El círculo eónico de Kase.O
Entrevista

El círculo eónico de Kase.O

Hace dos años, Javier Ibarra, el rapero español Kase.O, integrante de Violadores del Verso, publicó su primer álbum como solista. En la portada se mostraba desnudo en un paisaje, en medio de un marco redondo. La idea de titular a su trabajo como El círculo le surgió por azar mientras viajaba en un taxi de Barcelona. Su disco se asemeja al retrato sonoro de una interpretación junguiana de David DeBus sobre el concepto del “yo”: aquella entidad que rodea al consciente y al inconsciente, cuyo tiempo es “eónico”, es decir, eterno.

La mitología griega tiene en Eón al dios del tiempo en la eternidad, el que no conoce origen ni fin. Su tiempo no es lineal, sino circular, muta en sí mismo. Eón era representado como un hombre desnudo al centro de un círculo zodiacal.

Dan las nueve de la noche. El público bulle. En el escenario del Auditorio Citibanamex de Monterrey hay colgada una estructura de acero con forma circular. La algarabía es impaciente. Se disparan luces desde la rotonda metálica. Ahora es una especie de sol que apunta al público con sus rayos. Los primeros movimientos sonoros de El círculo abarcan a la multitud. Bajo el artificial astro aparece Kase.O, es el hombre que emula a Eón y ha bajado de su circunferencia.

El oriundo de Zaragoza llama a los dioses mediante poemas de un aedo. 25 años de hip hop emergen de su ser. Va vestido, pero se desnuda en sonido.

Para Platón, el tiempo significaba la imagen de lo eterno, de lo divino. Apreciaba en el círculo la forma idónea de concebir la perfección del universo creado por un dios. Otros círculos, los que guardan las pupilas del auditorio, depuran su inventario de lágrimas cuando Ibarra interpreta "Basureta", en cuya grabación el autor también dejó su propio llanto.

Así, Kase.O, el demiurgo casi cuadragenario, el arquetipo del rapero perfecto, el neronista abatido, se pierde en versos y cuestiona el siempre y la perdurabilidad de su arte. Compartió sus cuitas al respecto en un diálogo la noche previa al concierto.

¿Tu relación con la figura del círculo tiene que ver con tus inicios en el grafiti zaragozano a principio de los noventa?

Es curioso que el círculo ya estuviera en mi nombre 25 años atrás y que al final haya titulado a uno de mis discos así. Eso lo recuerdo con mucho cariño, con mucha admiración hacia mi hermano y su pandilla, ellos eran los verdaderos rappers. Tenía 12 o 13 años, era un niño, pero ya veía cómo ellos firmaban y empecé a flipar con el hip hop. Brutal (Sergio Ibarra) y Lírico (David Gilaberte) tenían un grupo de rap y me dejaban ir a verles ensayar a su local. Enseguida me enganché: cómo sonaban, ritmazos y oír a David rimar en español. En cuanto a firmar, recuerdo que me pegaba tardes buscándome un nombre. Lo hacía en las partes de atrás de los cuadernos, en el colegio. Era muy novata la movida, pero todo mundo tiene unos inicios. No sé por qué le puse la “o”. Yo lo que buscaba eran letras bonitas para el grafiti. La “k”, la “a”, la “s” y la “e” dan mucho juego. El punto y la “o”, pues normalmente pones el punto y la inicial de tu nombre, podría haber sido “Kase.J”. Pero le puse la “o” y ahora, ya sabemos el porqué: era por El círculo.

Foto: Marcos Cebria

Tu imagen en la portada de El círculo establece un símil con Eón, pero ¿se refiere a la desnudez emocional que hay en el álbum?

Exactamente. Yo salgo desnudo en la portada porque en el contenido del disco me voy desnudando, aunque sea metafóricamente. Me desnudo por fuera y por dentro. Voy enseñando canciones más de mi adolescencia, recuerdos, traumas que aún arrastro. No dejo de narrar mis depresiones, mis malos momentos y también mi amor romántico, mi manera de divertirme.

Es un disco muy humano y muy sincero. No me extraña que Eón esté enmarcado en un círculo porque evoca la eternidad, no tiene principio ni fin. Es un símbolo muy antiguo y tiene que ver con el sol, con Dios. Y es verdad que el tiempo es eterno, pero es eterno para adelante y para atrás.

Muchas veces concebimos la eternidad hacia adelante. No, también se debe concebir hacia atrás y es lo que intento evocar en la canción de “Repartiendo Arte”, infinitos números, pero hacia atrás. Bueno, también busqué darle simbolismo y misticismo a la portada y al título. Se me ocurrió sin pensarlo y luego le he ido dando sentido.

Son 25 años de carrera, ¿cuál es la relación de tu arte con la eternidad?

Yo no sé a cuántas generaciones les van a llegar las canciones que estoy grabando ahora, en este siglo. A mí me parece que lo humano no es eterno, lo eterno es la vida en general, lo divino.

Quién sabe cuántas civilizaciones hubo antes de los trogloditas. Ellos empezaron de cero después de un cataclismo, pero antes seguro que tuvieron rascacielos y energía nuclear. De hecho, no sabemos sino que hubo un diluvio y aparecieron los trogloditas.

Entonces, no soy tan ambicioso, pero entiendo que una obra, cuando la materializas, la haces parte de este mundo y se queda ahí para siempre, ahora con Internet o cuando lo dejábamos en los discos compactos, o en los vinilos. Pero, ¿un compacto no se deteriora?, ¿un vinilo no se deteriora?, ¿Internet va a ser eterno?, ¿cuántos cataclismos harán que se caigan los satélites y los cables de la luz? La eternidad no existe para los humanos, sólo para la vida, para el universo.

Eón es a la vez niño y anciano. ¿De qué manera equilibrar la diversión de crear y la experiencia?

La creación no es del todo divertida cuando eres un perfeccionista y buscas plasmar tus sentimientos al máximo nivel.

El arte es un gran instrumento, pero creo que siempre nos quedamos en un 60 por ciento de lo que llevas en la cabeza para plasmar. Hablaré por mí, no sé lo que le pase a otros artistas, pero mi ambición es acercarme al ideal y nunca quedas contento al 100 por ciento. Divertido es actuar en el escenario. Si te sabes bien tus canciones, tienes a tu público que te quiere, que te aplaude; ese es el premio por los meses que te has pegado sufriendo por encontrar esa perfección y ese canon estético.

Respecto a la experiencia, cuando haces un álbum es un aprendizaje muy acelerado, de tal manera que en tu siguiente disco tienes mucho aprendido del trabajo anterior. No vas a cometer los mismos fallos, ya sabes los trucos estéticos de la música: si un delay queda bien, cómo tienen que sonar los bombos, todo eso se aprende. La gente, cuando oye una canción, piensa que no hay una persona detrás midiendo cada cosa que sucede en la obra. Es un aprendizaje continuo. ¿Divertido? Sí, en el sentido de que la mente y el espíritu se divierten cuando acabas y ves tu trabajo como algo liberador. Yo desconfío del artista que dice: “Me lo he pasado genial haciendo mi disco”. Seguro ese disco es malo. Si no has sufrido será bueno para ti, pero no va a trascender.

José Ingenieros tiene una frase: “Cada hombre necesita de su enemigo”. ¿Quiénes fueron los oponentes que te acompañaron en este álbum?

Mis enemigos han sido mis traumas. Un nivel de autocrítica demasiado alto puede ser mi enemigo, aunque me obliga a crecer. Sin esfuerzo no hay dolor. Sin dolor no hay recompensa. Eso puede ser tu enemigo, que no puedas tolerar la mínima crítica de los demás. La baja autoestima también.

Hace tiempo que estoy en paz conmigo mismo, pero la baja autoestima te puede hacer superarte y en el rap lo he hecho, sobretodo en los discos de Violadores del Verso. La inseguridad es un infierno; el no saber si tu canción es buena o mala para los demás. El miedo a lo que digan, ése es el gran enemigo que no deja a los artistas ser ellos mismos, plasmar su esencia; porque si estás haciendo canciones para los demás eres un entretenedor. El arte está para otras cosas, para llevarlo al máximo nivel, llevar a lo alto al sentimiento humano con las mejores palabras.

Si eres artista, el sentimiento es tu necesidad y la mayoría de las personas comienzan al revés, hacer canciones para conseguir reconocimiento. Pueden tener un golpe de suerte, hacer un éxito y tal, pero una carrera larga no se hace así; se hace con esencia, con detalles. Te detienes a escuchar la canción una y otra vez porque cada vez descubres cosas distintas, ya sea a manera de expresión o musicalmente.

Aunque el álbum es muy personal, parece que en "Intro" tomas la piedra donde la dejaste hace 12 años en el último trabajo de Violadores del Verso.

Está hecho con esa intención. "Intro" es la primera canción del disco y sé que hay muchos oyentes a quienes me imagino escuchándola. Ya les tengo preparado ese momento de: “Toma tu botella, toma tu cosecha. Recuerda que yo estaba allí en aquellos tiempos. He estado contigo”. Todo eso ya lo había analizado para que tú lo escuches y te llegue al corazón. Que sepas quién soy. Llevo más de 20 años al frente del micrófono. Las frases más duras del disco están allí.

Foto: Gustaff Choos

¿"Repartiendo Arte" puede definirse como un viaje hacia lo desconocido, cual aventura de los argonautas?

Más que por el mar voy en una nave espacial. Mi intención con "Repartiendo Arte" era viajar hacia el infinito. Quería hacer una canción abstracta que incluyera cosas que no pudieras tocar, que no fueran de este mundo. Quería llevar al oyente hacia este mundo abstracto.

También pretendí quitarme peso, porque en mis canciones siempre hablo de mí. En esta canción soy yo, pero no estoy en este mundo.

Era un reto, porque para mí es normal pensar en el infinito y cosas muy locas, pero igual los oyentes no se paran a pensar a diario en la eternidad. Sólo es un concepto, simplemente es un ejercicio mental.

Quise ver a dónde llegaba y por ese camino encontré números; su fuente, de dónde salen y cuántos hay. Es infinito, maravilloso, pero no es productivo, por lo menos para mí. Sin embargo, es divertido de pensar y un lujo escuchar una canción que te hable de otros mundos y que tenga buenas rimas.

Quería divertirme con ese viaje y divertir al posible oyente. Me planteaba cómo acelerar hacia atrás. Tú partes del cero y puedes tirar al infinito, hacia adelante, pero los números negativos hacia atrás también existen. Esa pregunta la encontré escribiendo en mi cuaderno. Si es eterno, es eterno, no tiene principio ni fin. Con esos recursos me cuestioné cómo hacer la percepción de la perfección. Tú puedes percibir la perfección, la esencia dentro de esencias. Todo tiene esencia, hasta el jodido átomo, si lo abres, tiene una.

¿De estos números infinitos proviene la pregunta de “cuánto dura un siempre”?

Claro. Esa palabra que usamos, “siempre”, ¿qué quiere decir? Yo no he buscado esa palabra en el diccionario, pero vamos, eso es eternidad. Esa sí que es para adelante, no hacia atrás. ¿Cuánto dura un siempre? ¿Te voy a querer para siempre? ¿Aunque te mueras, sigues amando? ¿Cuándo acaba un siempre? Es lo mismo, no acaba nunca. Para eso está la palabra “nunca”, para contraponerla. No sé cómo explicarlo, pero tampoco quiero darle un sentido a la canción; es como lanzar la bomba y que cada mente la gestione.

En "Basureta" tomas el papel del tirano romano Nerón. ¿Cómo asume el artista que a causa de su labor resulten dañadas personas de su entorno?

Más que como artista es como persona. En este caso, a la persona le afectó ser artista. Mucha presión, mucha conspiración contra mí mismo. “Tus canciones no van a gustar”, “se acabó tu carrera”, esas eran dos de las miles de voces negativas que escuché en mi interior por causa de mi arte. Cuando tienes ese demonio adentro te da miedo el mundo. Entonces, estás a la defensiva y nadie te ha dicho nada; sólo tú, tu mente, tus jodidos pensamientos son los que te han llevado al límite.

Foto: Gustaff Choos

Ahora, si tu mente es cruel contigo, harás sufrir a la persona a tu lado a causa de tu sufrimiento. Eso, en mi caso, lo producía el arte. Era muy duro porque era muy importante este disco, no era cualquier cosa y me afectó; lo pagó la gente a mi alrededor.

¿Por qué obrar un himno al amor al final del álbum?

El amor es lo más difícil. Lo más fácil es criticar, destruir y negar. Lo más cómodo es recibir sin dar. Es un ejercicio de conciencia y saber que tu ser se siente mejor. Si haces actos de amor estás haciendo lo que la naturaleza y la creación quieren de ti. ¿Cuánto amor hay en el planeta?, ¿cuánto amor tenía el que hizo el planeta para el humano? Si aceptamos que el planeta está hecho para nosotros, todo que lo ves está hecho con amor, con belleza. Si sientes amor, demuestras amor y haces actos de amor, sintonizas con la idea de la creación.

Pero veo que la gente cada día es más cómoda y que sólo quieren recibir, no dar. Nadie más que tú puede cambiarte a ti mismo. Esta conclusión la saqué a base de golpes: cuanto más Nerón era, más me quería morir, más me quería suicidar, más asco me daba. No estaba haciendo aquello para lo que vine a este mundo, que es amar y ser amado. Me tuve que educar: “O cambias o te mato, literalmente, te corto las venas y tal, porque este no es el ser que quiero”.

Es un rito del alma profunda, es mente. Nerón era mente y la mente teme. El corazón es otra cosa, es clarividente, es sincero. Con mucho temor las voces de tu corazón se van apagando. En un momento de lucidez lo oí gritar y empecé a educarme en el amor, a tratar mejor a las personas de mi alrededor y lo comprobé, lo dije al espejo: “Mientras más amor das, mejor estás. Esta es la solución. No tienes que escribir letras ni nada, te tienes que llenar de amor. Estás lleno de miedo, aterrorizado ante el proyecto que tienes que llevar a cabo”. Yo rezaba mucho, invocaba a los ángeles para llenarme de amor, pero no tenía fuerzas.

No es tan fácil el camino, hay mucha teoría y todo lo que quieras, pero ni siquiera siendo consciente de que el amor es lo que debe regir tu corazón o tu vida, ni siquiera así es tan fácil. Ser una persona que desea que a la gente le vaya bien, no criticar, en todo eso te debes educar. Hay que protegerse y no es fácil, porque el miedo es muy malo. El miedo te hace estar a la defensiva y querer que a los demás les vaya mal. Hay que gestionar el miedo y el amor porque del miedo sale todo: la envidia, la destrucción y el odio.

¿El amor de tu público puede causar tu entelequia, si la entendemos como esa fuerza que desborda del ser y mira hacia la perfección?

A mí me hace feliz el amor de la gente y saber que mis canciones les llegan. Me da un poco de responsabilidad porque sé que tienen esperanza en mi trabajo y no quiero volver a sufrir como en El círculo. También soy un profesional, no vengo a darme baños de masas cuando tengo un concierto. Vengo a rimar mejor que en el disco, a sonar mejor que en él. Vengo a daros, no a recibir.

Foto: Gustaff Choos

Claro que el aplauso es bonito, pero tengo presente que si pagaste plata por una entrada debo conseguir que vayas y recomiendes mi música. Digo que me protejo también porque se te puede ir la olla. Si sólo recibes halagos, te crees que todo el mundo te aplaudirá por la calle después de que has salido de un show, llegas a tu casa con tu familia y te piensas que te tienen que aplaudir, pero ¿por qué? Me aplaudirán por mis actos de amor, pero no porque sea un artista. Siempre me he protegido un poco. Lo agradezco, pero lo borro. Vengo de un concierto y me echo a dormir. Intento mantener a mi ego bastante a raya.

El éxito es muy difícil de gestionar. Por suerte me he rodeado de personas humildes. Mi pareja también me ayuda, cada que me ve una máscara, me la rompe con mazas y catapultas y eso me salva. Pero lo más fácil cuando tienes éxito es creer que tienes poder o que estás por encima de los demás.

¿Qué es el hip hop? ¿Un dios creador de lo perfecto o el universo que éste organizó?

Básicamente es lo mismo. El creador y el universo es la misma esencia. Veo al hip hop como un padre benévolo que te permite expresarte y disfrutar el arte de muchas maneras. En mis canciones lo he llamado Dios, es una manera de hacer metáforas. A mí no me importa nombrar a Dios, a veces incluso en primera persona, porque Dios tiene sentido del humor y a la gente le asusta mucho esa palabra; siempre lo relacionan con el cristianismo. Entonces no me importa decir que hay un dios hip hop. Lo digo poéticamente. A mí me ha salvado la vida, te la organiza; desde el caos puede organizar tu mundo y dar un sentido a tu existencia, desde que lo descubres hasta que te mueres. Es una cosa en la vida que ya puedes ser. Da igual si eres carpintero, taxista o lo que sea; eres hip hop, te da sentido, toda tu vida gira en torno a él y eso es increíble.

¿Qué esperas que suceda con tu arte tras tu muerte física?

Espero y deseo que lo escuchen bastantes años más allá de cuando yo desaparezca físicamente de este mundo. Me encantaría, porque me estoy currando mis mensajes. No hay muchos mensajes parecidos a estos en multitud. Los hay evidentemente en menor escala, esas son mis fuentes: libros espirituales, conductas positivas, etcétera. Espero que duren un montón de tiempo. Igual cuando venga el anticristo prohibirán mis canciones y las destruirán; pero le deseo larga vida a mi rap. Cuanto más consciente sea y más amor tenga mi obra, más larga vida le desearé.

Twitter: @BeatsoulRdz

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