¿Un mejor 2021?
Opinión

¿Un mejor 2021?

Jaque Mate

Mucha gente pensó que el 2020 sería un buen año. El Fondo Monetario Internacional preveía un aumento en el ritmo del crecimiento de la economía mundial. En México se pensaba que después de un 2019 en que se registró una pequeña contracción se recuperaría nuevamente la economía. Pero las cosas fueron radicalmente distintas.

Para México y para el mundo, el 2020 ha sido el peor año en lo económico desde cuando menos 1932. Un diminuto coronavirus, que apenas se identificó en diciembre de 2019, se expandió de manera dramática por el mundo y destrozó todos los planes. Hay millones de contagiados y muertos en todo el mundo. Los cierres de actividades ordenados por las autoridades han provocado, por otra parte, un desplome brutal de la economía del mundo.

La gran pregunta hoy es si el 2021 será mejor. En principio parecería que sí. Las grandes empresas farmacéuticas internacionales, tan vilipendiadas durante años, han logrado en un tiempo muy corto el diseño y desarrollo de varias vacunas de gran eficacia que pueden lograr una inmunización frente a la COVID-19. Hay un enorme reto para distribuir miles de millones de estas vacunas y lograr que finalmente la humanidad quede protegida del destructivo coronavirus, pero por lo menos ya hay una luz al final del túnel.

Los especialistas nos dicen que las economías del mundo pueden despegar una vez que se supere el fantasma de la infección y las medidas de confinamiento ordenadas por autoridades en distintos lugares del planeta. Por eso las predicciones para este 2021 son de una reanudación del crecimiento. En algunos lugares del mundo la recuperación será más rápida, en otros más lenta. Todo dependerá de las políticas públicas que se apliquen.

Muchos países del mundo han anunciado programas de rescate de pequeñas y medianas empresas. El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha dicho, que su gobierno no ofrecerá estos apoyos, porque considera que en el pasado se usaron para la corrupción. Mantendrá, a cambio, los apoyos que ya entrega a las personas y familias de escasos recursos a través de los programas sociales de su administración, como los subsidios a las personas de la tercera edad, el programa Jóvenes Construyendo el Futuro y otros más. Puede entenderse la posición del presidente. No está comprobando que los subsidios a las empresas sean la manera más eficaz de promover una recuperación económica, pero ciertamente hemos visto el cierre de miles de negocios, lo cual se ha traducido en la pérdida de millones de empleos.

Si el gobierno no va a dar ayuda a las empresas, por lo menos no debería obstaculizar su trabajo. Pero no ha sido así. En parte como consecuencia de la pandemia, pero también por la llegada a puestos administrativos de personas sin experiencia ni capacidad, se han generado muchas nuevas barreras burocráticas a las empresas. En 2020 fue muy difícil hacer trámites ante las oficinas del gobierno. Y los políticos impusieron nuevas normas dañinas, como las que limitan el outsourcing.

Aun así, la experiencia nos dice que la recuperación llegará tarde o temprano. No hay crisis económica que dure toda la vida. Es importante prepararnos para esa recuperación. Si queremos que sea vigorosa, que genere empleos y prosperidad, el gobierno debe trabajar con las empresas privadas, y no contra ellas.

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