Codex Seraphinianus
Literatura

Codex Seraphinianus

Manual para un mundo absurdo

Plantas en forma de escalera, un pez en forma de ojo que se asoma en el mar, una manzana cortada que contiene otra manzana cortada, frutas que sangran, o una pareja que al unirse en el acto sexual se transforma en un cocodrilo. Estas misteriosas imágenes son algunas de las que se pueden encontrar en uno de los libros más extraños.

El conocimiento ordenado de manera enciclopédica es material educativo que sirve de guía para conocer el mundo; en el caso del Codex Seraphinianus, este formato es usado para guiarnos a través de un lugar fantástico, un doble grotesco y surrealista del mundo real.

ATRACCIÓN POR LO EXTRAÑO

Por sus 367 páginas, variantes según la edición, desfilan descripciones enciclopédicas y dibujos de un mundo completamente irreal, en un lenguaje y alfabeto desconocidos. El Codex Seraphinianus, publicado por primera vez en 1981 por Franco Maria Ricci y creado por el artista italiano Luigui Serafini, ha sido un objeto del coleccionismo durante décadas.

La atracción que se siente por él puede explicarse con el gusto intrínseco del ser humano por el misterio y el despertar de la curiosidad. La sensación de extrañeza causa a partes iguales aversión y atracción. El libro describe no sólo un mundo natural y anatomías, sino también modas y alimentos de sus personajes.

Comparado con el Manuscrito Voynich, libro anónimo ilustrado del siglo XV aún sin descifrar (pero probablemente sobre alquimia), el Codex Seraphinianus parece no buscar ser comprendido.

Ha generado interés entre los fanáticos de las teorías de la conspiración, al igual que el mencionado Voynich, pero también ha sido visto como un ejercicio de creatividad importante y comparado con la obra del grabador Maurits Cornelis Escher, conocido por sus objetos geométricamente imposibles de llevar a la realidad, y sus edificios paradójicos. Al mismo tiempo se ha comparado con el relato Tlön, Uqbar, Orbis Tertius (1940) de Jorge Luis Borges, donde plantea varios niveles de realidad y ficción. Al mismo tiempo, por su rico imaginario, se vincula con las pinturas del autor renacentista Hyeronimous Bosch, responsable de pinturas tan enigmáticas como el Jardín de las Delicias (entre 1503 y 1515).

Vestimentas del ballet tiránico de Oskar Schlemmer. Foto: tropter.com

Una categoría estética del arte es lo grotesco que, debido a su falta de límites, puede chocar con lo cómico o la sensación humorística causada por la exageración o peculiaridad en sus elementos.

El libro contiene ilustraciones surrealistas hechas a mano con lápices de color como las que se encontrarían en una enciclopedia o en ilustraciones científicas y monografías, dando la sensación de ser un libro que podría encontrarse dentro de su propio mundo fantástico.

El teórico literario y filósofo Tzvetan Todorov define lo fantástico como un momento de duda empática compartida entre un personaje de ficción y el lector. El carácter confuso o absurdista del imaginario propio del Codex Seraphinianus, hace que se relacione más con lo alucinatorio o el sueño, temáticas del surrealismo.

De hecho, el sobresaliente autor de ciencia ficción Isaac Asimov dijo que el libro se encuentra en una frontera incómoda entre el surrealismo y la fantasía, en la que la clave de su estatus literario es la manera en que se disfraza de hechos reales. El surrealismo no se preocupa en convencer de su veracidad, ni necesariamente relaciona sus eventos para buscar una concordancia, mientras el Codex Seraphinianus sí que lo hace.

Se encuentra estructurado y ordenado, pisando ambos terrenos como si mantuviera la intención intrínseca de convencer o mantener una complicidad con el lector. El proceso es opuesto al del relato que busca generar una imagen mental de un mundo al sugerir solamente parte de lo que ocurre en él. Por el contrario, el lector puede imaginar por su cuenta las historias que se desarrollan a partir del Codex.

De hecho, los contenidos son tan variados y sugerentes, que dejar volar la imaginación es relativamente sencillo. El libro apela al misterio e incluso al gusto por lo extraño y, en ocasiones, lo grotesco o lo absurdo desbordan las páginas.

Página del Codex Seraphinianus. Foto: dca-art.com

CONTENIDO MISTERIOSO

Su autor, dedicado además al diseño industrial y la arquitectura, creó esta enciclopedia ficticia entre 1978 y 1979. Está dividido en once capítulos y dos secciones; la primera dedicada a la flora, fauna y la física, mientras que la segunda se centra en la vida humana.

Cada capítulo es una exploración de un tema enciclopédico. Aparecen en este orden, la flora, fauna y un reino de criaturas bípedas que se alejan más de la influencia clara de animales reales; se forman con piernas humanas y figuras mucho más abstractas u objetos. Algunas conviven con los humanos y son mucho más pequeñas que ellos, como las criaturas coronadas por un paraguas que caminan por una ciudad bajo la lluvia, junto a las personas.

Sigue el funcionamiento de la física y la química, posiblemente el capítulo más difícil de comprender; las reglas de este mundo se convierten en la parte más ininteligible y donde más aparece la posibilidad de que no tenga sentido alguno.

Aparecen máquinas y vehículos. Algunos enormes, con mecanismos para recrear el movimiento de una mano humana, conformada por otras partes del organismo.

Los capítulos a partir del número seis, se tratan de las humanidades, la biología y la sexualidad, incluyendo la vida vegetal e injertos de herramientas en el cuerpo humano. La fusión entre máquina y ser humano, presente en las ficciones de finales del siglo XX, existe en el Codex como expresión surrealista y paródica, ya que se trata de fusiones con plumas, martillos o ruedas de bicicleta. Entre esas posibles uniones, aparece también un hombre herbal; en su cuerpo crecen pasto y enredaderas en lugar de vello, y en su cabeza árboles y pinos pequeños.

La historia en la enciclopedia se compone de las fechas de nacimiento y muerte de personas y seres vagamente humanos, así como escenas de importancia histórica y religiosa. Se describe la historia del sistema de escritura del mismo libro, la gastronomía, la vestimenta y juegos de mesa que parecen de mucha importancia para este mundo, además de deportes y arquitectura.

Algunos de los mecanismos y seres mostrados en este libro. Foto: titomolinablo.files.wordpress

Las vestimentas parecen provenir del ballet triádico creado por Oskar Schlemmer. Sus aros gigantes y sobresalientes, como sus ornamentos exagerados, se combinan con elementos de la realidad como los olanes o las faldas, pero respetan las figuras humanas comunes.

La arquitectura que expone contiene numerosos laberintos y ornamentos orgánico biológicos, torres enormes, puentes con formas futuristas y tanto patrones irregulares como trazados obsesivamente.

LENGUAJE

La manera en que un libro tan extraño como este puede exponer su contenido exitosamente, es cuidando lo más posible el realismo, en el sentido de que un mundo apartado del real sólo puede tener un lenguaje propio y, más aún, un alfabeto propio.

El Codex Seraphinianus contiene una escritura inspirada en los sistemas occidentales, leyéndose de izquierda a derecha, con letras minúsculas y mayúsculas, algunas duplicadas; pero también guarda relación con la escritura semítica o semita, subfamilia de las lenguas afroasiáticas. Sus letras son curvilíneas con lazos y nudos, tal como las de la escritura cingalés, originaria del grupo étnico mayoritario de Sri Lanka del mismo nombre.

Sin embargo, como se ha creído antes, el Codex no contiene un significado en sí, y de hecho el mismo Luigi Serafini lo afirmó ante la Sociedad de Bibliófilos de la Universidad de Oxford en 2009. La experiencia al realizar este ejercicio creativo tan extenso, por lo menos en su lenguaje, está más relacionada con la escritura automática, la cual se realiza sin pensar y con el fin de que aflore el inconsciente de quien escribe.

Lo que podría parecer una decepción, sin embargo, funciona para poner alto a las teorías conspiratorias que pueda haber en torno, y servir como precedente de un gran e intenso ejercicio de creatividad que contiene más componentes visuales. La escritura funge como un elemento que brinda credibilidad y un estatus enciclopédico que otra obra rara vez tendría.

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