La nubosidad sexual con Esclerosis Múltiple
Sexualidad

La nubosidad sexual con Esclerosis Múltiple

El deseo por recuperar esa parte esencial

Ilustración de portada: Foto: Behance_Owen Gent

Dos terceras partes de los pacientes con Esclerosis Múltiple (EM) padecen trastornos sexuales relacionados con esta enfermedad; esto no es lo peor, sino el desdén que muestran los investigadores, los médicos y los propios enfermos hacia la vida sexual.

Uno de los motivos es que los afectados no lo refieren de forma espontánea en las consultas médicas”, revela el estudio encabezado por la doctora Raquel Alarcia Alejos, de la Unidad de Enfermedades Desmielinizantes del Servicio de Neurología de Zaragoza en España. Y los especialistas tampoco preguntan al respecto.

Por aquella razón el equipo de trabajo de la doctora Alarcia realizó el análisis estadístico entre 97 pacientes afectados por la EM a quienes, además de preguntas generales, se les cuestionó sobre la disfunción sexual. El primer resultado adverso llegó pronto: sólo el 69 por ciento respondió la encuesta.

El siguiente dato relevante es que la mayoría de las contestaciones correspondió a las mujeres (74 por ciento), lo que dejar ver mayor interés por abordar el tema y acaso resolverlo.

La edad promedio de los pacientes rondó los 43 años, y el periodo de evolución de la enfermedad fue de once años. El ochenta por ciento de los encuestados estaba casado y cerca del sesenta por ciento presentó disfunción vesical, padecimiento que altera el funcionamiento de la vejiga. Del universo estudiado, el 43.1 por ciento manifestó padecer disfunción sexual, sin embargo lo sobresaliente del análisis se presenta al revelar que el 75 por ciento de estos pacientes consideró que dicha disfunción no era un problema importante relacionado con la EM; la secuela no había sido comentada con el neurólogo, ya sea porque el médico no lo preguntó o porque el enfermo no lo percibió como un asunto importante, cuando está probado que la disfunción sexual es una de las consecuencias de la Esclerosis Múltiple.

Ni los doctores ni los pacientes suelen hablar de los problemas sexuales que acarrea la EM. Foto: behance / Bee Johnson

PRIMER SÍNTOMA

De hecho la disfunción sexual en un pequeño porcentaje de pacientes es el primero de los síntomas de la EM, así como los trastornos de la eyaculación en el hombre, así como los cambios en la sensibilidad en la región genital y la disminución en la lubricación en las mujeres. La anorgasmia o dificultad para obtener un orgasmo y la reducción de la libido en ambos sexos completan el cuadro de padecimientos ocasionados por esta enfermedad que altera el sistema nervioso.

El equipo interdisciplinario del Centro de Salud Miraflores de los Ángeles, en Málaga, España, siguió el caso de Ana, una mujer de 44 años de edad con EM, casada y con un hijo de 15 años. “Mantiene, a pesar de su progresiva incapacidad, una relación de pareja y familiar que califica como satisfactoria”, reportaron los estudiosos encabezados por Elvira Cuevas en su artículo científico Vivir la sexualidad con esclerosis múltiple y vejiga neurógena: a propósito de un caso. Ana -continúa el relato- refiere que, con todas sus limitaciones, la sexualidad es una parte de su vida a la que no quiere renunciar y manifiesta preocupación por las limitaciones impuestas; reconoce que la sexualidad es importante para su autoimagen y estima”; sin embargo el desinterés le agobia y presentó dificultades para excitarse.

Frente al deseo por recuperar su vida sexual, la paciente acudió al urólogo, el cual presentó la opción de realizar cateterismo programado para frenar la incontinencia severa que presentaba la paciente. Se calculó la cateterización con relación a la ingesta de líquidos, al número de sondas, a la hora de aplicación del catéter, al tipo de micción, al volumen e incidencias, de tal manera que pudo establecerse una pauta diaria. “Todo ello enfocado a la recuperación de la normalidad en su vida sexual”.

El resultado terapéutico fue positivo, incluso mejoró, se asienta en el estudio del Centro de Salud Miraflores. “La paciente ha conseguido nuevamente un funcionamiento sexual aceptable, con todas sus limitaciones, manifestando nuevamente deseo, capacidad para excitarse y la comodidad de la que podía disfrutar”.

Este es un estudio de caso, que se aleja de los datos estadísticos presentados con anterioridad. La confianza por revelar el padecimiento del comportamiento sexual es una de las variables poderosas en el encuentro de una solución.

Foto: Behance / Helder Oliveira

CON GANAS DE SUPERARSE

Tengo 52 años y fui diagnosticada de EM en junio de 2020. Trabajaba como administrativa en un centro de atención primaria desde hace 28 años, y ahora estoy desempleada por la EM y también por el riesgo de contagio de COVID-19”, comparte Martha Gallart en el portal de la asociación Kurere, “un espacio para unificar, crear y dar visibilidad así como notoriedad a testimonios optimistas ante la adversidad en la salud” se lee en la página de entrada.

Martha tiene dos hijos de 24 y 18 años que intentan ayudarle, “pero a veces es peor porque no entienden que hay días que estoy muy triste y necesito llorar. A mis amigos también les cuesta entender que estoy mal”, relata la mujer quien sólo recomienda a otros pacientes con EM, “intentar hablar con personas con la misma dolencia”.

Héctor Casas fue policía por vocación, pero comenzó a sentirse mal desde el 2017: su vista se afectó y padeció disfunción eréctil, así como fuertes dolores de cabeza. Después de acudir a diversos médicos que no atinaron al diagnóstico, pero en 2018, mediante una resonancia magnética, le detectaron EM. “Esto me destruyó y más al sentirme tan discapacitado con problemas de motricidad. Después de darme de alta lloré mucho y me tiré en una cama por dos meses, después me parecía increíble todo, tener una enfermedad de este tipo después de haber sido tan saludable y fuerte”, reflexionó. Héctor está seguro que no debe claudicar, que debe mejorar su alimentación y continuar con el ejercicio físico para encontrar la sanación.

Lo que en un principio supuso un problema, se convirtió en la mejor manera de entender la vida”, recapacitó por su parte Angélica Molina, a quien la esclerosis la apartó de su profesión para unirla a un bastón ortopédico.

Reducir el estrés, planear el día para optimizar la escasa energía, practicar ejercicio, vestir ropas adecuadas en función de la actividad que se realiza durante el día, pero principalmente compartir con expertos los padecimientos, son algunas de las recomendaciones que sobresalen; aunque se destaca que el tratamiento es personalizado porque no hay una fórmula genérica para quienes padecen esta enfermedad del sistema nervioso.

Comentarios