El precio futuro del agua
Reportaje

El precio futuro del agua

La gestión de un líquido vital

El lunes 7 de diciembre de 2020, el grupo financiero Chicago Mercantile Exchange y Chicago Board of Trade (CME Group Inc.) empezó con la comercialización de contratos de futuros del agua. Con esta decisión, el recurso natural comenzó a cotizar en Wall Street por primera vez en la historia de los mercados de valores.

La justificación detrás de esta acción fue la escasez de agua en California, Estados Unidos, debido a su excesivo aprovechamiento en la agricultura, actividad económica encabezada por los productores de almendras.

El indicador financiero con el que se identifica a los contratos de futuro del agua es NQH2O, y en su primer día de operaciones en la bolsa de valores cerró con una ganancia de 1.06 por ciento que lo ubicó en una cotización de 486 dólares con 53 centavos norteamericanos por un acre/pie. La medida utilizada equivale a mil 233 litros, ciento treinta y tres litros más de la capacidad que tiene un tinaco promedio. Es decir, cada litro de agua tendría un precio en el mercado norteamericano de 40 centavos de dólar, poco más de ocho pesos con un tipo de cambio de 20 pesos mexicanos por dólar.

Para dimensionar, en México se calcula que un metro cúbico de agua (mil litros) extraído del subsuelo, tiene un costo de un peso con 56 centavos. Si se trata de agua de ríos y arroyos, su costo ronda los 91 centavos… ¡por mil litros!

Para el grupo financiero que dispuso la cotización de los contratos a futuro del agua, es una estrategia para mantener el precio del recurso y con ello brindar a los productores y demás empresas la certeza sobre la estabilidad de los costos para la proyección de sus inversiones. “Es una dinámica que no se aprovecha en México, pero también abre la posibilidad a la especulación”, indicó la maestra en impuestos federales por la Universidad Autónoma de Coahuila, Nancy Garay Duéñez, al citar uno de tantos capítulos al respecto, como el de la firma suiza de cereales Glencore, la cual, sabiendo que la cosecha rusa de 2010 colapsaría, realizó “inversiones por cuenta propia alcistas sobre el trigo y maíz”, lo que elevó el precio de los cereales en un 15 por ciento para su beneficio.

Otros argumentos detrás de la salida a bolsa del agua, son el cambio climático que ha traído la escasez del recurso, o la codicia de unos cuantos, o simplemente es el reflejo de un capitalismo extremo que coloca a los recursos naturales como un activo de inversión y no un bien para la humanidad.

Al agua, con esta disposición, se le trata como una mercancía que cotiza en las bolsas de valores, como un commodity, que son bienes inconfundibles sin importar de dónde procedan. Los más comunes son los metales, el gas y el petróleo. También lo son algunos productos agrícolas como la carne y los cereales, bienes privados que se pueden comercializar en los mercados sin que los distinga una marca.

El agua comenzó a cotizar en Wall Street bajo el índice Nasdaq Veles, basándose en el precio que tiene el agua en California, donde se explota para la producción de almendras. Foto: EFE / Nueva York

El agua podría ser un commodity porque un metro cúbico puede ser “producido” en cualquier parte del mundo, sin ser exclusivo de una firma; sólo que el agua no tiene sustitutos, es vital, y es un elemento fundamental de los derechos humanos desde el 2010 cuando la Organización de las Naciones Unidas (ONU) así lo declaró.

EL MERCADO DE FUTUROS

La disposición de Wall Street creó un mercado de contratos futuros. No se está comercializando el agua específicamente, sólo los contratos de aseguramiento de quienes tienen el interés de garantizar la estabilidad de precios.

El agua se comercializa en Californa, Estados Unidos, a través de concesiones y del pago de derechos, como también ocurre en México, independientemente de la salida a bolsa de valores.

En el caso mexicano, el Estado es responsable de la administración de este bien, ya sea que esté en los mares, en el subsuelo, ríos, arroyos, lagos o lagunas. Quien desee aprovecharlo tendrá que solicitar una concesión a nivel federal o la adquisición de los derechos de uso. El sector campesino agrupado en ejidos posee derechos de agua, el sector privado obtuvo del gobierno concesiones.

Por diversas causas en el contexto social, político y económico, los derechos de agua fueron pasando de manos ejidales a particulares. Antes del sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) la transacción era ilegal, hasta que vinieron reformas constitucionales al artículo 27. Entonces los ejidatarios pudieron ofrecer lícitamente aquellos derechos y han sido los productores particulares y empresas trasnacionales quienes acapararon la mayoría. Este es un rasgo del mercado del agua mexicano.

Wall Street lo que hizo fue crear un mercado para asegurarse contra las fluctuaciones de los costos, aclaró el economista colombiano Juan Camilo Cárdenas, de la Universidad de los Andes, quien calificó la medida como agridulce: “Es preocupante. Por un lado lo que se está queriendo decir es que la economía convencional se empieza a dar cuenta de que el agua es fundamental para el funcionamiento de la vida, en el funcionamiento de la economía; y el hecho de crear estos mercados de futuros refleja la preocupación por cuidar el agua. Lo que vamos a enfrentar es saber si estos mercados van a empeorar o mejorar las posibilidades de acceso al agua para los humanos”.

La cotización en el mercado de futuros podría dar pie a la especulación. Foto: EFE / Nueva York

¿Cómo se regularán estos mercados de contratos a futuros para evitar la especulación? La respuesta la dará el tiempo, aunque como se refirió líneas arriba, la especulación es una acción común en el juego de la bolsa de valores.

Las reglas son imprescindibles para evitar acaparamiento de los contratos; identificar a los consumidores y el volumen de agua aprovechado, así como las fuentes de abastecimiento y los grados de contaminación, son variables que entran en juego en este escenario capitalista moderno.

Pero el gran riesgo, advierte Juan Camilo, es que estos mercados acaparen el agua violentando el derecho humano de acceso a ella.

El mercado del agua en California tiene un valor aproximado de un billón de dólares, calcula el investigador de la Universidad de los Andes, en el cual el protagonista es el sector productor de almendras, cuyo valor es de cuatro billones y medio de dólares. “Hoy la producción de almendras requiere tal cantidad de agua que la huella hídrica de una sola almendra puede ser de uno a tres galones de agua… una sola almendrita. Para un sector exportador fundamental en la economía de California, el costo del agua se vuelve significativo”.

El propio Cárdenas supone que la medida mercantil podría traducirse en el cuidado de los acuíferos, porque, para evitar la escasez que dispare los precios del recurso, habría que preservar las fuentes de captación. La alta disponibilidad del agua abatiría sus costos, es la ley de oferta y demanda, la sístole y diástole de la economía. “Puede salir más barato conservar cuencas hoy que esperar a la fluctuación futura de mucha escasez”, expuso el catedrático para el canal Capital, el sistema de comunicación pública de Bogotá, Colombia.

En este esquema capitalista serían los poseedores de los títulos quienes obtendrían beneficios y, probablemente, los poseedores de las concesiones y derechos de agua comenzarían a pensar en el cuidado de las fuentes, para evitar el disparo de los precios; sería un escenario deseable.

EL DERECHO AL AGUA

En México no se ha planteado la posibilidad de acudir a un esquema de bolsa. Los rasgos del mercado del agua en el país dependen de las concesiones que otorga el gobierno federal.

En México, el mercado del agua embotellada es controlado en su mayor parte por cuatro trasnacionales. Foto: Unsplash

En el estudio La concesión, una forma indebida del uso y aprovechamiento del agua, escrito por la doctora en derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, Elisa Palomino Ángeles, destaca el acaparamiento de los derechos de agua por parte de empresas trasnacionales: “Por ejemplo en la privatización por el embotellamiento. Cuatro trasnacionales (Coca cola, Pepsico, Nestlé y Danone) controlan la mayor parte de actividades de este próspero negocio. Estas compañías y sus filiales obtienen el agua a un costo extremadamente bajo y, a menudo, reciben subsidios estatales para el establecimiento de plantas de embotellado. Luego lo venden a más de mil veces lo que les costó conseguirla” (Ruiz-Marrero, Carmelo. The drive to privatize water distribution and resources is gaining steam in Latin America. 2005).

De acuerdo al Registro Público de Derechos de Agua de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), tan sólo 354 personas y 657 empresas poseen cada una concesiones por más de un millón de metros cúbicos de agua que pueden extraer del subsuelo. Entre los grandes problemas es que esa extracción en general no se mide. No se tiene certeza si lo que se bombea es el volumen concesionado.

Para ejemplificar la complejidad y la problemática sobre el mercado del agua en el país, se expone el caso de la Comarca Lagunera, una región que acaparó la atención nacional a partir de la declaración del presidente Andrés Manuel López Obrador a mediados del 2020, cuando se refirió a la inviabilidad de sostener la principal cuenca lechera del país en una zona con una creciente problemática en el abasto de agua potable.

CARACTERÍSTICAS DEL AGUA EN LA LAGUNA

El investigador Manuel Fortiz Hernández expuso la cifra sobre el acaparamiento del agua subterránea de la Comarca Lagunera: el noventa por ciento se destina a la agricultura donde un grupo de diez familias locales tienen el control.

La demanda anual promedio del 2001 al 2003 para el riego de forrajes fue de 872 millones de metros cúbicos de agua del subsuelo. De ese total, al menos 785 millones de metros cúbicos están bajo el control de aquellas diez familias. El volumen supera al requerido por los hogares de las quince ciudades de Coahuila y Durango consideradas en esta región llamada Comarca Lagunera porque en su territorio abundaban los cuerpos de agua.

El doctor en economía de los recursos naturales e investigador del Instituto Tecnológico de Torreón (ITT), Manuel Fortis Hernández, se especializa en analizar el mercado del agua en La Laguna; entre sus propuestas para evitar el uso excesivo del recurso en la agricultura, está la de ponerle un precio al recurso.

El 71 por ciento de las tierras ejidales son regadas con agua superficial y sólo el 29 por ciento con agua subterránea. Los porcentajes se invierten con los terrenos de propiedad privada, donde se recurre más a la explotación de acuíferos. Foto: La Laguna

UN POCO DE HISTORIA COMARCANA

Desde el siglo XIX, la producción agrícola ha sido una de las principales fuentes económicas de la Comarca Lagunera, una región de veinticuatro mil kilómetros cuadrados que incluye doce municipios y por donde cruzan los ríos Nazas y Aguanaval, ambos endorreicos. Esta zona se identifica, para fines agropecuarios, como el distrito de riego 017.

Durante décadas, el algodón dominó las 96 mil hectáreas propicias para la irrigación, superficie que varía dependiendo de las condiciones climáticas.

Fue hasta la sequía de finales de los cuarenta y principios de los cincuenta, cuando se cavaron pozos para la extracción de agua. La estadística de la gerencia de las cuencas centrales del norte de la Comisión Nacional del Agua, refiere que se abrieron entre tres mil quinientos y cuatro mil aprovechamientos para darle continuidad a la agricultura. Al reponerse el comportamiento de las lluvias en los años sesenta, se sostuvieron los dos sistemas de riego y esto marcó el quiebre; es cuando comenzó la sobreexplotación del acuífero, en forma gradual y con altibajos. La mayor extracción se dio a finales de los cincuenta y principios de sesenta.

Después vino la reconversión productiva. Los precios de la fibra de algodón cayeron y los empresarios agrícolas compraron vacas, sembraron alfalfa y fundaron la empresa lechera que domina el mercado nacional.

Según un informe de la compañía Lala, citado por Estela Martínez Borrego y Susana Suárez Paniagua, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, la producción agrícola se concentra en el 4.8 por ciento de las 172 mil hectáreas que corresponden a la región. Además, “el 71 por ciento de las tierras ejidales son regadas con agua superficial y sólo el 29 por ciento con agua subterránea, mientras que el 74 por ciento de las tierras de propiedad privada son regadas con agua de los acuíferos y el resto con agua superficial. Es por ello que los productores han perforado un número creciente de pozos.

Efectivamente, tenemos que en 1997 se estimaba que operaban dos mil 946 pozos de los que se extraían mil 200 millones de metros cúbicos de agua por año de los mantos acuíferos, con una recarga sólo de 600 millones, lo que significaba un déficit aproximado de 600 millones. Para 1999 ya existían tres mil 887 pozos, de los que se extraían 837 millones de metros cúbicos de agua por año (Lala, 2000: 117, citado por Martínez Borrego y Suárez Paniagua: El desarrollo de la ganadería lechera intensiva y la explotación del recurso agua en La Laguna, UNAM).

Desde el siglo XIX, el algodón dominó la producción agrícola de la Comarca Lagunera. Foto: La Laguna

PRODUCCIÓN INSOSTENIBLE

El sistema de producción agrícola en la Comarca Lagunera resulta ambivalente. Por un lado, sitúa a la región como una de las principales cuencas lecheras al producir cinco millones de litros de la bebida por día y cubrir el veinte por ciento del mercado nacional; por otro lado, ocasiona un alto costo ambiental. Para la manutención de los forrajes y del hato ganadero se extraen del subsuelo alrededor de los 800 millones de metros cúbicos de agua concesionada a los productores, volumen que se eleva a los mil diez millones de metros cúbicos anuales al sumarle la demanda de la industria y las ciudades.

La recarga del acuífero principal, situado bajo la zona conurbada, es insuficiente. Recibe apenas 519 millones de metros cúbicos de agua; es decir, existe un déficit de 491 millones de metros cúbicos, lo que pone en riesgo la disponibilidad y la calidad del recurso.

El abatimiento del acuífero principal es de uno a dos metros anuales. Los impactos negativos, con el esquema de producción y de aprovechamiento, son contra la naturaleza, la salud y la economía regional.

Las lagunas de Mayrán, Viesca y Tlahualilo, en las partes bajas de los ríos Aguanaval y Nazas, se desecaron cuando los canales y pozos desviaron sus cauces. La construcción de las presas Lázaro Cárdenas y Francisco Zarco sobre el Nazas; la Santa Rosa, Leobardo Reynoso y Cazadores sobre el Aguanaval; los más de dos mil trescientos kilómetros de canales revestidos y los tres mil 823 aprovechamientos subterráneos, causaron la extinción de los cuerpos de agua mencionados, acabaron con flora y fauna nativa de esos lagos y han limitado desde entonces y hasta ahora la recarga subterránea.

El déficit en la recarga obliga a extraer agua con edades de treinta a cuarenta mil años, y ya se registra una contaminación del agua joven (menor a los diez mil años) con nitratos y arsénico, confirmaron los investigadores del Centro Nacional de Investigación Disciplinaria en Relación Agua-Suelo-Planta-Atmósfera (CENID-RASPA). Se debería bombear agua de dos mil años, proporcionada por las lluvias, recomendó el investigador de este centro de estudios, José Antonio Cueto Wong, para evitar así las altas concentraciones de sales.

Hace treinta años resaltaron los padecimientos de los habitantes de las comunidades rurales al beber agua con arsénico; actualmente se confirma a ese elemento como causa principal de diversos cánceres. “Nuestra agua es potable porque la norma lo permite, pero si no hay recarga en diez años las aguas que consumen los laguneros estarán más contaminadas” aseguró el gerente técnico del Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento de Torreón (SIMAS), Raymundo Rodríguez de la Torre, quien desde hace 29 años conoce la problemática de la red de agua potable de la ciudad.

Se han presentado padecimientos de los habitantes de comunidades rurales en La Laguna al beber agua con arsénico. Foto: La Laguna

Ante el argumento de la generación de empleos y la derrama económica del sector agropecuario, el economista Fortis Hernández ataja: los pueblos aledaños a los establos languidecen, la gente migra y se carece de agua. Los ejemplos sobran en San Pedro, Tlahualilo, Mapimí y sus decenas de ejidos.

COMERCIO A RAUDALES

La rentabilidad de cultivos, disponibilidad de agua en las presas y demanda de forrajes, entre otros, ocasionaron que se comercializaran más del 80 por ciento de los derechos de agua existentes en este distrito (el 017). También se encontró que usuarios del sector social son los que más rentaban sus derechos a los pequeños propietarios por una cantidad promedio de mil quinientos pesos por ciclo agrícola; sin embargo, estos precios son fijados por un grupo de intermediarios, que son los que controlan este mercado informal de agua, lo que ha propiciado el acaparamiento de este recurso por este reducido grupo de productores privados, lo que ha impedido el surgimiento de los mecanismos de mercado” se lee en el informe Políticas de Privatización en México: mercados de agua en La Laguna, de Manuel Fortis Hernández, Enrique Salazar-Sosa, Juan Antonio Leos Rodríguez, Rodante Ahlers e Ignacio Orona Castillo, del ITT (División de Estudios de Postgrado de la FAZ-UJED. Universidad Autónoma Chapingo. Instituto Internacional de Manejo del Agua y CENID-RASPA).

Ignacio Sánchez Cohen, investigador del CENID-RASPA y uno de los creadores del sistema para optimización de patrones de cultivos comentó sobre las trasgresiones a la Ley Federal de Aguas y a los acuerdos establecidos por los productores: “Firman un patrón de cultivos de 35 mil hectáreas y una imagen de satélite nos dice que hay 60 mil hectáreas sembradas, y cómo sé cuántas se riegan con bombeo y cuántas con agua del río…”.

Lo que urge determinar, reiteró Sánchez Cohen, es el límite ecológico de la Comarca Lagunera. ¿Hasta cuándo se podrá sostener este sistema de explotación del recurso agua?

RECUPERACIÓN DEL CICLO HIDROLÓGICO

Pasa algo curioso con los pozos que abastecen de agua potable a la ciudad de Torreón”, comentó el gerente técnico del SIMAS, “cuando corre el Aguanaval por su cauce hasta Matamoros, diez pozos del sur de la ciudad se recargan, y mantienen sus niveles durante cuatro o cinco años. Lo mismo ocurrió con otros tantos en el invierno de 1991. Cuando se dejaron correr las aguas del Nazas, la recarga del acuífero fue inmediata. Lo medimos cada dos años. Si dejaran correr quinientos metros las aguas del Nazas, de la represa de San Fernando (en Lerdo, Durango) hasta el puente del Ferrocarril (en Torreón), se recargaría el acuífero”.

Foto: Archivo Siglo Nuevo

No es tan fácil, respondieron autoridades de Conagua y agricultores. Son muchos intereses lo que entran en juego, acotaron, y hay que atenerse a la buena voluntad de quienes tienen concesionadas las aguas subterráneas.

Estamos en el centro de la polémica, pero también somos el centro de la solución”, afirmó por su parte José Edgar Salinas Uribe, quien ocupa la dirección del Consejo de la Sustentabilidad Ganadera, formado por productores lecheros particulares, además de ser Secretario Técnico para la Inversión, el Crecimiento y el Empleo en La Laguna, ambos grupos encabezados por Eduardo Tricio Haro, presidente del Consejo de Administración del grupo lechero Lala.

AGUA SALUDABLE PARA LA LAGUNA

Tricio Haro lideró el 12 de junio de 2020 la reunión entre empresarios locales con el presidente de México Andrés Manuel López Obrador. Se trataron temas relacionados al agua en La Laguna, como el de la construcción de la planta potabilizadora en la presa Lázaro Cárdenas y la construcción de un acueducto. Cuatro días después de aquel encuentro, durante su visita a la región, el presidente de México “canceló” el proyecto del Metrobús (sistema de transporte público) y avaló, por medio de una encuesta a mano alzada, los planes de abasto de agua. Esta posición la reafirmó el propio ejecutivo el 23 de julio durante su rueda de prensa matutina: “Ya estamos trabajando en el proyecto para llevar agua a Torreón y a Gómez Palacio y a Lerdo; a La Laguna. Estamos viendo si lo podemos hacer con un acueducto de la presa Zarco que está como a 50, 60 kilómetros. Vamos a invertir en eso para llevar el agua en un acueducto y que se tenga, lo primero, agua de calidad para la gente” (Rueda de prensa del 24 de julio 2019).

La posición de López Obrador despistó a más de uno. El gobernador de Coahuila, el alcalde de Torreón y líderes de cámaras agrícolas y ganaderas municipales, coincidieron en señalar como un error lo que ellos percibieron como el fin de la cuenca lechera en La Laguna, cuando la lectura entre líneas es otra.

INTENCIONES GANADERAS

Edgar Salinas Uribe destacó los beneficios que se obtendrían con la potabilizadora: “garantizarías abasto y agua de calidad. El proyecto tiene un elemento de conservación ambiental; para que sea viable y menos costosa la potabilizadora habrá un caudal permanente, especialmente en el territorio del Cañón de Fernández” en el municipio de Lerdo, Durango.

¿Caudal o esteros, como ocurre después de que cierran las compuertas?”, se le pidió precisar al vocero empresarial.

Foto: Archivo Siglo Nuevo

Caudal, porque para potabilizar se requiere un volumen diez veces mayor del que vemos normalmente en los esteros; esto acarreará beneficios de recarga y ambientales [...] Te diría que los productores agrícolas cada vez están más en el centro de la solución. Somos una región privilegiada en agua: tenemos dos ríos y las presas, que al final del día son un depósito renovable”.

En un ejercicio de suposiciones, Salinas Uribe calculó que el agua del río Nazas, sin tomar en cuenta el consumo que hace el sector agrícola y ganadero, dotaría de un volumen nueve veces mayor al requerido por la población, el comercio y la industria, “sin extraer un solo litro de agua del subsuelo. Agua hay en la Laguna, para una economía que no fuera agua-dependiente”, acotó.

Ahora incluya en la ecuación al sector agropecuario, considerando la variable del abatimiento constante”, se le pidió al entrevistado.

Esa situación debemos detenerla y la posición del gremio que represento es: vamos a ser parte de la solución. […] Una de las metas es revertir el abatimiento. Si vamos a necesitar un volumen de 100 a 120 millones de metros cúbicos para la potabilizadora, evidentemente es una cantidad que se dejaría de extraer para dotar a la ciudad. Para el abastecimiento de la zona metropolitana de La Laguna se bombean 185 millones de metros cúbicos, con una eficiencia de distribución del 50 por ciento. Eso significa que el agua necesaria para una población de un millón 200 mil habitantes no serían 185 millones, sino 90”.

EQUILIBRIO DEL ACUÍFERO, EN DIEZ AÑOS

La lista de propuestas para frenar el desequilibrio, mencionadas por Salinas Uribe, incluye la entrega de 50 millones de metros cúbicos de agua por parte de los derechosos de la presa Francisco Zarco, “y con ello garantizar la viabilidad de la potabilizadora”.

En esta decisión “resaltaría la participación de agricultores de todos los ramos, que se dedican a las actividades pecuarias, tanto lecheras como de engorda, que tienen cultivos no necesariamente ligados a los forrajes, sino nogales, melón, y que son parte de la solución. Hay que asumir una parte de la responsabilidad. Es un acuerdo y estamos trabajando en el mecanismo para que se pueda crear la figura (legal) que reciba en usufructo los derechos de agua rodada”.

No dudó en calificar que estas intenciones no tienen precedente en el país: “Otra medida inédita, que ningún gremio lo ha hecho y lo haremos aquí, es dejar de extraer por un mes el agua del subsuelo. De hacerlo se dejaría de bombear un volumen superior a los 50 millones de metros cúbicos; es una recarga adicional que se sumaría al volumen que se dejaría de extraer en la zona urbana. Con esas dos acciones mínimo llegaremos al 50 por ciento del equilibrio, solo con esas dos acciones, y no serán las únicas”.

Foto: Unsplash

El vocero empresarial confirmó que los usuarios reunidos en el Comité Técnico de Aguas Subterráneas detendrían por un mes al año las 976 norias que tienen concesionadas, de las dos mil 493 registradas en el acuífero principal, dejando de extraer 52 millones de metros cúbicos de agua, lo que correspondería al seis por ciento del volumen total que se extrajo en 2004.

Aquel año se registraron oficialmente dos mil 115 pozos destinados a la producción agropecuaria que succionaban un volumen de 775 millones de metros cúbicos de agua (mm³). Para el uso doméstico y de servicios se reconocían 312 pozos, de los que se obtenían 125 mm³, y para el sector industrial se contabilizaban 66 bombas con un volumen de extracción de 30 mm3. El volumen total, de acuerdo a cifras de la Comisión Nacional del Agua, era de 931 millones de metros cúbicos, con una recarga de 515 mm3; el déficit fue de 415 mm3.

Los ganaderos se comprometerían además a instalar un sistema de piezometría para medir el abatimiento del acuífero; también importarían forraje y granos para la alimentación pecuaria y se buscarían zonas de recarga que no afectasen a la población, agregó el entrevistado.

El anterior podría ser el ejemplo de un escenario positivo en el caso de la cotización en bolsa de valores de los contratos a futuro: cuidar las fuentes de abastecimiento para abaratar el costo. Aunque la visión capitalista sobre el concepto que se tiene del agua pueda considerarse como una aberración que coloca nuevamente al ser humano como el centro del universo.

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