El puente hipnótico de Changsha
Arquitectura

El puente hipnótico de Changsha

Estructura masiva que reta al ojo humano

Superar las expectativas que han alcanzado los anteriores proyectos y demostrar el ingenio humano, es una labor cada vez más difícil que ha llevado a arquitectos de todo el mundo a modernizar incluso con visiones futuristas las estructuras hasta ahora logradas.

Los puentes hipnóticos no únicamente continúan con este propósito, sino que lo hacen de manera ejemplar con construcciones ambiciosas y nunca antes vistas, que destacan sobre las ciudades y les añaden un toque impresionante.

The next arquitects, firma holandesa empeñada en crear proyectos sumamente ambiciosos, ya se ha ganado antes la mirada mundial. Se encargaron de crear el puente Nudo de la suerte que une los extremos del enorme río Dragon king harbour, ubicado en Changsha, el distrito del lago.

El arquitecto John van de Water, originario de Amsterdam, Países Bajos, egresado de la Universidad Tecnológica de Delft y con maestría en arquitectura, dirigió el proyecto; es conocido por obras como el edificio Fuzhou Shouxi también en China; así como el puente La perspectiva elástica en Barendrecht, Países Bajos, en 2014, y el puente Melkwegbrug de Purmerend, Países Bajos, en 2012. Ambas estructuras se pueden considerar antecedentes importantes del Nudo de la suerte, sin embargo éste es considerablemente más grande.

Otro de los directores de la obra fue el arquitecto chino Jiang Xiao Fei, de suma importancia en el desarrollo de la construcción, pues se trata de su proyecto culmen. Los demás arquitectos que participaron como directores fueron los neerlandeses Bart Reuser, Marijn Schenk, Michel Schreinemachers, Jurriaan Hillerström y Luuc Sonke.

Melkwegbrug. Foto: Next Architects

LA OBRA

Se trata de una construcción roja de un diseño ondulado que sirve para que peatones crucen sin problemas, a lo largo de sus 185 metros de largo y sus 24 metros de altura, por distintos caminos sobre el río, haciendo posible que el paisaje natural se pueda divisar y obtener vistas panorámicas espectaculares tanto del río como de la ciudad. Es decir, está integrado a la naturaleza.

Fue producto de un concurso de 2013 para diseñar una construcción para Changsha. El ganador fue The Next Architects con este proyecto que combina la experiencia de sus diseños realizados desde sus oficinas en Holanda, para llegar a una infraestructura que conoce el contexto local del proyecto y no genera residuos en el agua.

FUNCIONALIDAD

El puente conecta la carretera, las orillas del río y el parque contiguo. Su relación singular con el entorno es algo a destacar, así como el de los otros proyectos de la firma. Mejora la forma de experienciar el entorno, según afirma el socio de Next architects en Amsterdam, Michel Schreinemachers.

La unión de culturas es también uno de sus objetivos, al realizar una fusión de historia, tecnología, tradición, arte y arquitectura. Como agregado, tiene un espectáculo de luces led que se activa durante la noche, haciéndolo aún más vistoso.

Se realizó con el propósito de ser, además de una conexión importante y necesaria, un espacio público que favorecerá el desarrollo de la ciudad, por lo que programas de ecología, turísticos y recreativos tendrán sede allí.

Está hecho para que el traslado de un lugar a otro sea en el menor tiempo posible, al igual que puentes como el Sidu, en Hubei, también en China, que es el puente de suspensión (es decir, con dos torres altas con cables que sostienen la estructura) más alto del mundo.

Visitantes en el Nudo de la suerte. Foto: Julien Lano/archdaily.mx

El Nudo de la suerte es el único que, por ahora, puede llamarse representativo de China. Su popularidad, aunque no es elevada en otros países, es posible que vaya en aumento en cuanto se comiencen otras estructuras de este estilo, pues se ha descrito como tendencia y el puente fue uno de los proyectos arquitectónicos más atractivos del año 2014.

SÍMBOLO DE LO ETERNO

La inspiración para la forma de tan llamativo puente viene del anillo de Moebius, un modelo con la propiedad matemática de ser un objeto sin orientación, usado para definir algo que no tiene principio ni fin. Éste ha sido utilizado tanto en arquitectura como en artes visuales, matemáticas y topología. Es decir, es una superficie con una sola cara y un solo borde.

En este puente, la forma de anillo de Moebius hace que la superficie no tenga inicio ni fin, y que logre su forma hipnótica con curvas entretejidas. Esto se relaciona con el objetivo del puente: hacer una conexión prolongada, sin final.

Pero además, las proyecciones se parecen al nudo chino, un elemento importante en el arte antiguo de países como Corea, Tailandia, Japón y por supuesto, China. Al igual que el anillo de Moebius, se empleó para representar lo eterno, ya que el principio y el final del nudo se entrelazan formando una misma cosa.

"En el antiguo arte popular chino decorativo, el nudo simboliza la suerte y la prosperidad", explica John van de Water, socio de las oficinas de Next architects en Beijing.

Ya que existe en el mundo occidental como en el oriental, e incluso también en Europa con el nudo Celta, responde a una simbología que se comparte en muchos países y que reitera el interés que desde la antigüedad se tiene por algo superior a nosotros, algo eterno.

Foto: NEXT architects/nomadaq.blogspot.com

El anillo de Moebius ha sido empleado en artes, como es el caso de piezas como Ascender y descender de 1960, Manos dibujándose de 1948, o Relatividad de 1953 de M. C. Escher. Pero también esculturas de Max Bill como la Cinta sin fin de 1935, donde el principio se lleva a la construcción.

El artista y poeta estadounidense Vito Acconci, por su parte, llevaría este modelo a los objetos en su Banco de Moebius. Y el escultor minimalista Richard Serra en varias de sus obras representaría este bucle sin final.

En proyectos arquitectónicos, el Nudo de la suerte no es el único en llevar esta estructura, sino que precisamente el llamado Puente de Moebius de 2004, presenta esta forma en Bristol, Inglaterra, conectando el Finzels Reach y el Castle park. Y en cuanto a casas, el arquitecto Ben van Berkel, cerca de Amsterdam, erigió una construcción que, si se camina por su interior tarde o temprano nos llevará de vuelta a donde se empezó en recorrido. Todo esto pensando en la conectividad y por supuesto con cierto deseo de alcanzar metas nuevas.

Y por último, el estadio Lansdowne Read en Dublín, Irlanda, comenzado en 2005 por HOK Sport architecture.

Pero pensar en que la ostentación y el mostrar habilidad técnica es el único objetivo del Nudo de la suerte sería minimizar un gran proyecto que, como los más recientes en arquitectura, es mucho más humano y sensible a sus necesidades, buscando la sustentabilidad.

Es la unión de una identidad local y nacional, cuya intención es acercar a las personas a paisajes que antes no podían apreciar tan cercanamente, a valorar la naturaleza que tienen incluso cerca de su ciudad.

El puente hipnótico es una hazaña técnica en la que la arquitectura avanza hacia nuevos objetivos magnánimos. Sin duda, este modelo es una potencial tendencia que puede llegar a dar cada vez más estructuras impresionantes que, fuera del objetivo de generar conectividad, podrán adornar ciudades cada vez más futuristas y pensadas en el bienestar humano y del ambiente, de la mano, por ejemplo, de los edificios sustentables de la arquitectura invisible y orgánica, que pongan énfasis en la relación que tenemos con el medio ambiente y a revalorar su importancia.

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