Cine

"Esto no es Berlín" y el underground mexicano

El choque cultural y la importación de influencias

¿Quieren ser artistas de verdad? Dejen de copiarle a los europeos. Esto no es Berlín”. Este diálogo, que le da nombre a la película, marca una ruptura en la trama. Su argumento gira en torno a la identidad, un factor que cambia el destino de todos sus personajes.

Esto no es Berlín es una producción que retrata aspectos de la escena underground mexicana, en la segunda mitad de la década de los ochenta, y el paso de un adolescente a través de este ambiente.

La producción se presentó a principios del año 2019 en el Festival de Sundance y contó con un estreno en junio del mismo año en España. En el Festival de Málaga fue premiada en las categorías de mejor actor de reparto por Mauro Sánchez Navarro y mejor cinematografía por Hari Sama. Fue proyectada en Cineteca Nacional y en salas comerciales, así como en plataformas de streaming como Filmin y Amazon Prime.

LA TRAMA

Es un drama mexicano escrito y dirigido por Hari Sama, cuya intención es ser autobiográfico. Según sus propias palabras, es fiel a sucesos reales, pero se agregan elementos para que sea funcional.

Prueba de lo anterior es el personaje que interpreta el mismo Hari Sama: Esteban, tío del protagonista (Carlos, encarnado por Xabiani Ponce de León). Se trata de una figura adulta con la que se puede identificar el adolescente, a través de la música blues y el interés que comparten por la mecánica.

Sin embargo, la familia del chico se encuentra rota. Su padre no aparece en gran parte de las escenas y, aunque no se explica lo que ocurre, el espectador asiste a esta ausencia, a la aparente indiferencia de Carlos y al declive emocional de su madre (encarnada por Marina de Tavira, actriz que participa también en Roma de Alfonso Cuarón).

David Montalvo, José Antonio Toledano, Hari Sama, Ximena Romo y Mauro Sánchez en la presentación de la película Esto no es Berlín, en Ciudad de México. Foto: EFE cdmx

En este contexto familiar, Carlos adquiere más responsabilidades, ya que su madre Carolina, única responsable de él y su hermano, pasa el día en cama aquejada por la depresión.

No parece estar a gusto con este papel, pero tampoco con aquel que encuentra con sus compañeros de escuela, quienes forman un mundo hipermasculino que se mueve entre el futbol y las peleas campales con alumnos de otras escuelas. En la época había una tendencia de los adolescentes de clase media a formar pandillas violentas. Para esta parte del relato, se utilizó como locación el colegio católico Cristóbal Colón del Estado de México, cerca del conjunto del fraccionamiento Lomas Verdes, donde residen los personajes principales.

Tanto el protagonista como su amigo Gera (José Antonio Toledano) se adaptan a ese mundo, pero también se separan del grupo para compartir sus intereses reales, como buscar otros espacios para sentirse cerca de la madurez.

Es así como dos mundos diferentes colapsan entre sí, para que los personajes, en una búsqueda de identidad, amplíen su visión de la realidad. Carlos y Gera esperan encontrar lo que entonces significaba para ellos el mundo adulto y, en respuesta, descubren el mundo del underground mexicano gracias a Rita (Ximena Romo), la hermana mayor de Gera.

LA CONEXIÓN CON EL UNDERGROUND

El interés de Rita por la poesía y por la figura de Patti Smith, la lleva a formar una banda con un sonido cercano al darkwave, música electrónica que surge del género postpunk, ambos estilos producto de una búsqueda exhaustiva por reinterpretar el punk y que los llevaba a mantener sonidos oscuros y melodías tristes e introspectivas.

La banda de Rita introduce el sonido del saxofón en una escena, lo que coincide con lo que harían bandas inglesas como Sad Lovers & Giants. El mundo gótico de la película introduce también actuaciones en que la música se hace a través de máquinas como sierras, taladros y autos, a la manera de las primeras presentaciones de los alemanes Einstürzende Neubauten. Esta música se relacionaba con el performance artístico y establecía una reflexión sobre el mundo actual.

Foto: twimg.com

En el filme hay referencias hacia esta subcultura gótica e industrial, pero también al cine expresionista alemán en lo visual, al movimiento dadaísta o a conceptos filosóficos como la tabula rasa, entre otros. En un reportaje de Vice en español sobre la escena en cuestión, el artista Mateo Lafontaine, relacionado con los inicios del postpunk en México, menciona que si alguien pretendía ser músico experimental y no sabía sobre las artes, simplemente no existía. En una escena de la película aparece una obra del belga Francis Alys, un artista multidisciplinario que vive y trabaja en México.

El cambio que se dio con la introducción de la música electrónica a México, fue avasallador y el mundo underground no se adaptaba a ella del todo. Según el mismo reportaje, el sindicato de bateristas cobraba una cuota a las bandas que querían tocar con caja de ritmos en vez de emplear a un percusionista.

El sonido de la banda de Rita fue creado para la película con la participación del músico del underground actual Dalí Lanceta. El interés de la película por la música coincide con la vuelta de Hari Sama a este mundo en los últimos años.

LAS OPORTUNIDADES EN EL SÉPTIMO ARTE

Algo importante de lo que puede encargarse el cine, es mostrar universos poco conocidos, lugares extravagantes que realmente existen. La influencia de las grandes explosiones creativas del postpunk y rock gótico en Inglaterra y otros países europeos durante los ochenta, generó nuevos mundos en lugares tan distantes como México.

En estos espacios que Carlos encuentra en su necesidad de identificarse y relacionarse, convive la poesía de corte surrealista con performances eróticos y con el cine experimental. Todas estas influencias se congregan y lo acercan al mundo de las artes, pero lo que Esto no es Berlín establece es que si esas influencias no se direccionan hacia el contexto cultural de cada país, los creadores pueden separarse de su realidad.

Es por eso que Nico (Mauro Sánchez Navarro), uno de los artistas con los que conviven los protagonistas, cambia su obra, que constaba de fotografías homoeróticas, por performances cercanos a la protesta pública, con una carga política que satiriza la idiosincrasia mexicana y la homofobia. Esto ocurre luego de una fuerte crítica, donde se le recrimina no estar socialmente comprometido y se le echa en cara que, mientras muchos mueren de sida, él prefiere estar de fiesta todos los días.

El título de la película aclara que esta influencia del underground gótico es importada, y que los involucrados en ese movimiento eran personas que gozaban de cierta estabilidad económica, a diferencia de gran parte de la población mexicana. Esto no es Berlín muestra a los personajes como parte de una realidad social y los contrasta con el mundo punk de Ecatepec, muy diferente a las escenas en que se adentraban Rita, Carlos y Gera.

La identidad de los personajes está en transformación constante. Es un tema que se repite en el cine y la literatura aunque, en este caso, una etapa vital tan importante como es el paso a la madurez, se enlaza con el quehacer artístico de la época, caracterizado por la ruptura con la tradición.

Es una exploración de estas influencias diversas y también una transformación de la personalidad, sobre todo del protagonista, quien reafirma lo que es a través de sus experiencias y pérdidas. Es la historia de una vida con sus adversidades y aprendizaje, pero también habla sobre una toma de conciencia de la realidad.

Además de descubrir su verdadera sexualidad, los personajes se entienden como parte de su contexto y no únicamente definidos por las influencias del exterior. Los golpes de realidad son constantes y muchos determinan el carácter, tal como ocurre en la vida misma.

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