Desvelo en venganza
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Desvelo en venganza

La revelación contra exigentes jornadas laborales

En una de las escenas de American Factory, el documental producido en 2019 y que obtuvo el Oscar en 2020, un supervisor de origen chino se quejaba de la actitud perezosa de los trabajadores norteamericanos aludiendo a la jornada de ocho horas por cinco días a la semana ejercida normalmente en occidente. No sólo eso, los asiáticos representantes de Fuyao Glass, la compañía que adquirió una de las plantas en quiebra de General Motors en Ohio, los calificaba de ser “demasiado lentos” para ejecutar las labores propias de la maquiladora. En un intento por emparejar los ritmos laborales, un grupo de ingenieros norteamericanos fue llevado a China para que observara los procesos productivos. La sorpresa apareció desde la primera acción ejecutada por los chinos: como si fuese un ejército se formaron, saludaron, supervisaron sus equipos de trabajo y comenzaron la extenuante jornada sin distraerse. Algunas de las entrevistas incluidas en el documental, dirigido por Steven Bognar y Julia Reichert, revelan la jerarquización que otorgan los chinos al trabajo, por encima de la familia o la vida social.

En las leyes, la jornada laboral china no es distinta a la de otras naciones. Se estipulan ocho horas diarias durante cinco días a la semana, que arrojan un promedio de 40 horas semanales, algo así como dos mil horas al año. El promedio está por debajo del tiempo que en México se destina a laborar (dos mil trescientas horas anuales, el rango más alto de las 35 naciones incorporadas a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). Sin embargo, en los diversos reportes procedentes del país asiático se constata que los chinos asumen el modelo 996: jornadas laborales que comienzan a las nueve de la mañana y terminan a las nueve de la noche, durante seis días a la semana.

El documental American Factory revela que el trabajo es prioridad para la cultura china. Foto: nyt.com

La extenuante jornada les arrebata a los jóvenes chinos la posibilidad de tener vida social o el desarrollo de cualquier otra actividad fuera de su trabajo. Frente a esta dinámica, las nuevas generaciones han decidido “robarle” tiempo al sueño. Esto significa la reducción de sus horas de dormir para realizar otra actividad, aunque el desvelo les consuma su energía.

La periodista Daphne K. Lee describió aquel comportamiento basado en la negación de dormir temprano “para recuperar algo de libertad durante las horas de la noche” y lo calificó como la “procrastinación a la hora de dormir”, o en su forma reducida: “desvelo en venganza”.

No tengo del todo claro dónde entra la idea de procrastinación. La frase más literal implica quedarse despierto hasta tarde en la noche para vengarse de todas las cosas aburridas, sin sentido y desagradables que tuvo que hacer durante el día”, escribió Daphne en su cuenta de Twitter el 27 de junio de 2020.

En el mismo mensaje, intentó desentrañar el significado de la expresión Áoyè utilizada por los jóvenes chinos cuando se refieren a las noches de desvelo, ya sea para ponerse al corriente en sus tareas o realizar alguna otra actividad nocturna acompañados de pizza y refresco: “La parte yè solo significa noche, pero la parte áo es realmente genial (o tal vez debería decir caliente). Puede traducirse como hervir, guisar, hervir a fuego lento, decoctar (…)”, es decir, cocinar a fuego lento la noche, aunque al día siguiente “estás perdido”.

Foto: newyorker.com

¿QUIÉN GANA CON LA VENGANZA?

Retrasar la hora de dormir implica reducir el tiempo de descanso. La falta de sueño se considera ya como una epidemia mundial de salud, escribió Lu-Hai Liang, periodista de origen chino-británico que abundó para la BBC de Londres sobre la Encuesta Global del Sueño de Phillips. En 2019, el 62 por ciento de 11 mil personas encuestadas de 12 países “sienten que no duermen lo suficiente, con un promedio de 6.8 horas en una noche entre semana en comparación con la cantidad recomendada de ocho horas”.

La carencia de descanso suficiente impacta en la salud de los individuos; a pesar de ello, los chinos duermen y descansan cada vez menos. “Un informe reciente de la emisora estatal CCTV y la Oficina Nacional de Estadísticas, indicó que el empleado chino promedio sólo pasaba 2.42 horas por día fuera del trabajo o dormido; 25 minutos menos que el año anterior”, citó Lu-Hai Liang.

El periodista independiente recogió para la BBC una serie de testimonios de trabajadores asiáticos, como el de Gu Bing, directora creativa de 33 años de edad quien “a menudo trabaja hasta tarde y dice que rara vez se va a dormir antes de las 2 a.m.” Este ritmo que comparte con sus amigos le ha traído consecuencias a la salud, pero no ha podido modificarlo a causa de las exigencias de sus empleadores.

En la reseña de Lu-Hai también se destaca la desventaja del trabajo en casa, o home office, como se le conoce. El trasladar la actividad profesional al hogar diluye las fronteras y los horarios destinados al trabajo. No hay horario de entrada pero tampoco de salida, por lo que el tiempo libre puede ser invadido por la jornada laboral.

Foto: Behance / Rahul Shinde

¿GANA MÁS QUIEN TRABAJA MÁS?

La economía de China es la más dinámica de las recientes dos décadas. Desde su apertura al mundo, su crecimiento ha rondado el seis por ciento anual. Incluso en este tiempo de recesión económica su porcentaje fue positivo, superior al cuatro por ciento de crecimiento, en contraste con diversas naciones de primer mundo que mostraron cifras negativas.

El banco suizo UBS publicó en 2016 su análisis sobre las ciudades adictas al trabajo. En el ranking destacaba Hong Kong con un promedio de 50.1 horas de trabajo a la semana, una cifra por debajo de la jornada china de 72 horas, aceptando que los chinos destinan doce horas diarias durante seis días a la semana, lo que los convierte en trabajadores incansables.

Fuertes exportaciones, apoyo al crecimiento del empleo, activación del sector servicios y el fomento turístico, son cuatro de las claves que algunos expertos señalan como factores de la salud económica de China, aunque soslayan el modelo laboral 996, del que pretenden vengarse los jóvenes chinos, aunque en eso se les vaya la vida.

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