El rascacielos The Edge
Arquitectura

El rascacielos The Edge

Observar Nueva York desde las alturas

En 1896 comenzó la vertiginosa carrera por la conquista del cielo en Nueva York con la edificación de rascacielos. El primero de éstos fue el Park Row Building, un inmueble de 119 metros de altura utilizado para oficinas y departamentos que tuvo un costo de dos millones 400 mil dólares. Su hegemonía fue efímera porque el deseo de construir más alto surgió con tal celeridad que al instante se erigió el esbelto One Times Square, el que a su vez se vio rebasado en 1908 por el Singer con sus 187 metros de altura, el más alto del mundo en aquel momento. La torre Metropolitan Life ocupó esta categoría en 1913, pero a los tres años fue superada por el edificio Woolworth, el cual se mantuvo en la punta hasta 1930 cuando apareció en el cielo el Edificio Chrysler con 319 metros.

Estos rascacielos demuestran el alto nivel de ingeniería al resolver retos formidables generados por las alturas y los vientos; son ejemplo del manejo de conceptos estéticos y del aprovechamiento del suelo; también son símbolos de supremacía social y económica.

Nueva York, como Chicago en Estados Unidos, son ciudades que compiten con otras del mundo como si fuese una carrera de fórmula uno para llegar cada vez más alto en menos tiempo. Aquellas alturas de los rascacielos norteamericanos del siglo XX quedaron rebasadas por imponentes edificios como el Burj Khalifa localizado en Dubai, cuya altura de 828 metros convierte en bajitos a todos los demás.

No sólo se busca llegar más cerca del cielo, también se incluyen variables como la tecnología, el diseño, la esbeltez y accesorios que rayan en la extravagancia, pero que a su vez se convierten en un potente imán turístico. Es el caso del mirador de cristal y acero construido a más de 300 metros de altura, inaugurado en marzo de este año en la moderna zona comercial del río Hudson de Nueva York, llamado El Borde.

DANZA DE ALTURA

La inauguración, ocurrida el 11 de marzo de este año, de uno de los balcones más altos de la ciudad de Nueva York, fue excéntrica: dos parejas de danzantes acróbatas, sujetadas por una soga, montaron una coreografía vertical a más de 300 metros de altura para coronar la moderna obra arquitectónica con la que se retrata la aspiración norteamericana de estar por encima de los demás.

El mirador de The Edge. Foto: EFE / Nueva York

El mirador en el rascacielos The Edge, o El Borde en español, es el atractivo principal de la edificación de 345 metros de altura que se construyó en Manhattan y que se presume estará entre los mayores puntos turísticos de la Gran Manzana norteamericana. Desde este balcón que sobresale 25 metros del edificio, se contempla una panorámica de 360 grados en la que se distingue el icónico Empire State, el que fuera el más alto del mundo hasta 1971; ahora visto desde The Edge, es un discreto edificio.

El rascacielos que se erige en el novedoso barrio Hudson Yard, fue inaugurado este año; y en el piso número 100 se edificó el mirador sobre una superficie de 700 metros cuadrados. Para ello se utilizaron 15 paneles de concreto con un peso de alrededor de 400 toneladas que se fueron armando como rompecabezas.

Además se emplearon en el perímetro del balcón 79 paneles de vidrio que pesan 635 kilos cada uno; con los cristales se eliminan las barreras visuales, “y producen la sensación de estar volando sobre el cielo de Manhattan”, calificó el periódico español El País en su edición del 13 de marzo. En la punta de la terraza triangular los vidrios se colocaron con una inclinación hacia el vacío para incrementar la adrenalina al estar en el borde del precipicio. Las crónicas periodísticas lo comparan con la proa del Titanic.

La construcción del observatorio fue, también, vertiginosa: comenzó en abril de 2018 bajo la responsabilidad del despacho de Willian y Kohn Pedersen; dos años después ya se pudo pisar. Consta de 15 secciones que están atornilladas y ancladas al este y sur del edificio. La barda perimetral la integran los 79 módulos de cristal que tienen dos metros con 75 centímetros de altura, producidos en Alemania y concluidos en Italia.

Oxford Properties fue una de las constructoras responsables del edificio y de gran parte de otros inmuebles que conforman el complejo de Hudson Yards, el sector comercial asentado a las orillas del río Hudson cuya plusvalía va en ascenso. Por otra parte, el estudio de arquitectura Kohn Pedersen Fox Associates fue el encargado del diseño. “El mirador es el resultado de un inmenso esfuerzo de equipo y un proceso de construcción sin precedentes”, calificó el director fundador del despacho de diseño arquitectónico William Pedersen.

Foto: EFE / Nueva York

En el suelo del mirador de altura, se destinó una superficie de 20 metros cuadrados con vidrio para poder observar a las calles de la ciudad. La sensación de mareo es inevitable; en esta área los visitantes podrán recostarse y fotografiar las lejanas calles neoyorkinas.

Entre las cualidades que se destacan de la obra, además del observatorio con mayor altura, es la rapidez del elevador que tarda menos de sesenta segundos en llegar al piso cien, donde está el balcón.

En el piso 101 se instalaron un bar y restaurante a los que se llega por una escalera externa desde el balcón de cristal.

Como atractivo turístico, el acceso al mirador tiene un costo y horario para ingresar. El boleto para adultos cuesta 36 dólares y para los menores de 13 años 31 dólares, si se adquiere por Internet. Está abierto desde las ocho de la mañana hasta las doce de la noche.

Para acceder al mirador hace falta entrar en un centro comercial y desde allí tomar un ascensor que lleva a la cima del observatorio, en el piso 100, en 52 segundos, exactamente. Una vez arriba se puede elegir entre el observatorio interior, que ofrece una panorámica total de la ciudad (desde Central Park hasta la Estatua de la Libertad), o por la terraza exterior con vistas al sur y este de Nueva York, con algunos edificios emblemáticos como el Empire State”, reseña el periódico español El País.

EL NEGOCIO DE BIENES RAÍCES

El edificio donde se estableció el mirador de cristal y acero se levantó en el número 30 de Hudson Yard; su diseño modificó la frontera de los rascacielos de Nueva York, un aspecto en constante cambio. En sus entrañas aloja un centro comercial, diversos restaurantes y las oficinas de las cadenas y productoras televisivas CNN y HBO.

Hudson Yards. Al fondo, The Edge. hudsonyardsnewyork.com

The Edge es probablemente el mirador más espectacular de Nueva York. Pero no el único ni el más elevado. El pasado 12 de octubre, el Empire State Building, el icónico rascacielos 'art decó' con 87 años de historia, abrió al público un nuevo observatorio en su planta 102, a 381 metros del asfalto. Pero, a diferencia de The Edge, el visitante no siente el impacto del aire en la cara porque está resguardado bajo el paraguas de 24 inmensos ventanales de cristal de dos metros y medio de altura que van desde el suelo hasta el techo”, refiere El País.

Otros de los miradores de altura se encuentran en el Rockefeller Center, en Times Square y el Midtown, con la diferencia de que en éstos no se experimenta la sensación de ir directo al vacío.

OPULENCIA EN TIEMPOS DEL VIRUS

Hudson Yards es un nuevo sector donde predominan los edificios modernos, los restaurantes y centros comerciales que albergan las firmas más famosas en el mundo de la moda. Es un barrio donde no se asoma la pobreza, pensado para convertirse en el máximo atractivo turístico de una élite multimillonaria, la que tuvo que quedarse en casa justo después de la inauguración en marzo de The Edge, debido a la presencia abrumadora del Covid-19. En estos días The Edge está cerrado.

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