Mare Advertencia Lirika
Entrevista

Mare Advertencia Lirika

Pueblos, barrios, periferias, colonias y poblas,
somos varias las que ya no se conforman.
no callamos, escribimos ahora nuestra historia,
exigiendo el derecho de existir en la memoria.


(Parte de la letra Escribiendo nuestra historia)


En las entrañas de una comunidad de Oaxaca se 'engendró' la conciencia de una mujer que comprende el poder de las palabras bien colocadas. Una zapoteca que reivindica la importancia de su cultura a través de su rima, que desliza el lápiz y denuncia. Envuelta en todo un contexto que la pone en “desventaja”, ella toma su microfóno y se planta en escenarios a disparar su jerga para reclamar justicia, nombrar su historia, su pueblo y mostrar la realidad de donde emerge. En el camino, dice, otros se encuentran en su letras, ahí es donde se explota la idea de una necesidad compartida.

Mare Advertencia Lirika (nombre artístico) identificó el rap como una vía de escape ante toda la situación que vivió desde pequeña, fue y es su catarsis ante un contexto de asalto a las usanzas, en donde además vivió discriminación, injusticia y sufrió la muerte de su padre cuando ella tenía cinco años.

Al crecer se resiste a perder su identidad y se topa, primero, con el mundo de la poesía de protesta, que la hace comprender que lo que vive no es un asunto personal, sino una realidad que lacera a cientos. Ahora, por medio de su arte “desnuda” a un sistema que continúa sin rendir cuentas, que margina, roba costumbres y asesina tradiciones.


¿Cuál fue tu primer contacto con las letras?

Mi acercamiento con el rap en realidad viene primero de la poesía. A mi mamá le gustaba mucho y por ella tuve un vínculo a temprana edad. Yo por un tiempo me dediqué a declamar [...] empecé a escribir cuando tenía alrededor de 10 años. Para los 12 tuve una mala experiencia con una maestra que me dijo que yo no sabía recitar poesía porque era disléxica. Posterior a eso me alejé de la poesía tradicional y conocí el grafiti, el break, el rap, porque la zona donde vivo es una zona de la periferia de Oaxaca considerada de alta marginalidad. Después comenzaba a llegar la música rap y al principio solo escuchaba, intentando entender el contexto de donde salía. En el 2003 fue cuando empecé a rapear y a escribir letras. Yo escribía algunas cosas y tuve la oportunidad de conocer a personas que también las escuchaban y me invitaron a formar parte de un colectivo.


¿Cómo fue tu acercamiento a la poesía, que autores leías?

Era muy variado lo que yo declamaba, pero en algún momento, a los 10 años me acerqué a la poesía de protesta por tradición de difusión cultural del Sindicato Magisterial y desde la escuela pública a la que yo asistía empecé a conocer literatura alternativa [...] me acuerdo de una poesía que se llamaba México creo en ti, la cual marcó un antes y un después, esto por todas las situaciones sociales que vivía en ese momento de injusticia y marginación. Por eso empecé por la poesía de protesta, muchos de los autores eran anónimos por cuestiones de la persecución política que se da en muchos sectores. La ruptura que tuve con la poesía fue total, porque dejé ese camino y hasta el día de hoy, solo lo recuerdo.


¿Qué situaciones difíciles vives tú, tu familia y tu comunidad para querer denunciar a través del rap?

Dentro de la historia familiar hubo un proceso de migración, especialmente económica, porque en la sierra donde vivíamos no había muchas posibilidades de desarrollo. Entonces emigramos a la CDMX, donde vivimos una discriminación racial, lo que provocó que mi abuela no heredara la lengua a mi madre en esa generación, por ende, nosotros ya no nos identificábamos como zapotecas. Esa misma pérdida de identidad hizo que creciéramos como en un 'limbo' en el sentido de no pertenecer a una comunidad, porque ya no vivíamos en el territorio originario de mi abuela, pero tampoco pertenecíamos a la comunidad que se estaba construyendo acá, alrededor de donde vivimos. Entonces era algo complicado porque también había abandono del estado, marginación e incluso de crimen en el sector donde yo vivía. Recuerdo que no había alumbrado público ni pavimentación, ocurrían feminicidos y homicidios porque era una zona muy vulnerable. Además, cuando yo tenía cinco años asesinaron a mi papá, fue una víctima colateral de un conflicto agrario de los muchos que existen en el territorio mexicano, mismos que el estado niega. Incluso aún más por ser zonas de pueblos indígenas que sufren abandono histórico. Cuando existen los conflictos territoriales, el estado los omite y se olvida de lo que está pasando allá, en esta circunstancia mi papá fue asesinado y es donde comienza un cambio en mi familia, porque me obligan a darme cuenta de una realidad que existía. Lo que hace la poesía de protesta es empezar a explicarme que no se trataba de una historia personal, sino de una situación contextual. No era sólo hacia mí, sino a toda mi generación.



Foto: Julieta Noé

Tu papá fue una víctima colateral por dichos pleitos, ¿a qué se dedicaba?

Él laboraba en la industria papelera, era técnico forestal. Había una papelera aquí en Oaxaca y su trabajo de campo realmente no era de alto riesgo, no pertenecía a un sector empresarial que tuviera intereses económicos alrededor de el. Era una persona que tuvo la posibilidad de estudiar, se superó mediante muchas dificultades, sacrificio y apoyo de su familia. Pero después, cuando le toca laborar, se enfrenta a esta violencia que existe dentro de las comunidades y que el estado omite, que sucede por conflictos armados, conflictos agrarios y la propia guerra contra el narco. Lamentablemente nadie asume que existe esta realidad y tristemente en los años 90's nos tocó ser parte de esas víctimas colaterales.


¿Cuál es tu lengua originaria a la que tu generación ya no tuvo acceso?

Nosotros somos zapotecas, originarios de la Sierra Norte. El grupo se divide en cuatro territorios: zapotecas de Valle Centrales, de Sierra Norte, de Sierra Sur y del Istmo de Tehuantepec. El lenguaje zapoteca tiene variantes de complejidad y eso hace que se vaya haciendo más difícil la preservación, por ejemplo, la comunidad de donde es mi familia es una comunidad pequeña llamada 'Tubi', donde actualmente hay muy poca gente hablante, y a partir del programa de castellanización que se metió a México tan fuerte, se ha perdido mucho de la variante de mi pueblo.


¿Para ti cuál es la importancia de conservar tu lengua y la de otras comunidades?

La lengua nos permite construir el universo de una forma, es decir, todo el entendimiento de las formas de vida, de trabajo, de las fiestas, toda la cosmovisión de un pueblo se entiende mediante su lengua. Entonces cuando se pierde la lengua se está perdiendo un entendimiento del mundo que ya no vuelve, eso es lo complicado. Cada pueblo tiene su interpretación diferente de las mismas realidades, entonces estamos perdiendo la forma de entender nuestro mundo y eso ya no vuelve, esa riqueza cultural que viene ligada a la lengua.


¿Qué buscas realizar como artista para romper barreras y estigmas?

Mucha de la labor que hago comenzó por una cuestión personal, justo por crecer en una sociedad donde la identidad se va perdiendo, donde se niega toda esa violencia estructural que vivimos, donde crecemos viendo la cotidianidad que minimiza y desvaloriza la riqueza cultural de los pueblos. Para mí el hacer arte desde ese punto, primero, es una cuestión de reivindicación y de catarsis, todas esas situaciones tenían que salir de alguna manera y el rap me permitió generar ese desahogo. En el camino, creo que mucha gente siente esa misma necesidad a partir de que no hay muchas opciones de encontrar nuestras propias identidades, de poder cuestionarnos. Entonces se vuelve una colectividad por la necesidad compartida. Es muy complicado pensar hacia dónde se lleva el ejercicio y saber qué impacto va a tener sobre las personas, pero lo que definitivamente tiene que ver es la cuestión de que yo creo que lo que no se menciona no existe, por ello me toca usar la palabra para poder nombrar mi historia, mi pueblo y denunciar la realidad de la que vengo y las injusticias que existen, y de esa manera sembrar semillas de cambio. No sé si me va a tocar verlo, no sé si ese ejercicio que hago tiene ese impacto, pero creo que es necesario nombrarse, porque de otra manera desaparecemos en el mundo.



Foto: Julieta Noé

¿Cómo es vivir todo esto en un escenario, que se puede pensar se está en desventaja por ser mujer y por tus orígenes marginados?

La ventaja que tiene para mí el rap, es que te da libertad de generar un discurso desde tu experiencia y tus posibilidades, y creo que más allá de las limitaciones, también nos da una libertad creativa enorme que otros sectores no nos dan, ni nos permiten, y por el sector de donde venimos se necesitan muchas cosas para poderse realizar y es algo que hay que reconocer. El arte de México y la cultura devaluada se vuelve un ejercicio precario y al salir de la precariedad tiene una ventaja enorme.


¿Cómo entiendes el mundo, cómo tratas de explicarlo a través de tus letras?

Desde lo que soy, interpongo mucho de lo que digo como: migrante, mujer, como zapoteca ubicada en un tercer mundo en una época actual con esta violencia que trasgrede el territorio [...] lo que mí me toca hacer es solamente tratar de contar lo que yo he podido analizar, es como pintar un cuadro donde yo pongo lo que yo veo de la realidad, hablando de violencia, alegría, yo sólo trato de mostrar lo que percibo [...] Soy la comunicadora de algo colectivo.


¿Cómo buscas la reivindicación de tu historia y tu comunidad a través de esto?

Primero, nombrando, insisto en que lo que no se nombra no existe y justo esta voz surge desde la negación histórica de un pueblo y trata de colocarse en un contexto actual para decir que existimos.


Tus tres materiales discográficos, ¿fueron escritos en tres contextos diferentes?, por ejemplo, ¿qué pasaba cuando escribiste Que mujer?

Fue el primer experimento de solista porque ya venía de una agrupación con tres mujeres. Entonces en este proceso era como este primer acercamiento a estar yo sola construyendo el discurso, pero también creo que me permitió explorar el contexto en el que me vengo desarrollando, el contexto político [...] este material fue un experimento en su totalidad, porque la forma en la que se fue construyendo fue a través de colaboraciones con mucha gente, de tomar muchos temas incómodos que yo no había tratado antes, que me costaba trabajo señalar, pero que en ese momento no había un antecedente como solista y podría hablar como quisiera, pero dentro de eso decidí que ese experimento también debía ser un proceso de documentación hacia lo que en ese momento podía entender.


¿Y en Experimental prole?

Ese fue un proyecto que trabajamos con 'Dj mango' de Chicago, la propuesta vino un poco de él. Vino a trabajar acá a Oaxaca, es beat maker, entonces me dijo que tenía unos beats, que trabajáramos en algo, lo interesante fue que en ese disco exploté mucho la sátira, lo que también era una forma de hablar. Siento que en el proyecto anterior había mucha rabia, y en este seguía existiendo pero abordándola sin que sólo sonara a una queja, por ello exploré un poco la sátira y la burla. Después viene Siempre viva que es el último disco y que para mí es el más personal hasta ahora, porque viene de un proceso de duelo pero también de un proceso de duelo generalizado por el contexto de violencia, desaparición forzada, feminicidio, violencia política, es decir, de nuestra comunidad por todas las heridas pendientes que las familias teníamos, y para mí fue una parte de tomar fuerzas para continuar. Nos falta aún mucho por vivir. Actualmente estoy trabajando en un material que incluso considero es más personal todavía, donde creo que para mí ha sido más fácil el hablar por 'nosotros' que por mí misma, justo porque toda la vida he tenido que afrontarme a mi historia personal, muy dolorosa, que me ha costado sanar.



Foto: Julieta Noé

¿Aparte de la música, donde más se ve proyectada tu labor?

En la actualidad me considero una gestora y promotora de cultura, además educadora. Trabajo haciendo proyectos educativos, dando talleres, pláticas, principalmente con mujeres, niños y niñas, justamente porque son la parte de la población más vulnerable. Aquí en Oaxaca he trabajado con la Escuela para la Libertad de las Mujeres, apoyando un proceso de formación de lesbofeminismo que ya tiene siete generaciones andando, donde también he podido ir sembrando parte de la rebeldía que vamos a cosechar. Aparte de eso, como gestora cultural he trabajado desde la autonomía del propio aprendizaje, he construido diferentes procesos a lo largo del camino, desde proyectos autogestionados, talleres, festivales, jornadas culturales.


¿Qué alcances han tenido tus letras a nivel nacional e internacional?

Yo creo que se ha posicionado un discurso que no existía desde el feminismo, pueblos originarios y las propias resistencias, o si bien existía, estaba muy invisibilizado. Creo que hemos sido parte de una generación de personas que ha documentado a través del arte todos estos procesos. El arte se ha convertido en una vía de comunicación. El racismo, el clasismo, la xenofobia, el propio machismo de nuestra comunidad que niegan la existencia de nuestras identidades, donde me ha tocado formar parte de estas resistencias y poder hacerme visible. Me enorgullece ser parte de una red enorme de mujeres y hombres que trabajan para reivindicar estos procesos de lucha y que hasta el día de hoy existen.


¿Nos podrías compartir tu frase favorita, generada por tí o por alguien más?

Reconozco que soy muy mala recordando los autores, pero sé que no son mías, una de ellas es: “Lo que no se nombra, no existe”. También la de: “Nuestra venganza es ser felices”.


¿En tu próximo material podremos escuchar algo sobre la cuarta transformación?

Bueno, tengo una frase muy buena que viene en una canción que se llama Mis razones donde la cita dice algo así: “Pensar que el cambio va a venir desde un gobierno, ¿es en serio ser ingenuos y querer perder el tiempo?”. Ya hablando de lo que es el gobierno en sí, para mí el tema es que los procesos siguen, es decir, no hay una diferencia entre un cambio de gobierno, porque a final de cuentas el modelo neoliberalista-capitalista no ha tenido ningún cambio ni va a cambiar por que la política en este sistema democrático de partidos se basa en el interés de ciertos grupos de poder. Va a ser muy difícil que me escuches hablar sobre esta “cuarta transformación”, en realidad no creo que exista, a lo que sí apunto mucho es que, como lo dijo el Congreso Nacional Indígena, es que “es el momento de los pueblos”, y para mí esa parte ha quedado pendiente desde todos los sectores, aunque se hable de un discurso más incluyente, tenemos una deuda histórica con los pueblos originarios y va a seguir existiendo mientras las políticas se basen en la explotación bajo esta idea de progreso. Yo realmente seguiré hablando desde abajo, desde la gente que cotidianamente sigue resistiendo en sus comunidades, territorios, que sigue viviendo en este sistema opresor. Y desde ahí me va a tocar hablar, cuando ese sistema termine y cambie, que sea justo, yo podré hablar de un cambio, no creo que este sea el momento y ni lo veo cercano.


¿El Rap para ti en tres palabras?

Identidad, comunicación y fuerza.


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