Elisa y Marcela
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Elisa y Marcela

La pareja lesbiana que engañó a la Iglesia para casarse

En la actualidad, la comunidad LGBT+ sigue luchando por sus derechos, haciendo manifestaciones, emprendiendo luchas legales y visibilizándose. Sin embargo, su aceptación por parte de la sociedad parece ser una tarea difícil, ya que las ofensas, los ataques y la indiferencia hacia este sector siguen ocurriendo.

La organización Las Auténticas Intrépidas Buscadoras de Peligro, conformada por mujeres transgénero, exige justicia por el asesinato de una activista de la comunidad, ocurrido en febrero de este año en Juchitán, Oaxaca.

La violencia va de pueblos minúsculos a grandes ciudades en países primermundistas. En Londres, Inglaterra, una pareja de mujeres fue brutalmente atacada en el transporte público por cuatro hombres, simplemente por su orientación sexual.

Muchos otros casos similares suceden alrededor del mundo, pero no todo es malo para la comunidad, pues su lucha ha dado frutos. El matrimonio igualitario fue aprobado en 2010 en Ciudad de México y en los años sucesivos ocurrió lo mismo en otros estados. Hace unas décadas esto hubiera sido impensable, pues las demostraciones de afecto entre parejas homosexuales no sólo eran mal vistas, sino ilegales en muchos países.

La Coruña, España, no era la excepción. Sin embargo, en 1901 una pareja gay engañó a la Iglesia para casarse. Basada en este escandaloso caso, Netflix produjo la película Elisa y Marcela, dirigida por Isabel Coixet.

LA TRAMA

Fue en 1898 cuando Marcela, quien en ese entonces tenía 18 años, ingresó a la Escuela Normal de Maestrías de La Coruña para iniciar con su profesión docente. Ahí conoció a Elisa, de 23 años, quien ya había terminado sus estudios y laboraba en el mismo centro educativo.

Foto: IMDb

Desde el primer día tuvieron contacto e hicieron “clic”. Los días pasaron y la relación entre ellas fue fortaleciéndose. Lamentablemente, no todo fue bueno para las dos. El papá de Marcela, un hombre sumamente machista, al sospechar de una relación romántica en esa supuesta amistad, decidió alejar a Marcela y optó por mandarla a Madrid a terminar sus estudios.

Durante el tiempo que estuvieron separadas, se enviaban cartas para seguir en comunicación. Pasaron los meses y el contacto se limitaba al papel; parecía que todo se quedaría así y el mundo se derrumbaba para ambas de sólo pensarlo. Transcurrieron tres años, pero finalmente la vida las unió de nuevo en Calo donde, sin importar nada, tomaron la decisión de vivir juntas.

La vida parecía sonreírles porque tenían la oportunidad de comenzar desde cero. Al principio todo parecía ir de maravilla. Incluso Elisa esperaba un cambio a la escuela de Couse, donde laboraba Marcela, pero con el paso del tiempo las cosas se complicaron. Sus vecinos comenzaron a sospechar de su relación y las agresiones tanto físicas como verbales no se hicieron esperar. Antes de que la situación empeorara, decidieron separarse y hacer un cambio radical en sus vidas.

EL ENGAÑO

Elisa desapareció un tiempo para que el conflicto se enfriara y las agresiones disminuyeran. Tiempo después, regresó como Mario. Recortó su melena, cambió las faldas por pantalones e incluso se inventó una infancia en Londres y un padre ateo que no quiso bautizarlo de niño. El párroco de San Jorge no sospechó nada y, tras bautizarlo, finalmente contrajo matrimonio con Marcela el 8 de junio de 1901 en La Coruña, a las 7:30 de la mañana.

Pero fue sólo cuestión de días para que todos comenzaran a sospechar que Mario no era un hombre. El párroco mandó a investigarlo y comprobó lo que ya todos creían.

Foto: models.tel

A la pareja le cerraron todo tipo de posibilidad de empleo, las llenaron de burlas y humillaciones, así que huyeron a Oporto. Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que alguien avisara a la policía y fueran arrestadas por travestismo y falsificación de documentos. El proceso de extradición terminó con su absolución y puesta en libertad.

Pero cada vez era más difícil para ambas. Se quedaban sin dinero y sin posibilidades de huir, ya que con ello aumentarían las sospechas. A Marcela pasar por esos problemas le afectaba mucho, a pesar de los intentos de consuelo por parte de Elisa. Al ver que esta situación no las llevaría a ningún lado, decidieron separarse y seguir individualmente con sus vidas.

LA REALIDAD DISFRAZADA

A partir de esta última separación, la película se aleja de lo que en verdad pasó, según los registros históricos.

Norma, la bisnieta de Marcela en la vida real, menciona en una entrevista para el diario El Mundo que en 1902 ambas partieron a Buenos Aires, donde nadie las conocía. Marcela tenía poco de haber dado a luz, así que ahora eran tres mujeres y la situación económica no les favorecía mucho. Elisa tuvo que casarse con un hombre mayor para poder disfrutar de su herencia junto con Marcela, pero su plan no salió como esperaba. El hombre las descubrió, rompiendo su objetivo. Ahí se pierde el rastro de las dos mujeres.

Norma no quiso quedarse sólo con los recuerdos y con lo poco que se mencionaba sobre su bisabuela, por lo que empezó a averiguar.

"He pedido documentos a la Xunta de Galicia, al consulado español en Buenos Aires, a vecinos del pueblo gallego en el que vivió mi bisabuela, a familiares lejanos nuestros... Y lo cierto es que todavía tenemos muchas lagunas sobre la historia de Marcela y, más aún, sobre la vida de María Enriqueta, su hija”, dice.

Marcela y Elisa, en la vida real, después de casarse en La Coruña. Foto: José Sellier/Wikimedia.org

El libro Elisa y Marcela, más allá de los hombres, escrito por Narciso de Gabriel tras una investigación de 15 años, también respalda la versión de la huída a Buenos Aires, el parto de Marcela y el casamiento de Elisa.

Sin embargo, el enfoque que se le dio a la película fue totalmente distinto a lo que se menciona en el texto, según el cual Elisa se suicidó y Marcela desapareció (a la fecha no se sabe nada sobre ella). A María Enriqueta se le perdió totalmente el rastro luego de huir de su marido maltratador, dejando a sus diez hijos.

La película, por el contrario, muestra un final más positivo y esperanzador.

CRÍTICAS

La directora ofrece su propia visión sobre la historia que se conoce, basada en cartas, noticias de prensa y textos de la época. La película tiene buena aceptación en plataformas de cine como IMDb (6.4/10 de puntuación) y Google (95 por ciento de calificaciones positivas), pero en otras, como Rotten Tomatoes (33 por ciento de puntaje bueno), no corre con la misma suerte. Algunos comentan que “eso no pudo haber pasado” sobre algunas escenas poco realistas.

Los señalamientos negativos nunca faltan y tampoco se hicieron esperar los de aquellos que no están de acuerdo con la comunidad LGBT+. Rechazan a las actrices y sobre todo muestran sus incomodidades hacia algunas escenas eróticas del filme.

Las críticas siempre van a estar a la orden del día, pero también hay que aprender a valorar el esfuerzo y dedicación que tienen los creadores para darnos lo mejor de ellos, como lo hizo Isabel Coixet al entregarnos esta película basada en una historia real.

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