Felipe Restrepo Pombo: narrador de historias
Entrevista

Felipe Restrepo Pombo: narrador de historias

En la redacción de una revista colombiana, un joven reportero, no conforme con los alcances que descubrió en los bordes de un periodismo tradicional, se comenzó a preguntar qué había que explorar más allá de sólo los hechos. El eco narrativo sedujo a sus dedos, que cada día golpeteaban el teclado en la búsqueda de una explicación del mundo.

El compromiso con el lenguaje se le acentúo y su visión del ejercicio periodístico se posó más sobre las historias de largo aliento. Hoy, la propuesta del escritor, editor y periodista colombiano Felipe Restrepo Pombo navega en el mar de lo literario tomando el timón del barco que es abordado por las bondades del periodismo.

Sus textos andan siempre por dos caminos, mismos que bien transitaran autores de la talla de Gabriel García Márquez, hombre que fungió como director de la revista Cambio en el tiempo en el que Restrepo Pombo iniciaba su carrera como periodista.

Ya encaminado y forjado en las calles como cazador de historias, pronto las letras de Felipe comenzaron a causar impacto y en el 2017 fue incluido en la lista Bogotá39 de los mejores escritores latinoamericanos menores de 40 años, que organiza el Hay Festival cada década.

Es autor de la novela Formas de evasión (Seix Barral, 2016); la biografía Francis Bacon: Retrato de una pesadilla (Panamericana, 2008), y tres colecciones de perfiles periodísticos: 16 retratos excéntricos (Planeta, 2014), Nunca es fácil ser una celebridad (Planeta 2013) y el más reciente Perfiles anfibios (Encino ediciones 2020)

Sus libros se han publicado en Colombia, México, Chile y Uruguay. En 2013 fue editor invitado de la prestigiosa revista Paris Match en París y desde entonces es corresponsal de la misma. Asimismo editó los libros: La ira de México (MacLehose, 2016) y Crónica: el mejor periodismo narrativo de América Latina (UNAM, 2016).

Además fue editor latinoamericano de Esquire, editor cultural del semanario de noticias Semana, director de Arcadia, editor en jefe de la revista Gatopardo y columnista de las publicaciones El Espectador y Gente.

Actualmente Felipe Restrepo Pombo sigue asumiendo la condena de las letras y coloca en su vida, como una necesidad fundamental, la acción de narrar historias.

Foto: revistadiners.com

¿Cómo fue que te orillaste al área del periodismo?

Empecé mi carrera muy joven. Estudié letras pero al mismo tiempo comencé a trabajar en diferentes medios de comunicación, en revistas, en diarios. Inicié mi carrera en Colombia y a medida que fue pasando el tiempo me fui dedicando más y más al periodismo narrativo; es decir, al periodismo que no es sólo noticioso sino que se centra en narrar, en contar historias. Fui trabajando en eso durante muchos años, empecé a hacer muchos perfiles, muchas crónicas en diferentes medios. Luego llegué a la revista Gatopardo, estuve muchos años como coordinador editorial y luego como director editorial, editando también a algunos de los autores más relevantes de México y de Latinoamérica. Asimismo he hecho mis libros de perfiles. Próximamente saldrá uno nuevo y también he escrito ficción y publicado una novela. Si todo sale bien, el próximo año publicaré una segunda.

Para ti ¿qué tienen en común el periodismo y la literatura, o de dónde partiría su relación?

Creo que es una relación muy estrecha. Son oficios que han compartido características, obviamente cada uno con sus normas, cada uno con sus reglas, pero son dos caminos muy afines, que la gente tiende a creer que son paralelos. A mí me parece más bien que son perpendiculares porque tienen muchos cruces, se encuentran en muchos lugares, en mucho momentos y a mí siempre me ha interesado buscar un periodismo que se nutra de la literatura y también una literatura que se nutra de las armas, de las técnicas del periodismo. Me parece que cuando hago un trabajo, sea periodístico o literario, no dejo de pensar en el otro oficio y lo que me puede aportar. Al final lo veo como dos herramientas muy poderosas para narrar.

Tres características para ser un buen periodista

La primera sería saber observar. Para un periodista es fundamental saber observar el mundo, lo que le rodea, lo que pasa, la gente. Luego sería el rigor, me parece importante el rigor con el que se trata a los datos, a la información, y a cada uno de los elementos que va a contar sus historias. Hay que ser rigurosos. En el periodismo hablamos de hechos y los hechos son la base de cualquier historia. Y finalmente diría la voluntad de narrar, que es el querer contar las cosas desde una mirada diferente, desde un ángulo diferente, me parece que es fundamental para cualquier periodista.

Y literato...

Para ser un buen literato creo que primero hay que ser un gran lector, haber tenido una formación literaria, haber leído a los grandes autores, conocer a los maestros, el tener una formación muy sólida. También, al igual que el periodismo, hay que ser un buen observador. Creo que en la literatura es fundamental y que hay que tener curiosidad de entender las cosas, porque la escritura al final lo que busca es entender y explicar el mundo.

Foto: Behance / Kiko Rodríguez

¿Podrían ser los libros de no ficción un refugio para el periodismo actual?

Sí. Yo creo que todos hemos visto cómo los medios tradicionales sufren una crisis más aguda, más fuerte. Los diarios, muchos, han desaparecido. Periodistas han sido despedidos y cada vez hay menos espacio, creo yo, en los medios tradicionales para contar, para dedicarle espacio y tiempo a contar una historia y yo creo que los libros permiten ese espacio. Escribir un libro siempre es un reto enorme, pero si alguien siente pasión por una historia y la quiere contar, escribir un libro es una buena idea. También pienso que las nuevas tecnologías han servido para eso: los blogs, los medios independientes; ahí hay también un espacio para que la gente cuente, para que la gente narre. Entonces me parece que lo que hay que buscar son espacios que permitan y que no restrinjan la voluntad narrativa de los periodistas.

¿Cómo proponer una escritura creativa cuando la inmediatez es la que dicta el día a día?

Yo creo que vivimos en un mundo en el que hay una obsesión por la inmediatez con las redes sociales. Con esto todo se ha vuelto muy inmediato, muy instantáneo. Eso carece de profundidad, creo que el problema de buscar la inmediatez es que no se puede ir más allá porque cada tanto viene algo nuevo, y hay que olvidar lo anterior. Yo propongo un periodismo que se detenga, observe y piense lo que pasa. Que no solamente se dedique a informar. Que busque ir un poco más allá del sólo hecho, y que explore en las explicaciones, narraciones, los enfoques, las miradas, los puntos de vista.

¿En qué momento se encuentra el periodismo narrativo?

En un momento complicado, pero (hablando) del periodismo en general, porque lleva varios años en crisis. Es muy complicado encontrar espacios donde publicar, encontrar financiamiento o lugares que se interesen en publicar periodismo narrativo. Por otro lado, creo que hay mucho interés del público, de las audiencias en leer historias largas, de tener historias diferentes, que les cuenten el mundo de una manera distinta y creo que ahora, con el tema de la pandemia, se ha vuelto un poco más complicado, no sólo por las dificultades obvias que implica el reportear, el contar, el narrar. Todos los periodistas nos estamos enfrentando a una situación complicada por la crisis mundial, por la pandemia, por mil elementos. Entonces, lo que yo creo ahí, es que nuestro trabajo es enfrentar esa crisis y buscar maneras cada vez más creativas de hacer nuestro oficio.

Para ti ¿cuáles son los medios que mejor están ejerciendo periodismo narrativo?

No me gusta dar nombres específicamente. Creo que hay, sobre todo, muchos periodistas que se dedican a esto con pasión, que publican en diferentes medios. Lo que yo quisiera es que cada vez más medios, y sobre todo los medios que tienen más alcance, que tienen más recursos, le invirtieran al periodismo narrativo.

Para Felipe Restrepo el periodismo está en crisis, más allá de las dificultades de la pandemia. Foto: marekskupinski.com

El periodismo narrativo no se trata de un género improvisado, se trata de una disciplina completa que ha cumplido con una metamorfosis. En tu visión ¿cómo ha sido la línea evolutiva de esta manera de contar las historias?

El periodismo narrativo no nació ayer, es un género que existe desde hace mucho. Ahora sí que desde la conquista y la colonia existían los cronistas de los nuevos indios, que contaban lo que iban viendo en el nuevo continente y desde entonces, en el siglo XVII, XVIII y XIX, existieron grandes cronistas en México y Latinoamérica. Desde finales del siglo pasado y a comienzos de este hemos visto una cantidad de nombres y de autores sobresalientes que han llevado este género a puntos muy altos; no es algo nuevo, no es una moda ni creo que se vaya a acabar. Es un género como tantos otros que ha tenido una evolución de muchos años, de muchas décadas y de textos y de historias maravillosas.

En tu caso ¿se podría decir que el periodismo fue para ti una escuela del buen estilo para el acceso al ejercicio de la literatura?

Sí, claro. Yo le tengo mucho agradecimiento al periodismo por todas las oportunidades que me ha dado de aprender, de conocer. Y sí, fue sin duda en el periodismo donde yo aprendí a escribir, a contar, a tener una voz, y eso siempre se lo deberé al periodismo y claro que le tengo un agradecimiento enorme.

La exploración más allá del hecho es punto de partida del periodismo narrativo, ¿tú cómo trabajas el aspecto de la estetización de los acontecimientos y la nutrición de sentimientos para causar emociones en el lector?

No creo que el periodismo narrativo tenga, necesariamente, que apelar a las emociones o a los sentimientos, o estetizar. Lo que hace el periodismo narrativo es brindar una mirada diferente de las cosas. Es decir, no tienes que decorar o estetizar una idea, simplemente con que encuentres una buena escena y la cuentes bien con un lenguaje periodístico. Porque a veces se confunde, se cree que el periodismo narrativo utiliza unas imágenes, unas palabras o un lenguaje rebuscado, y no. No se trata eso; se trata simplemente de utilizar las mismas herramientas que utiliza un reportero en su día a día en su trabajo, en su manera de escribir, en su forma de hacer las cosas, pero...que busqué ir más allá, que busque contar más allá, no necesariamente que busque adornar sus ideas, su manera o su estilo. Lo que tiene que rastrear es una forma diferente de ver, y a mí me parece que ese es el valor del periodismo narrativo.

Foto: Twitter / @felres.

Para Leila Guerriero el periodismo narrativo es un oficio modesto, hecho por los seres lo suficientemente humildes como para saber que nunca podrán entender al mundo, lo suficientemente tezunudos como para insistir en sus intentos y lo suficientemente soberbios como para creer que esos intentos le interesarán a todos, ¿qué piensas al respecto?

Siempre estoy muy de acuerdo con lo que escribe Leila. Es una maestra de este género y tengo la suerte de que sea una colega y una amiga muy cercana. Y sí, para hacer este ejercicio hay que tener esa tesunudez de la que ella habla, esa modestia de no pretender que uno está entendiendo cosas que otros no han entendido, pero esa inteligencia de saber que lo que uno hace no busca hacer como cronista, como periodista narrativo va a aportar un poco a ese entendimiento. Un texto tuyo no va a descubrir cómo funcionan las cosas, cómo es el mundo. Pero al menos va a dar tu visión y va a tratar una imagen de algún tema en específico, de algún momento en particular, de algún personaje; me parece que esa es la validez de este oficio y eso es lo que quiere decir Leila en esa cita.

Para ti, ¿qué es y qué no es periodismo literario?

No me gusta llamarlo periodismo literario, yo prefiero periodismo narrativo. Y es la voluntad de querer encontrar la profundidad de las cosas y de querer mirar desde una manera única algunos aspectos de la realidad. Lo que no es, obviamente, es inventar, tratar de adornar historias con lo que no hay, poner información que no existe, falsear. Debemos ser lo más honestos que uno pueda ser contando las historias.

¿Qué es lo más complicado a lo que te has enfrentado como periodista?

En general lo más difícil es ver la crisis por la que están pasando los medios. Observar a tantos colegas que han sido despedidos, otros que no tienen trabajo o que les pagan muy mal y también obviamente ver la violencia contra los periodistas en países como México y Colombia. Que me ha tocado a mí, no sufrirla personalmente, pero sí ver a muchos amigos y conocidos que lo han sufrido.

¿Tienes algún rito o alguna atmósfera para escribir?

No, me acoplo. Me gusta escribir más hacia la tarde, soy una persona más de tarde. He escrito mucho en aviones, en viajes cuando se podía, en hoteles. En realidad no tengo ritos ni mañas para escribir. Simplemente me siento y encuentro la concentración bastante fácil.

Foto: Behance / Akinobu Hisada

Concuerdas con la idea de Elena Poniatowska que alguna vez mencionó de que escribir es una chinga

Sí, (risas) absolutamente. Yo voy a citar a Dorothy Parker que dice: “odio escribir pero me encanta haber escrito”. Porque en sí el ejercicio de la escritura es muy difícil, complicado, demandante. Requiere un grado de concentración, de enfrentarse, de tener la cabeza muy organizada, de ser muy cuidadoso, muy riguroso. Es un oficio que cuesta y la gente tiende a creer que a medida que uno más escribe será más fácil, pero al contrario, es más difícil. Cada vez que uno conoce más la complejidad de escritura y la exploración que puede ser, es cada vez más difícil. Pero al mismo tiempo, en mi caso, yo no podría vivir sin escribir. No podría vivir sin narrar historias, porque es lo que hago y es mi oficio. Pero sí, definitivamente es muy duro y requiere todo lo que uno tiene, y dejar ahí en cada una de las páginas todo lo que uno puede dar.

¿Qué has publicado recientemente?

Perfiles anfibios es un libro que reúne algunos de mis textos periodísticos de los últimos 10 años, perfiles de personajes que han marcado la historia reciente de Latinoamérica, es un libro de no ficción. El próximo año, en la primavera, esto sin confirmar por lo de la pandemia, se debería publicar una nueva novela que ya tengo escrita y que ya está en proceso de edición.

Alguna lectura que recomiendes

Yo leo muy desordenadamente, no leo un libro al mismo tiempo, leo poquito de cada libro; algunos los retomo, otros los dejo. Soy muy desorganizado en eso, pero a mí me gustaría recomendar más en general a autoras latinoamericanas jóvenes que han publicado en el último año que creo que son fantásticas. Empezaría con Valeria Luiselli, Mariana Enríquez, Fernanda Melchor y Samanta Schweblin.

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