La especie está mutando
Literatura

La especie está mutando

Un acercamiento a la voz poética de Oscar Cid de León

Pareciera que el mundo no se detiene ante los ojos de otro, pero hay momentos que parecen haber sido pausados en los ojos del autor. Estampas de la ciudad y del mundo son plasmadas en la poesía de Oscar. Un incansable juego de paralelos da forma y construye las imágenes que sustentan este libro. Mientras grandes sucesos ocurren, existen otros más pequeños al mismo tiempo, de algún modo conectados por medio de la palabra.

Tierra Adentro publicó en 2012 La especie está mutando, de Oscar Cid de León, quien además ha publicado los libros Tierra amniótica (2003) y El árbol interregno (2007), además de ejercer periodismo como editor de cultura en el periódico Reforma.

LA ESTRUCTURA Y EL LENGUAJE

La voz se construye desde un lenguaje que raya en lo crudo y espontáneo. Las palabras no buscan ninguna pretensión, censura o permiso. No se detienen en consideraciones. Esto no quiere decir que vamos a encontrar un desfile de groserías, pues aquí se habla, más bien, desde una indiferencia hacia escenas violentas, trágicas o tristes ocurriendo en la ciudad.

Es también necesario destacar que los poemas cumplen una función narrativa. Si bien no podríamos decir que en este libro destacan las metáforas o los juegos verbales, es la construcción de lugares y momentos fugases lo que hace que el texto vaya trascendiendo más allá de lo descriptivo. Existen, entonces, narraciones, pensamientos y opiniones trazadas en los planos de la sugerencia o la sugestión.

Este es un poemario constituido, en su mayor parte, por textos en prosa, generalmente resueltos en un solo párrafo. Pareciera que esto es a favor de los efectos de ligereza, pero también de la constante abstracción que ocurre en todas las páginas. Son menos de 20 poemas los que están escritos en el formato de verso libre, mientras que los otros 40 experimentan en su prosa.

A lo largo de ésta, también encontramos una larga lista de personajes de los que no es necesario detenerse en su historia o contexto, pues muchos de ellos se desenvuelven en el universo de su poema. Otros son nombres de grandes referentes culturales como músicos, pintores o políticos, de los cuales no necesitamos mayor explicación que, tal vez, una búsqueda rápida en Google. También habitan otros sujetos de corte más cotidiano, pero que rápidamente se transforman en protagonistas del momento.

Es así como llegamos al primer poema de esta obra. Es importante detenernos en él, ya que nos ayudará a definir toda la tonalidad y estructura del libro. Dividido en tres, se encarga de presentarnos las imágenes paralelas de las que ya se habló. En la primera de ellas, una gitana le tira las cartas a un anciano pronosticándole viudez y pura desdicha. En la segunda parte, al mismo tiempo pero en otro lugar del mundo, un muchacho está a punto de ser violado. Por último, la tercera parte hace las conexiones pertinentes para sugerir que entre la gitana y el violador no hay diferencia, pues ambos trazan la tragedia de terceros. Tampoco hay distinción entre el anciano y el muchacho: para los dos “pulsa el ritmo de lo incierto. Un incierto más cierto como nunca un día de siempre”.

PERSONAJES

Los siguientes en aparecer son los personajes del mundo. El primero de ellos es el legendario vocalista de Nirvana: “el muchacho rubio que escucha el tocar del tiempo / sobre el lago / es Kurt Cobain”. Podríamos decir que este es un poema dedicado a la creatividad y a la trascendencia popular del cantante. Sin embargo, también se aproxima al tono efímero de la carrera de Kurt. El texto describe una imagen en que el músico permanece sentado y de un punto en su cabeza surge un árbol, de cuyas ramas se desprenden pájaros en pedazos.

Como contraste de aquella estampa que termina en movimiento, páginas más adelante aparece un presidente sentado, con la pierna cruzada, en el salón de clases de una primaria del estado de Florida. Le susurran que América está siendo atacada. El hombre se queda estático: “Desearía luego unos wafles con maple, / pero debe pararse ante la prensa”.

Leonora Carrington. Foto: Twitter @Dean_Frey

Después entra uno de los cuadros más bellos del libro. Un año antes de publicarse La especie está mutando, Leonora Carrington había muerto a causa de neumonía. Este acontecimiento es retratado por el poeta y crea una figura para representar la partida de la pintora. Desde su habitación en la colonia Roma de Ciudad de México, una garza de plumas doradas se va por la ventana de aquel cuarto, posiblemente como un símbolo del porte y la libertad de Carrington. “Quedaron las puntas de las cortinas volando hacia afuera, como si la casa, con la garza, no acabara de salir”.

Otros pintores también son mencionados, como Vincent Van Gogh y Gustav Klimt, pero es Remedios Varo quien destaca en un poema en el que se describen los cariños que le hace a un gato, recordándonos aquella figura felina que apareciera en sus cuadros. El texto se podría asimilar como un homenaje a partir de una escena ordinaria de alguien pasando las manos por el pelaje de un gato.

LOS HABITANTES DE LA CIUDAD

Así, después de reconocer algunos nombres importantes, el libro nos muestra escenas de personajes más cotidianos. Un gran sustento de esta obra son las postales de la ciudad, donde se congelan instantes que crean nuevas impresiones de la aparente normalidad.

Una de las primeras exploraciones que se realizan en este territorio poético y urbano es Carmen. Ella es un personaje de quien no sabemos mucho, más que tiene frío. Sabemos también que el sol está radiando ferozmente y hace sentir su calor en la calle, en los parques, en el metro, en el café y los bares, pero a Carmen le sigue molestando el estado gélido y sigue temblando porque “la sensación es más bien de un paredón en el que proyectan hilos de aire filosísimos, delgados, y Carmen es el blanco”.

Un mimo y un niño que decide el destino de las hormigas, forman parte de los personajes de La especie está mutando. Foto: Archivo Siglo Nuevo

Otra de las imágenes es protagonizada por un artista callejero. Un mimo del parque estira el brazo y en la punta de sus dedos se va irguiendo una flor, pero la voz poética crea un suceso en su rostro: “La lágrima negra, muy sin tiempo, / se detiene en el blanco. / Es la tristeza del mimo el centro del mundo”. Esto concluye con una acción triste, pero que innumerables veces se repite en la ciudad: “Un chico de pants rojos le acepta la flor, / pero en la boina que le extiende / no suelta una moneda”.

También aparece el poema que anhela, el que pide el deseo de todos los días: el poema amoroso. Situándonos en departamentos, esta voz proyecta una visión del futuro en el que profetiza: “… un día abrimos la puerta al mismo tiempo. Sentimos entonces que el mundo encaja, que el mundo ubica su kilómetro cero justo en ese elevador que lentamente nos arrima…”. Las palabras construyen un encuentro que sólo ocurre dentro de la imaginación de quien aguarda abrir la puerta.

Después, un niño es el centro de una tanda de poemas. Jugando un poco con imágenes religiosas, el pequeño puede jugar a ser Dios cuando le roba la veladora a un santo y decide el destino de las hormigas que van pasando. Luego será obligado a hincarse frente al Cristo. Sin embargo, si se concentra, la fuerza lo acompaña. Tras sus ojos dará comienzo La Guerra de los Clones, una miniserie que marcaría las tardes de miles de fanáticos de Star Wars. Más adelante, el niño le declara la guerra al ser que vive al fondo del pozo de agua y le arrojará piedras incansablemente. De este modo, de León retrata una infancia muy cercana, muy similar a la de cualquiera: librando batallas invisibles y consolándose, tal vez, con caricaturas.

El libro concluye con un poema de aires optimistas, regalándonos una grata sensación de que hay un consuelo en el mundo que está mutado: “Digamos que existe un radiantísimo helado de mango que nos viene a borrar la impotencia”. Deja un buena sabor de boca, saber que la poesía fue creada a partir de una muchacha con frío o un mimo ofreciendo flores gratis, “…queda entonces tomar por amiga a la triste cosa ésta de vivir desprendiéndose”.

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