Neuralink y la mejora del cerebro humano
Ciencia

Neuralink y la mejora del cerebro humano

Internet en el camino del transhumanismo

La tecnología modifica nuestro mundo y nos cambia a nosotros mismos. La manera en que trabajamos e interactuamos con los demás, es fruto del avance que se ha obtenido en este campo hasta el momento.

Ante esta realidad, cabe preguntarnos cuál podría ser el siguiente paso. Si la tecnología ya influye en gran parte de nuestro comportamiento, ¿podrá también transformar directamente nuestros cuerpos? Este es el propósito de Neuralink, un proyecto del visionario Elon Musk que pretende cambiar el órgano que nos define como especie: el cerebro.

El perfeccionamiento de las inteligencias artificiales (IA) es una de las grandes posibilidades que nos depara el futuro. A partir de ellas podríamos realizar un sinfín de actividades, desde las necesarias para el funcionamiento de ciudades enteras, hasta aquellas que creíamos capacidades exclusivamente humanas, como las de índole artística, por ejemplo.

SINGULARIDAD

Con este panorama podría ser inevitable llegar a la denominada singularidad en el terreno de la robótica. Es decir, que se llegue a una inteligencia artificial capaz de mejorarse a sí misma, a tal grado que dejemos de ser la especie más inteligente del planeta. Tal vez a partir de entonces sea imposible controlar a las IA, que podrían ser bastante superiores a nosotros.

Uno de los caminos que plantea la singularidad es que las inteligencias artificiales actúen del mismo modo que el ser humano invade el territorio de los animales para ocuparlo o los cría para convertirlos en su alimento, y del mismo modo que deja en desventaja a las personas que no cuentan con tantos recursos o poder. Aunque no sabemos gran cosa al respecto, sobre todo estando en este punto de los avances tecnológicos, podemos inquirir que podría mantenerse la tendencia en cuanto a desarrollo de IA.

Foto: Behance / Jay Rivett

La diferencia la haría una posibilidad que la ciencia ya está trabajando: el transhumanismo, que es un movimiento cultural e intelectual cuyo objetivo es mejorar las capacidades humanas a través de la tecnología, la cual ya no se aplicaría únicamente a las inteligencias artificiales, sino a las personas. De esta forma impulsaría los niveles físico e intelectual del ser humano.

LA TECNOLOGÍA COMO EXTENSIÓN DEL CUERPO HUMANO

Parece algo que existe únicamente dentro de la ciencia ficción, pero algunos proyectos científicos ya toman en cuenta estas posibilidades. Incluso hoy existen individuos que han decidido adelantarse modificando sus cuerpos para mejorarlos con las tecnologías existentes. El británico Neil Harbisson fue reconocido por el gobierno como cyborg en 2004, al tener una antena funcional que recibe llamadas telefónicas implantada en su cabeza. Por su parte, el canadiense Rob Spence puede tomar fotografías con su ojo.

Lo cierto es que la tecnología siempre ha cambiado nuestro modo de vivir. Hoy no nos podríamos imaginar nuestro día a día sin electricidad o Internet. Un sinfín de aparatos y aplicaciones sirven ya como extensiones de nuestro cuerpo, sea para movernos de un punto a otro a mayor velocidad, o almacenar y transmitir información.

Pero lo que define al ser humano podría desvanecerse por completo en un futuro lejano (o no tanto), cuando se fusione con la tecnología. Ante este panorama tendrán que ser cuestionados los derechos de una u otra especie de inteligencia, artificial o humana, modificada o no.

Las personas sin implantaciones tecnológicas estarían en una condición vulnerable dentro de un mundo totalmente diferente y alejado de lo que podemos imaginar hasta el momento. Quienes hasta ahora pueden costearse alguna modificación, son aquellos que tienen los recursos para ello y que pueden acceder a tecnología avanzada, tal es el caso de los mencionados cyborgs de hoy o los usuarios de los automóviles Tesla.

Se espera que las capacidades físicas tecnológicas evolucionen a la par de las mentales. Foto: Behance / Niko Photographisme

LA VISIÓN ELON MUSK

Para Elon Musk, creador de los mencionados vehículos y líder de numerosos proyectos tecnológicos, este tipo de cuestiones son importantes para forjar el futuro del planeta. Las modificaciones cruciales serán aquellas que potencien el cerebro humano.

Neuralink es una empresa, fundada por el magnate y visionario sudafricano, que se especializa en el desarrollo de interfaces que podrían conectar el cerebro humano con una computadora. La neurotecnología sería implantable y su objetivo más próximo es el tratamiento de personas con discapacidades de orden neurológico.

Este proyecto ve la tecnología como una extensión de nuestro cuerpo, lo que implica que la web sería parte de nuestro cerebro. Internet ha revolucionado las comunicaciones, así como las computadoras han logrado una mejora en el procesamiento de la información.

Lo anterior brindaría funciones maximizadas a nuestro cerebro y podría combatir los problemas relativos a la sobrecarga y flujo colosal de la información, porque actualmente existe un desfase entre nuestras funciones cerebrales y la potencia de la tecnología. Neuralink intenta poner a la par ambos elementos.

La información y su procesamiento serían posibles directamente a través de nuestro cerebro, sin una computadora externa de por medio, pues el objetivo declarado de la empresa es encontrar la simbiosis total de nuestro organismo con la inteligencia artificial.

Fundada en 2016 y con cede en San Francisco, California, la compañía cuenta con ocho socios además de Musk, entre los que están Vanessa Tolosa, directora de equipos de neurotecnología centrada en prótesis; Mattew Mcdoughall, neurocirujano del California Pacific Medical Center; Ben Rapoport, neurocirujano, ingeniero eléctrico y profesional de las ciencias computacionales, y Philip Sabes, profesor de fisiología.

Modelo del implante de Neuralink. Foto: techcrunch.com

El equipo ha sido cuidadoso en develar información sobre sus proyectos, pero son claros en sus metas. A corto plazo pretenden ayudar a la recuperación de pacientes con una variedad de problemas neurológicos, además de generar una mayor compatibilidad entre el cerebro y las prótesis electrónicas para facilitar su uso.

Ya existen prótesis manejadas por medio del cerebro, lo que también abre la posibilidad, tal vez cercana, de manejar computadoras con nuestra mente, como se indica en Control del conjunto neuronal de dispositivos protésicos por un humano con tetraplejia (2006).

Lo que Neuralink se plantea a largo plazo es la fusión del cerebro con la inteligencia artificial, para hacer frente al futuro incierto que plantea la ya mencionada singularidad. Por supuesto, esta carrera estaría más equilibrada si se logran mejoras físicas a la par, como la prolongación de la vida.

Pero hay que tomar en cuenta que la biocompatibilidad (que las piezas tecnológicas sean aceptadas por el organismo) es una problemática para el desarrollo de Neuralink, por lo que tendría que mejorar las conexiones inalámbricas a fin de que el cerebro esté preparado para su fusión con la tecnología.

La información que puede procesar el cerebro al mismo tiempo, entre otras de sus capacidades, sería posible si eso se lograra. Sin embargo, este proceso se parece más a uno evolutivo que de producción tecnológica, por lo que probablemente haya un sinfín de errores a la par de la mejora del organismo humano.

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