Silvestre como la Pitahia: Esmaltes extraídos sin crueldad
Tendencias

Silvestre como la Pitahia: Esmaltes extraídos sin crueldad

Un diseño orgánico, producto de la suma de ceras, grasas y extractos vegetales, así como de aceites esenciales, da lugar a tonos inspirados en insectos, sabores, deseos o bien en la cultura mexicana.

Nada más comenzar ésta década, la jalisciense Nathalie Eklemes estrenó un proyecto dirigido a elaborar un producto de calidad con diseño atractivo y responsable con el ambiente.

Así nació Pitahia, nombre tanto de una marca como de un laboratorio enfocado a desarrollar fórmulas naturales. El compromiso es ofertar cosméticos que no hayan hecho daño alguno durante el proceso de fabricación. Confirmar ese postulado llevó a la empresa a obtener una certificación de la organización PETA (Personas por el Trato Ético de los Animales por sus siglas en inglés) denominada Cruelty Free & Vegan. Ese distintivo es otorgado a negocios que no utilizan la fauna como campo de pruebas ni incluyen en sus fabriles actividades ingredientes de origen animal.

Si bien su catálogo incluye bronceadores, bloqueadores, alguna brocha, una toalla, la carta fuerte son los esmaltes de uñas.

UN BENJAMÍN

Pitahia compite directamente con firmas consolidadas a nivel internacional. Para hacerse de un lugar en el mercado, atravesó por una fase de aprendizaje. Ensayos y errores hicieron lo suyo. Las conclusiones extraídas facilitaron afinar la mirilla y mejorar la oferta cosmética. Esto se ha traducido en la lealtad de un grupo de consumidores y en esfuerzos por crecer, llegar a más gente, ampliar su muestrario, mantener su eje sin crueldad, ocupar estantes en más locales, abarcar casi todas las entidades del territorio nacional.

Los envasados con el sello jalisciense llegan a los clientes libres de parafinas, touleno, plomo. Sus preparados incluyen aceites naturales, ceras y grasas de origen vegetal.

Para lograr el justo equilibrio de materias primas y agregados, asesores y químicos hicieron su parte, la marca también recurrió a los destinatarios finales de sus pesquisas. El éxito llegó con la entereza orgánica del colorante.

Hoy día, el negocio fundado por Nathalie Eklemes ha reunido colecciones inspiradas en las directrices marcadas por la vanguardia de la moda. Su timonel presta especial atención a lo que hacen compañías como Pantone, la cual, un calendario sí y otro también, nombra un “color de año”.

La inventiva deja lugar a tonos concebidos exprofeso para fechas como San Valentín o Navidad. De cuando en cuando lanza ediciones limitadas, inspiradas en el cambio estacional.

Hay esmaltes con nombres que denotan el interés por difundir elementos típicos de la mexicanidad. Así, las uñas pueden recibir una cubierta llamada El Nopal (verde), Papel Picado (rosa mexicano), Calavera (gris), o Cempasúchil (amarillo). Su colección permanente ofrece más sorpresas.

Recientemente salió a la venta su serie Entomology, inspirada en pequeñas formas de vida. Un azul turquesa llamado Lets Fly extraído de la imagen de un escarabajo, un amarillo bautizado como Honey Bee, o un morado, Metamorfosis, que portan algunas mariposas.

La empresa jalisciense ha generado líneas de productos, como la Pitahia Body lanzada en 2014, cuya base de vitaminas y sustancias vegetales (extractos de coco y zanahoria) ofrece una experiencia más cercana a la planta silvestre que al tubo de ensayo en sus aceites Brisa y Marina.

En la página de Internet y en redes sociales se publican las novedades como el lanzamiento de los descubrimientos hechos en el viaje al mundo de los insectos.

Otras mercancías disponibles en el inventario son los llaveros con motivos nacionalistas y los accesorios para la aplicación de cosméticos.

ORGÁNICO

Los inicios de Pitahia están ligados a las amigas de la fundadora y a su familia. Fue en esos círculos cercanos donde la oferta de calidad, precio accesible y la búsqueda orgánica se tradujeron en ventas, en una afortunada respuesta en plataformas como Facebook.

Sin embargo, el mercado se resistía. Los clientes nuevos no se convencían, no faltaron los casos en los que alguien solicitó la devolución del efectivo. El ensayo y error, aliado con un perfil innovador, permitió afinar las respuestas, decantarse totalmente por el perfil responsable, ecológico y reforzar su postura contraria a la crueldad animal.

Este proyecto encontró su mayor impulso dentro de las tiendas orgánicas así como en establecimientos especializados en la venta de artículos de belleza.

La marca ofrece a sus consumidores algo más que colores para iluminar las uñas; ofrece tanto durabilidad como un complemento adecuado a la hora de redondear la personalidad.

Está presente en más de 130 establecimientos en 28 entidades del país. Le faltan Campeche, Colima, Hidalgo y Tlaxcala. En su portal cuenta con el servicio de venta directa.

Eklemes prepara el asalto que llevará a Pitahia al norte del río Bravo (Estados Unidos) y a Sudamérica.

Además del objetivo mercantil, se persigue transmitir las expresiones de un pueblo, sus fiestas, su gastronomía, su raíz indígena.

Si bien los esmaltes fueron inspirados ya sea por aspectos inseparables de la identidad nacional o por algún bicho, el ingenio mexicano y la calidad certificada están presentes.

A primera vista queda claro que el nombre de esta marca proviene de la pitaya, un fruto jugoso que tiene su 'cuna' en Techaluta de Montenegro, Jalisco. No obstante, el homenaje va más allá.

La fundadora eligió esa fruta porque posee cualidades como la resistencia a las sequías o una adaptabilidad que le permite estar presente en varios ecosistemas.

Los esmaltes se ofertan como productos 100 por ciento naturales, y la publicidad utilizada hace alusión a una tradición colorida que hace brillar las uñas mediante tonos intensos, tentadores, extravagantes. En su mensaje de presentación se remarca su interés por “resaltar y transmitir la alegría de nuestro país”.

En un promocional subido a redes se expone que la marca ha trascendido fronteras y ha sido exportada. Sin embargo, en el portal de la empresa se especifica que sólo realiza entregas en México.

No obstante, su propuesta cosmética, alejada de efectos secundarios dañinos para la piel, además de llamar la atención, convence y mantiene la expansión de esta fruta sugerente que ha encontrado su fórmula ideal sin recurrir a la crueldad o los sustitutos de lo surgido sin humana intervención.

Comentarios