El diablo a todas horas
Cine

El diablo a todas horas

Claroscuros de la fe

En la narración del filme se dice que el padre de Arvin, uno de los protagonistas, parecía tener que lidiar con “el diablo a todas horas”. De esta manera se expresaba la paranoia provocada por el trastorno de estrés postraumático que padecía.

De esa frase toma su nombre esta historia, que se basa en las maneras de hacer frente a los dilemas existenciales más importantes. Presenta las consecuencias trágicas de esta búsqueda para generar un suspenso psicológico que, en ocasiones, toca el terror.

EL ENEMIGO

El diablo a todas horas es una película de 2020 perteneciente al género de suspenso psicológico, dirigida por Antonio Campos y con actuaciones de Tom Holland, Bill Skagarsgard y Robert Pattinson, a quienes se ha elogiado con frecuencia por sus interpretaciones.

Basada en la novela homónima del estadounidense Donald Ray Pollock, es narrada por medio de una voz en off del mismo autor. Genera la sensación de que el espectador se encuentra dentro de una serie de eventos descritos en su formato original de novela escrita.

Los sucesos parecen estar separados entre sí, aunque tienen algunas conexiones, lo que genera una especie de tesis sobre lo que ocurre con la religión cuando se aleja totalmente de la realidad, a través personajes que se ven a sí mismos como una extensión de la voluntad de Dios o del demonio. Pero también se hace énfasis en un origen de los males: la guerra.

Da la sensación de que se está ante una narración más centrada en lo humano que en lo terrorífico o lo sobrenatural, pero las fuerzas que conectan a los personajes con sus destinos, son desconocidas y muchas veces tan impredecibles como incontrolables.

Bill Skarsgård actúa como Willard Russell, un veterano de guerra que ama profundamente a su esposa. Foto: iMDB

Por otra parte, el filme se sirve de un humor anormalmente negro mediante el cual no aligera el tono, sino que lo hace más pesado. Los sucesos parecen exagerados a veces, tocando el género del terror, pero es esto lo que precisamente hace que sea una historia extraordinaria que se relaciona con la realidad de manera abrumadora.

Los personajes envueltos en situaciones difíciles vuelcan sus preocupaciones en el cristianismo evangélico. Algunos de ellos se creen capaces de resistir el veneno de arañas o de devolver a la vida a alguien, pero cuando no lo logran se sienten abandonados por Dios.

En contraparte, se advierte cómo esta sed de significado o búsqueda de sentido de los pueblerinos, los hace vulnerables. Personajes como el recién llegado reverendo Preston Teagardin, encarnado por Robert Pattinson, abusan de su poder de manera atroz.

Se trata de una historia donde el enemigo a vencer no está definido, sino que está dentro de cada persona que aparece en su trama. Sea el poder, la religión, el trauma, la violencia o la venganza, cumplen un papel importante: definir un mapa de las conductas de un pueblo entero que parece condenado al desastre.

EL GÉNERO

El suspenso psicológico, género en que se encapsula la película, aborda como tema central la mente y sus posibilidades, en un relato donde hay encubrimiento de información importante, giros en la trama, situaciones de anticipación y atmósferas inquietantes o que generan ansiedad. Lo terrorífico se encuentra ya no en un monstruo o en una fuerza sobrenatural, sino dentro de la psique humana.

Hacia este punto también se inclina bastante el género gótico sureño, tanto en el cine como en la literatura. Si bien los relatos góticos, cuya génesis se encuentra en el romanticismo inglés, se relacionan más con las figuras paranormales, fantasmas y ambientes lóbregos con un tratamiento sumamente estético (castillos o casas abandonadas), el sureño se distancia de estas convenciones.

Reverendo Preston Teagardin, encarnado por Robert Pattinson. Foto: biei.com.ar

Esta contraparte se aleja de los monstruos del folclor o los fantasmas para dirigir el miedo hacia las personas, a la sensación de que la tranquilidad en los asentamientos humanos puede verse alterada de un momento a otro, y de que el enemigo puede ser parte de la familia más normal.

El ambiente del género sureño, y por lo que toma ese nombre, suelen ser comunidades alejadas al sur de los Estados Unidos. El miedo a lo desconocido, la dificultad para comunicarse, los ambientes desolados, sofocantes y húmedos, son los que dan vida a estos relatos de ficción que tocan muchas veces factores de la realidad. Su influencia ha llegado a buena parte del cine de terror y horror fantástico estadounidense, al punto de que cualquier trama del género es casi imposible si no se ubica a los personajes en un área de difícil acceso donde no se pueden escuchar sus gritos y de donde será difícil escapar.

El escritor Edgar Allan Poe fue también un explorador del gótico sureño. En el cine actual se puede encontrar su influencia en slashers y en suspenso policíaco centrado en investigación criminal, como la serie True Detective (2014).

El diablo a todas horas mantiene elementos de estas temáticas, y más concretamente uno de los motores más importantes del gótico sureño: la religión extrema.

EVENTOS TRÁGICOS

En la película se tratan eventos trágicos donde los personajes se ven afectados por enfermedades mentales y sucesos traumáticos. La manera en que entienden lo que les ocurre es mediante la religión y su vínculo poco sano con la misma.

Las respuestas a lo que les ha ocurrido no son fáciles de concretar y, por lo tanto, la búsqueda de significado a los eventos los lleva a la nada. Posteriormente, la manera en que se quiebran sus creencias o la forma en que son incapaces de generar un significado a través de ellas, no les hace separarse de estas puesto que están sumamente arraigados. Al contrario, en lo que decanta es en una crisis, en la locura que les hace realizar actos terribles para confirmar de maneras extremas la fe.

Tom Holland interpreta a Arvin, un joven atormentado por su pasado. Foto: glanacion.com

Es por eso que realizan asesinatos con la esperanza de que se vuelque en ellos el poder de Dios para resucitar a la reciente víctima, o realizan un sacrificio para que vuelva una persona querida, afectada por una enfermedad que a su vez se ve como una prueba de fe.

La producción cuenta con peculiaridades que no se encuentran normalmente en el cine actual. No se ofrece una narración lineal, sino una serie de coincidencias que se entrelazan a través de pérdidas, brindando una importancia casi equitativa a las distintas subtramas, con lo cual se acerca más a su origen literario.

Alrededor de los sucesos está la fe y sus transformaciones: la pérdida de ella y su extremización, pero sobre todo los factores que generan este tipo de visiones religiosas: el entorno social y político;el círculo de violencia que inicia en la guerra, continúa en las familias y envuelve a la población entera.

No hay un final para esta dinámica, sino que vuelven los viejos demonios que atormentan a la comunidad y ante los cuales no saben bien qué hacer. El relato es el de un Estados Unidos sumido en las secuelas de la guerra, la ignorancia y el poder erigido por instituciones como la Iglesia.

El objetivo último de la vida se vuelca en el más allá, por lo que sus personajes entregan a sus seres queridos a la muerte. En un mundo que se ha entregado al nihilismo, todo es posible, o por lo menos en esa creencia es en la que degenera la fe y la religiosidad.

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