Composición con Inteligencia Artificial
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Composición con Inteligencia Artificial

¿Un mundo sin autores?

Ilustración de portada: Hessie Ortega

La creatividad, sobre todo la artística ligada a formas de expresión como la pintura, el dibujo, la literatura o la música, ha sido considerada a lo largo de la historia como algo que distingue al ser humano de los animales. Solamente nuestra especie podría ser capaz de lograr ese tipo de creaciones que pueden parecer tan misteriosas como irremplazables.

Se separan de las formas habituales de comunicación para elevarlas a la categoría de arte. Pero, si una nueva especie logra esta misma posibilidad, estará en peligro la definición misma de lo que se conoce como cultura, así como las características propias de lo humano. Las preguntas son muchas, pero la música hecha por medio de IA (Inteligencia Artificial) es una realidad que ha alcanzado al mundo actual, y su evolución es inminente.

UNA ERA DE CAMBIOS

Desde los descubrimientos del matemático e informático teórico Alan Turing, quien grabó por primera vez música generada por computadora, se intuía un camino largo de cambios.

Google creó en 2012 un superordenador capaz de aprender a través de videos de YouTube a identificar gatos, caras y cuerpos humanos, exhibiendo así su capacidad de deep learning (aprendizaje profundo). Se trata de un conjunto de algoritmos de aprendizaje automático que modela abstracciones complejas.

En 2014, un robot computacional llamado Eugene Goostman fue sometido al Test de Turing, un examen que evalúa la capacidad de una máquina para responder de manera inteligente, similar a un ser humano y, lo más importante, no distinguirse del mismo. La máquina engañó a 30 de 150 jueces a los que se les hizo creer que se trataba de un niño ucraniano de 13 años.

Interfaz de Eugene Goostman. Foto: thevergue.com

La OpenAI, compañía sin fines de lucro centrada en la investigación de IA, fue fundada por Elon Musk en 2015, misma que lanzó MuseNet, una “red neuronal” que genera composiciones musicales de cuatro minutos con 10 instrumentos diferentes y que puede combinar estilos tan diferentes que van desde rock de The Beatles, hasta música clásica. La forma en que trabaja es mediante MIDI, una forma simplificada del arte musical que no incluye matices y microarreglos propios de la música hecha por la mente humana.

Es aquí donde entran proyectos como el de Sony y otras compañías dispuestas a ganar esta carrera. El sistema Flow Machines generado por el laboratorio de investigación de la empresa (Sony CSL), se dedicó a borrar esta barrera lanzando Daddy’s Car, una canción que ya es bastante más difícil de distinguir de las creaciones humanas. Para su realización utilizaron información de varios temas de The Beatles, de modo que la IA tomara su propio camino para imitar a la banda.

En un segundo proyecto está Mr Shadow, que imitó los estilos de Irving Berling, Duke Ellington y Cole Porter. El resultado es un tanto más entrecortado y puede parecer bastante confuso. Cabe señalar que para su producción y letra tuvo la participación humana del compositor francés Benoit Carré.

El proyecto de IA de Google, llamado Magenta, fue uno de los que avanzó hacia un camino de resultados más reconocibles e impresionantes. La plataforma de código abierto puede crear música en tiempo real respondiendo a una secuencia de notas introducida por una persona. Se retroalimenta a través de Tensorflow, software creado para aprender, lanzado en 2015.

En el mismo año, AlphaGo se convirtió en la primera máquina en ganar a un jugador profesional de Go, un juego de mesa tradicional de China. Aunque ya en 1996 la supercomputadora llamada Deep Blue había vencido en ajedrez al campeón mundial Gary Kasparov.

Foto: musictech.net

Hoy la IA analiza datos de diferentes composiciones y, a través del aprendizaje por refuerzo, su algoritmo predice qué patrones y características debe tener una pieza musical, imitando un género en específico e introduciendo notas que sonarán agradables juntas. Conjuga sistemas de composición, improvisación e interpretación, según sea el caso.

Al margen de que existe música humana de muy diversas formas y su apreciación suele variar y ser bastante subjetiva, la música generada por IA está pasando cada vez más el Test de Turing. Incluso Mr Shadow o composiciones más confusas pudieron haberse pensado desde una mente humana.

Los sistemas de interpretación como el software libre de Google a veces arrojan melodías bastante extrañas, pero los mejores resultados y los que cuentan con una letra prediseñada, pueden ser más convincentes.

Según investigaciones de la Taiwan AI Labs de Microssoft, la mayoría de las personas confunden una composición hecha mediante inteligencia artificial de una humana, dando un porcentaje alto de aciertos que se obtuvieron tras la indecisión entre ambas opciones.

LA NUEVA MÚSICA

Existe cierto rechazo a este tipo de creaciones, así como lo hubo hace décadas hacia la música de sintetizadores. El argumento, en ese entonces, era que la simplificación del proceso de creación musical demeritaba el proceso antiguo y casi artesanal que antes tenía la música. Cuando lo que ocurrió fue que una sola persona pudo abarcar más en este proceso.

El propósito de los instrumentos de la marca Roland es facilitar la creación de música, incluso para quienes no tienen una formación profunda en el campo. Sin embargo, las generaciones de músicos que los utilizaron, generaron cambios en la música como se conocía.

Se dice que el 70 por ciento de las empresas adoptarán tecnologías IA en 2030. Foto: Behance / Fill Ryabchikov

La Drumbrute es una máquina que produce sonidos aleatorios, no controlados, que se utilizan para complementar una composición. Los procesos donde no interviene la mente humana se han estado utilizando por mucho tiempo en la producción musical.

El Pure-data es un lenguaje de programación que facilita la creación de módulos musicales que se conectan entre sí para crear música de manera aleatoria. En este y los demás procedimientos mencionados, no media la inteligencia humana.

El punto es que cualquier proceso que simplifica la creación de música no ha hecho que deje de importar en sí la creatividad humana, sino que la ha potenciado y ha complementado sus procesos.

En el caso de la inteligencia artificial, ya se está utilizando en la industria musical, no para vender música completamente autogenerada, pero sí para mejorar la producción musical, automatizar los servicios o descubrir patrones y bases de datos en torno a este arte.

Según un informe de McKinsey, el 70 por ciento de las empresas adoptarán tecnologías IA en 2030, lo que supondrá un complemento y aumento de las capacidades humanas.

El ejecutivo de la industria musical Scott Cohen cree que las primeras aplicaciones de la IA están en el ordenamiento de la música, que sustituirá a las listas de reproducción y de recomendaciones, pero lo próximo, para él, son cambios profundos en el proceso creativo, que se acelerará y aumentará las capacidades de los músicos humanos.

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