Canino y la amenaza del mundo exterior
Cine

Canino y la amenaza del mundo exterior

El encierro surrealista de Yorgos Lanthimos

Christine (Anna Kalaitzidou) es guardia de seguridad, pero acepta un segundo trabajo por parte de su propio jefe: ingresar a su casa a las afueras de la ciudad para relacionarse con los hijos de él. La razón de este encargo es la situación particular en que se encuentra esta familia: el aislamiento total de casi cualquier influencia del exterior.

Kynódontas (2009) en su idioma original (Canino o Colmillo en español), dirigida por el griego Yorgos Lanthimos y coescrita con Efthymis Filippou, toma su nombre del diente agudo que tenemos.

En los últimos años, el cineasta ha sorprendido con su aparición en las principales nominaciones a los premios Oscar con películas de producción estadounidense. Fue nominado a mejor director por La Favorita (2018), que además significó una nominación doble para sus actrices de reparto (Emma Stone y Rachel Weisz), y un premio a mejor actriz para Olivia Colman.

El Sacrificio del siervo sagrado (2017) fue ganadora del Festival de Cannes, y La langosta (2015) obtuvo una nominación a mejor guión original en los Premios de la Academia. Este camino por el que han avanzado sus filmes ha significado un mayor reconocimiento a nivel mundial para Lanthimos, pero también un proceso de transformación en las historias que acostumbra contar.

Si bien Canino no guarda una relación tan visible con La favorita, ya que la última es un drama histórico, sí tiene un tratamiento de personajes parecido a El Sacrificio del siervo sagrado y La langosta.

Sus personajes suelen mantener diálogos que se sienten extraños e incluso irrisorios por ser demasiado directos, e inflexiones en sus rostros que pueden parecer poco naturales. Las actuaciones escapan a lo que estamos acostumbrados en nuestra vida diaria, como si ellos no se rigieran por las mismas normas de comportamiento que nosotros.

En La Langosta esto tiene bastante sentido porque se desarrolla en un mundo distópico donde la interacción humana es forzada para generar parejas y descendencia; quienes no son aptos para este propósito son destinados a la marginalidad.

La Langosta (2015). Foto: indiewire.com

En El Sacrificio del siervo sagrado entramos a una realidad mucho más parecida a la nuestra, pero las actuaciones están realizadas bajo esta misma dirección, mientras se desencadena un drama familiar en que un sacrificio debe ser pagado con otro.

De cualquier forma, todas las películas mencionadas tienen algo importante en común: Lanthimos es crítico e incluso incisivo en torno a las relaciones personales y su fragilidad, tema que suele ser el hilo que sostiene su filmografía. El tono es absurdo e irónico, y genera una exageración que expone los rasgos personales de manera que los observamos como no podríamos en la cotidianidad. De alguna manera, se podría decir que pone a prueba a sus personajes.

Tanto en el contexto de las relaciones de pareja, donde parece haber mayor posibilidad de una ruptura, como en el caso de la familia, todos estos vínculos podrían resultar falsos u olvidarse en casos extremos, donde la seguridad propia o de otros miembros de la comunidad están en peligro. Queda tomar decisiones, incluso si van en detrimento de un ser querido, cuestionando el apego que se le tiene.

En Canino, el espectador va al núcleo de las características del cine de Lanthimos para observar a una familia que no tiene contacto con el mundo exterior. Lo que explica sus formas de interactuar, así como la eterna infantilización de los hijos a través del control al que están sometidos y la falta de interacción con otras personas.

Lo que nos parece extraño en ellos es, precisamente, que no han imitado las formas de actuar de las personas de afuera, y están dispuestos en un orden social diferente al interior de su hogar.

LAPSOS AGORAFÓBICOS

El exterior como medio corrupto capaz de influir negativamente en las personas, es un miedo que aparece en la consciencia colectiva. Un hecho real de encierro y esclavitud parecido al referido ocurrió en 1959 e inspiró a Luis Spota para su novela La carcajada del gato (1977). El director mexicano Arturo Ripstein se basó en el mismo hecho para su película El Castillo de la Pureza (1972).

Foto: vera-groningen.nl

Una forma de lidiar con este miedo es a través de una posición conservadora: la de no aceptar lo que el exterior ofrece o menospreciar a quienes han sucumbido a él. Normalmente creemos que somos proclives a cierta autenticidad, siendo que lo social delimita gran parte de nuestro comportamiento.

En el caso de Canino, se nos muestra una posición totalitaria en que la educación es vista de manera hiperbólica, mintiendo a los miembros de la familia para impedir que salgan, e incluso trazando narrativas absurdas y ridiculizadas para entender el mundo. Para los aislados, el exterior los podría matar, los gatos son bestias que podrían engullirlos en cualquier momento, y algunos nombres son cambiados arbitrariamente, como los genitales femeninos que son llamados “teclado”, sugiriendo una tradición de pudor.

La versión falsa del mundo hace posible que los hijos, cuyo nombre no se menciona en la película, puedan permanecer en este espacio protegido que consta de una casa y un terreno relativamente grande, con jardín y alberca.

Ya que crecen con estas ideas, se convierten en individuos atípicos e infantiles, que mantienen la confianza en las historias contadas por su padre, o por lo menos así parece. La pregunta que se despliega es si, precisamente, esto es sostenible. No se nos habla de una realidad donde nuestras reglas se puedan aplicar, sino que esta historia gira en torno a una lógica surrealista en que la mente y las preocupaciones de índole sexual aparecen como tema ineludible.

MUNDO PROHIBIDO

Lo anterior es lo que plantea el inicio del dilema. El padre cree que, a diferencia de sus otras dos hijas jóvenes adultas, el hombre debe tener un apetito sexual mayor. Por lo que se da a la tarea de buscar a alguien para saciarlo.

En la película, lo sexual es un detonante de la desobediencia. Foto: rottentomatoes.com

Christine, la guardia de seguridad de la empresa que dirige el padre, será quien se encargue de lo citado. Sus interacciones con los otros miembros de la familia son hasta cierto punto comunes; un intercambio de palabras o algunas actividades de entretenimiento. De hecho, los reclusos esperan que vuelva para así cambiar un poco su cotidianidad.

Pero todo cambia cuando la guardia comienza a pedir a las mujeres de la familia favores sexuales a cambio de algún regalo. Algo sin duda importante es este contacto, que hace notar la necesidad sexual femenina, que ha sido ignorada; pero lo que desencadena la serie de problemas que sigue, es que mediante el intercambio ingresan a la casa objetos del exterior. Uno de ellos es una cinta en VHS de la que las hijas aprenderán diálogos y actitudes de forma mimética, casi como una especie de parodia sobre las influencias dañinas del exterior.

En el hogar, las actividades de los tres hijos y los rituales a los que están acostumbrados, son también retratados con un tono sumamente irónico. Como celebración familiar, se realiza la combinación chocante de un número de baile gracioso y una pieza de guitarra clásica tocada por el hijo. Sus hermanas, al salirse de lo planeado y exagerar el baile, ya de por sí extraño, obtienen el desconcierto de sus padres, quienes las detienen. Esto habla de los comportamientos tradicionales vistos con una rigidez que llega al terreno de lo absurdo.

El interés que comienzan a manifestar los hijos por el mundo prohibido, es lo que hará que las medidas de encierro sean exageradas aún más, pues el objetivo es mantener a la familia “a salvo”. La lectura que se puede hacer teniendo en cuenta los temas que trata Lanthimos, podría ser la sobreprotección o lo absurdo que subsiste en los vínculos familiares. El deber de los padres está impuesto por la sociedad e interiorizado, de modo que la protección puede exagerarse y obstaculizar el aprendizaje. Los hijos infantilizados de Canino, son el producto de esta relación insana.

Lo animal, la vuelta hacia la parte primitiva del ser humano, es lo que subyace en situaciones extremas, como lo es el desencantarse del encierro, y es representado por un perro que el padre pretende domesticar para que resguarde su hogar. Pero también una parte animal de nosotros es el canino, un diente que tendrá esta connotación salvaje, y que iniciará la sublevación.

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