El silencio de otros
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El silencio de otros

Un grito que recupera la memoria histórica

Quisiéramos saber si se pudiera hacer justicia, para poder sacarlo de la fosa común”, ruega a la jueza, con voz temblorosa, Ascensión Mendieta Ibarra, a quien la dictadura de Franco en España le asesinó a su padre el 16 de noviembre de 1939, cuando ella cumplía los ocho años de edad. Lo acusaron de “poseer un gen rojo” que lo convertía en opositor del régimen ultraconservador de Francisco Franco y, como decenas de miles de ciudadanos españoles, el padre de Ascensión fue fusilado sin mediar juicio.

Ella cumplió 88 años de edad en 2019, ochenta de ellos se preguntó con insistencia cómo estaría su padre en la fosa común a donde eran arrojadas las víctimas del franquismo. “¿Estará boca abajo o de lado?”, musitaba su inquietud en la cocina, frente a su hija, en la sala, frente a las fotografías de la familia, en su soledad, frente a su recuerdo. Hasta que su murmullo fue escuchado y amplificado en la cinta de Almudena Carracedo y Robert Bahar, El silencio de otros, que recupera la memoria histórica del peor capítulo de España y lanza el grito a las demás naciones en el mundo: ni perdón ni olvido para los torturadores.

Durante siete años la cámara de Carracedo (Madrid, 1972) capturó el andar de los sobrevivientes del franquismo en su lucha por justicia; los pequeños triunfos y las múltiples derrotas los reunió en el filme que se ha presentado en televisión abierta en Europa y en plataformas como Netflix en América. El silencio de otros es un documental de 95 minutos escrito y dirigido por Carracedo y Bahar, y ha recibido hasta ahora 29 premios internacionales.

Ha llegado al corazón de la gente porque nos acercamos con las herramientas del cine, con la emoción, la empatía y la belleza del lenguaje cinematográfico. Es nuestro granito de arena para dar voz a la gente que sigue en pie de lucha, lucha por derechos humanos básicos, para enjuiciar a la persona que te torturó”, respondió la directora durante una entrevista a Radio y Televisión Española.

Ascensión Mendieta Ibarra rodeada de periodistas. Foto: midas-filmes.pt

UNA PERSONA PUEDE PERDONAR, EL ESTADO NO DEBE

En países como Chile y España, que sufrieron la barbarie de la derecha, se ha intentado borrar aquel pasado mediante leyes de amnistía. En el caso español ésta se promulgó en 1977, conocida como el “pacto del olvido”. Los expresidentes José María Aznar y Mariano Rajoy, así como el rey Felipe IV, insistieron en dejar atrás el pasado, “darle vuelta a la página”, pasando por alto el sufrimiento perenne de las hijas e hijos sobrevivientes y el dolor de las víctimas de tortura que aún recuerdan las jornadas de martirio. Con el olvido se garantizó, en contraparte, la libertad de torturadores como Antonio González Pacheco, alias “Billy el niño”, quien aún camina por las calles de Madrid a pesar de ser uno de los tantos verdugos del régimen franquista.

El “pacto del olvido” borró de las páginas de los libros de educación la funesta historia del franquismo. Un breve sondeo incluido en la cinta lo demuestra: los jóvenes españoles no tienen idea de lo que pasó durante los cuarenta años de dictadura, desconocen los crímenes contra la humanidad cometidos por el dictador en su afán de “limpiar la raza” como lo habría hecho Hitler.

La injusticia acrecentada por décadas (ochenta) movió a un grupo de sobrevivientes a organizarse y formar la “querella argentina” para llevar a tribunales a los torturadores. Buscar la justicia en los juzgados argentinos tiene su antecedente en el proceso comenzado por el juez español Baltazar Garzón, quien juzgó al general Pinochet.

Entre 1973 y 1990, Chile padeció la dictadura de Augusto Pinochet, el militar que utilizó los hornos crematorios para desaparecer a los ciudadanos opositores. La dictadura militar arrojó miles de desaparecidos, en su mayoría jóvenes, hasta que la presión social obligó al dictador a ceder ante la posibilidad de las elecciones. Para continuar con la vida, los chilenos acordaron una ley de amnistía que los llevara a olvidar.

María Servini, jueza argentina encargada del caso de las víctimas de Franco. Foto: publico.es

En los setenta también surgió el Principio de Justicia Universal, con el cual las naciones pueden juzgar crímenes contra la humanidad (de lesa humanidad) cometidos allende sus fronteras. A este principio se acogió el juez español Baltazar Garzón para presentar ante tribunales a Pinochet bajo la acusación de la desaparición de cien mil chilenos durante su gobierno. El militar fue aprehendido en Londres, trasladado a España y posteriormente extraditado a Chile donde se le juzgó demente. No estuvo en prisión, aunque su caso sentó precedente. Así el grupo de españoles víctimas de Franco acudió a la jueza argentina María Servini para hacer valer la Justicia Universal.

CASO ABIERTO

Carracedo aprovechó el activismo de José Galante, alias “Chato”, para hilvanar las historias de los querellantes. Chato fue uno de los torturados por “Billy el niño”, empeñado en rescatar la memoria histórica de su país, no como un acto de venganza, sino de justicia y verdad.

Los mismo buscaba María Martín, quien quedó huérfana con el asesinato de su madre, arrojada a otra fosa común actualmente oculta por una autopista: “yo no pido venganza, pido los restos de mi madre”, expresó en el filme.

La película llegó en el momento correcto sobre esta conversación de lo que nos está pasando. ¿Cómo es posible que en 2019 tengamos miles de muertos en las cunetas (viales)? ¿Cómo es posible que en 40 años de democracia no hayamos resuelto esto?”, cuestionó la directora del documental.

El mirador de la memoria, monumento en honor a las víctimas de Franco. Foto: Flickr / Nacho

Otro rasgo del régimen fascista fue la desaparición de niños. A las mujeres embarazadas consideradas proclives a la oposición les arrebataron a sus hijos durante el parto. Fue el caso de María de las Mercedes, quien en 1981 fue atendida por el médico Vallejo Nájera, impulsor de la limpieza étnica durante la dictadura. Se le dijo que su hijo había nacido muerto, pero más tarde descubrió la práctica del secuestro para dar en adopción a los infantes a parejas identificadas con la derecha española, con el fin de erradicar el “gen rojo” que poseían, como lo había asegurado el médico del régimen.

Queremos a nuestros hijos, vivos o muertos”, declara en el documental María de las Mercedes. ¿Dónde más se ha escuchado este reclamo?

En el municipio español El Torno se erigió el monumento El mirador de la memoria, inaugurado en 2009 para recordar a las víctimas de Franco. Horas después fue tiroteado. Los hoyos de bala culminaron la obra, consideró su autor Francisco Cedilla. El monumento, conformado por cuatro figuras humanas esculpidas en piedra, es el icono del documental que reivindica la memoria histórica no sólo de España, sino de todas las naciones que han padecido las dictaduras.

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