Estudio Mendoza Partida
Arquitectura

Estudio Mendoza Partida

Diálogos en voz de sus edificios

La construcción que alberga al Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (Mupac) en España, es un edificio “rudo” al carecer de un estilo que lo distinga. Agobiado por hallarse entre inmuebles elevados y a un costado del mercado local, pronto tendrá un respiro al construirse su nueva sede a manos de dos jóvenes arquitectos mexicanos, Mara Partida y Héctor Mendoza.

A pesar de que el inmueble fue declarado en 1986 como Bien de Interés Cultural por su historia, ya que se construyó entre 1839 y 1842 en una superficie de dos mil metros cuadrados, su aspecto no es grandioso: la estructura está compuesta por prismas rectos carentes de adornos; por ello se ha calificado como rudo, porque no es una deslumbrante construcción. Su tesoro invaluable, eso sí, es la colección que reúne vestigios humanos de la prehistoria que reseñan el pasado de Cantabria, la región al norte de España que colinda con el océano Atlántico.

Mara Partida y Héctor Mendoza fueron los ganadores del certamen para la construcción del nuevo edificio que resguardará la valiosa colección antropológica compuesta por más de dos mil 600 piezas. También diseñarán el inmueble administrativo y con ello proyectarán aún más el patrimonio de Cantabria.

Los dos arquitectos mexicanos fundaron el estudio Mendoza Partida. Entre sus trabajos destacan el diseño de edificios para el Museo de Arte y Cultura en Noruega y del Museo García Lorca en Granada, España. El Mupac será su tercera gran obra arquitectónica dedicada al resguardo del acervo cultural.

La próxima sede del museo de Cantabria se elevará sobre una superficie cercana a los once mil metros cuadrados, en tanto el edificio administrativo contará con siete mil 500 metros cuadrados de construcción. El espacio destinado es un terreno en la calle Casimiro Sainz, donde antes se hallaba el inmueble del gobierno local.

Render del diseño del estudio Mendoza Partida para el MuPAC en Santander, España. Foto: mendozapartida.com

Los mexicanos resultaron ganadores porque su proyecto, titulado Estratos, en clara referencia a las capas que se van acumulando en la Tierra con el paso del tiempo, cumple con las necesidades requeridas para la exhibición de la colección y las oficinas administrativas; se ajusta al presupuesto y además es una propuesta singular, de acuerdo a la expresión de Pablo Zuloaga, vicepresidente y consejero de Cultura del gobierno de Santander. El presupuesto calculado supera los 50 millones de dólares.

DE GUADALAJARA PARA EL MUNDO

Partida y Mendoza cursaron la licenciatura en arquitectura en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Oriente, ITESO, universidad jesuita con asiento en Guadalajara. Posteriormente realizaron un máster en la escuela independiente de arquitectura más antigua del Reino Unido: la Architectural Association, conocida como la AA School of Architecture. Ambos obtuvieron su doctorado en la Universidad Politécnica de Cataluña, la trigésima sexta mejor institución en el mundo.

Los estudios de Mara en el extranjero fueron costeados en 1999 por becas ofrecidas por el Consejo de Ciencia y Tecnología de México, el Conacyt; y antes de fundar su estudio en Barcelona obtuvo experiencia en el despacho del reconocido arquitecto mexicano Ricardo Legorreta.

En la capital de Cataluña, los jóvenes instalaron su despacho para concretar su estrategia de trabajo: a través de los concursos. Su equipo está conformado por una veintena de profesionistas de diversas nacionalidades.

Además los arquitectos mexicanos son catedráticos y han colaborado en la redacción de artículos y libros académicos, lo que les mantiene actualizados en las tendencias constructivas.

En 2013 obtuvieron el Premio Nacional de Arquitectura Española y al año siguiente el de Diseño en Madera de América del Norte. En 2016 fueron ganadores en la XIII Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo Museo Gösta Serlachius y del concurso internacional para el Museo de Arte y Cultura en Kristiansand, Noruega; así como del certamen para la construcción del Edificio Arcos Zapopan, en Guadalajara, Jalisco, la tierra que les vio nacer como profesionistas.

Museo de Arte y Cultura de Kristiansand, Noruega. Foto: mendozapartida.com

LA PRÁCTICA DE LOS CONCURSOS

La trayectoria de Mara y Héctor es paralela. Estudiaron juntos desde la licenciatura hasta el doctorado, y ambos coincidieron en la estrategia para aproximarse a los proyectos, que es a través del concurso. “Terminamos el doctorado en 2005, un martes y un jueves, cuando presentamos nuestra defensa. El sábado ya estábamos en Granada para el concurso de García Lorca, todo en una semana. Ganamos el concurso”, relató Mendoza. Fue cuando decidieron quedarse en España por la posibilidad de acceder a los certámenes. “En México los proyectos no se dan por concurso sino por encargo directo; al dedo, como se dice coloquialmente. Últimamente ha mejorado la situación, pero no hay tanta cultura del concurso”, declaró Héctor Mendoza durante una de sus intervenciones en foros españoles.

Para ganar un certamen, los arquitectos participan en todos los posibles. “En el cajón de sastre tenemos muchos dibujos que no han pasado más allá, pero hemos tenido algunos que han ganado. Desde el 2015 comenzamos a ganar más, eso ha consolidado al despacho”.

La relación entre la escuela, los estudios y la práctica es un rasgo que los socios mantienen. Aun siendo profesionistas siguen estudiando, y lo combinan con la docencia.

El aprendizaje de la arquitectura en México, relató Mendoza, “gira en torno a Luis Barragán. Cuando hicimos el master de arquitectura, fue una revolución en nuestras cabezas: hicimos geometrías que no habíamos enfrentado, cambiaron las formas. Después del master en Londres, en el doctorado, volvimos a los orígenes. La tesis doctoral de Mara planteaba la relación del arte y la arquitectura, inspirada en el trabajo del arquitecto mexicano de origen alemán, Mathías Göeritz”, el precursor de la arquitectura emocional, en la que se sobrepone el sentido escultórico sobre el aspecto funcional de la construcción.

Interior del Museo García Lorca. Foto: mendozapartida.com

Establecer un diálogo entre las diversidades constructivas y urbanas predomina en el planteamiento de Mendoza y Partida. Plantear “un acuerdo entre diferentes temas, la relación entre la estructura y el espacio, entre el edificio y la ciudad, exterior e interior; siempre hay posibilidad de encontrar acuerdos”, reveló Héctor, quien ejemplificó con el Centro Cultural Federico García Lorca en Granada, España: enlaza los discursos que se traslapan. La torre de la catedral es imponente frente al solar destinado al centro cultural, sobresale de los demás inmuebles por su robustez y estilo clásico ¿Cómo conciliar? Una forma es a través de las cubiertas o del tejido exterior ¿Cómo establecería un diálogo con los tejidos colindantes? Lo que antes era un vacío (el terreno) se plantea como un injerto, como una pieza que faltaba del rompecabezas. Para resolver los retos al interior del recinto, como las salas de exposiciones, patios y talleres, hubo que plantear una relación directa con los techos del centro de Granada, y diseñar pasillos que se comunican a las áreas públicas exteriores.

El solar donde fraguaron el centro cultural tiene una geometría complicada; colinda, además de la catedral, con el mercado de Romanilla.

Cajas de hormigón, vigas trípode y vigas muro, simbiosis entre estructura y espacio interior, y a nivel de sección la graduación de la geometría de los espacios exteriores para llegar a los interiores casi de forma imperceptible, fueron las estrategias del despacho.

Una vez dentro del recinto cultural, es posible observar desde diferentes ángulos la torre de la catedral. Ahí está una muestra de este diálogo predominante en los proyectos de los arquitectos mexicanos.

Será a finales del próximo año cuando comiencen los trabajos de los edificios del Mupac, donde los mexicanos lograron nuevamente dialogar con un entorno urbano complicado.

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