, Yuguo, sometieron a una revisión la frecuencia de aparición de los números del Melate. Confirmaron que el 12, junto al 32 y al 37, son los que más veces han sido premiados y que, por el contrario, el 52, el 55, el 54 y el 53 son los que menos han aparecido en las bolitas de colores durante los sorteos.

Para López Michelone “pensar que los números que no han salido, ahora sí saldrán con más frecuencia, es simplemente creer que estamos en el mundo ideal de la probabilidad”, lo que no ocurrirá; por tanto el maestro concluye que para ganar el Melate se requiere de “un golpe de suerte”… También valdría la opción de apostarle a los números más frecuentes. Siendo así, los seis números con mayores apariciones son: 32, 12, 37, 13, 20, 5 y el adicional 36.

¿Y qué pasa si le “pega al gordo”? Más allá de convertirse en millonario, podría estar invocando a la maldición de ganarse la lotería.

Foto: Behance / dkDezign

HISTORIAS DE MILLONARIOS MALDITOS

En 1961 la inglesa Vivian Nicholson le pegó al gordo en la lotería londinense. “Voy a gastar, a gastar” se prometió, y así lo hizo. Enviudó, se casó cinco veces, se embriagó, padeció un derrame cerebral, intentó suicidarse, hasta que la enclaustraron en una institución mental. Su hermano capitalizó la breve historia de Vivian para escribir una obra de teatro titulada Gastar, gastar, gastar.

Esta presunta maldición ha llevado a decenas de ganadores a hundirse en el fondo de la perdición y la mala suerte. Las coincidencias han sido tantas que la periodista Céline Missoffe produjo el documental La maldición de ganar la lotería, en el cual retrata el devenir de una serie de millonarios espontáneos.

El primer caso se sitúa en Nebraska, Estados Unidos, donde vive David, de 53 años de edad. Es un granjero rutinario que ganó 62 millones de dólares en la lotería norteamericana. Con la fortuna adquirida mediante el sorteo, dejó sus dos trabajos con los que obtenía tan solo dos mil 500 dólares al mes.

David ahora es un millonario, dejó atrás la pobreza, compró un terreno de dos millones de dólares, un taller mecánico enorme y posee una colección de automóviles clásicos. Pasa su tiempo en la modificación de estos vehículos, tiene más de 20 de ellos con un valor aproximado de medio millón de dólares. Frecuentemente organiza boyantes fiestas y entrega espléndidos donativos. Por su parte, a su esposa Erika, ex enfermera, le gusta gastar, gastar, gastar.

El desapego que manifiestan hacia el dinero pronto los tendrá de nuevo donde empezaron, plantea el documental.

Foto: Behance / Miguel Montaner

HUBIERA ROTO EL BOLETO

Jack Whittaker ganó en 2002 el sorteo de Powerball en Estados Unidos. Jack era empresario, poseía una ferretería y en una ocasión cuando cargaba gasolina adquirió un boleto de lotería con el que ganó 315 millones de dólares; menos impuestos el monto fue de 113 millones. Una fortuna. Entre las exóticas decisiones tomó la de invitar a todos a un club de bailes exóticos. Gastó 50 mil dólares, lo desfavorable es que más de uno se enteró de su fortuna.

En agosto de 2003, menos de un año después de haber ganado la lotería, Whittaker sería asaltado mientras estacionaba su coche en otro club de desnudos, el cual visitaba con frecuencia y siempre traía un maletín lleno de dinero. Los ladrones se quedarían con 545 mil dólares en efectivo del maletín”.

El nuevo millonario no aprendió la lección, continuaba asistiendo a los clubes nocturnos con dinero en efectivo; en 2004 fue asaltado nuevamente. Ese mismo año el novio de la nieta de Jack, Jesse Tribble, fue hallado muerto por sobredosis. Tiempo después su nieta de 17 años también se encontró muerta por exceso de drogas que compró con dinero del premio de la lotería.

A los cuatro años de haber ganado el sorteo del Powerball, Whittaker había perdido toda su ganancia de 113 millones de dólares y también su patrimonio que poseía antes del premio. En julio de 2009 su hija de 42 años también murió. En diciembre su casa se incendió. Se volvió un alcohólico y después se divorció. Buena parte de su dinero lo entregó a donaciones a la iglesia. Jack sigue vivo, aunque después de estos sucesos, dijo 'desearía haber roto el boleto de lotería… no me gusta la persona en la que me convertí'”, relata a ABC.

Quienes se hacen millonarios de la noche a la mañana suelen caer en los excesos. Foto: Behance / Toma Gogoladze

EN TEORÍA, LA RIQUEZA LLEVA A LA LOCURA

Está probado un sinnúmero de casos en que los ganadores de loterías terminan solos y arruinados, incluso se han quitado la vida. “Recibir una enorme fortuna de golpe puede descolocar a una persona de tal forma que puede resultar difícil que rehaga su vida cotidiana: el sujeto pasa a ser expulsado de su mundo para convertirse en un nuevo rico, se siente mal, no se reconoce a sí mismo ni sus emociones y sentimientos, y en casos extremos eso puede culminar en una depresión o un suicidio”, aseguró el profesor de los Estudios de Artes y Humanidades de la Universidad Abierta de Cataluña, Francesc Núñez.

En ese sentido, el Fondo Nacional para la Educación Financiera de España, asegura que el 70 por ciento de los ganadores de una lotería se gasta todo el premio en solo cinco años. “Cuando una persona recibe tanto dinero de golpe se desequilibra porque se produce un impacto emocional muy elevado que deriva en emociones de alta intensidad de satisfacción y euforia que hacen que se sienta muy poderosa y capaz de afrontar lo que sea, y esto puede llevarla a tomar decisiones ilógicas e irracionales con respecto a negocios o compras muy caras”, expresó por su parte la profesora de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la misma universidad, Mireia Cabero.

Se cuentan historias dignas para escribir un guion para película, como la de Ralph y Mary, su pareja: “Ganaron en 2005 más de 116 millones de dólares. Viajarían por el mundo y dejarían de trabajar. Sin embargo algunos familiares decidieron también dejar sus empleos, porque el dinero de los Stebbings alcanzaría para todos… El dinero comenzó a causar problemas: el plan de comprar una vaquita, de montar una clínica dental para personas de escasos recursos, de pagar sus deudas, de comprar un garaje… todo se fue por el caño. El pobre Ralph terminó detenido por posesión de armas al intentar apuñalar al novio de una de sus hijas. Ralph murió de un infarto a la edad de 43 años”. La historia suena a leyenda urbana, aunque así la publica la página de Internet de carácter religioso Beiefnet.

Pero, la pregunta aquí es ¿Cómo probar la veracidad de la maldición de la lotería? Simple: pegándole al gordo, apostando por los números 32, 12, 37, 13, 20, 5 y el adicional 36.

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